domingo, 25 de marzo de 2018

Disseny de Carrera: Decisions en Incertesa



La Universitat Pompeu Fabra ofrece un curso dirigido a estudiantes preuniversitarios (a partir de 3º de la ESO) con la intención de ayudarles a definir su futuro profesional y, en su caso, la elección de la carrera universitaria más adecuada.

Me gusta su enfoque, que no se basa en cuestionarios técnicos y respuestas estandarizadas, sino en fomentar la introspección, la reflexión y el debate para que sea el propio estudiante quien encuentre las respuestas que le permitirán diseñar su propio itinerario educativo y profesional.


El curso es en catalán, del 2 al 6 de julio de 2018 en Barcelona y está abierto, también, a homeschoolers.

Información e inscripciones aquí.


Joan Tubau, responsable del curso de diseño de carrera, participó en mi podcast hace algunos años:





lunes, 19 de marzo de 2018

Pero ¿qué le pasa al niño?


Cuando nació Víctor tuvimos claro que queríamos usar la lengua de signos con él. La gente nos preguntaba ¿por qué le habláis en lengua de signos, si el bebé oye perfectamente?

Y es que el niño oía sin problema, es cierto, pero también es cierto que los bebés tienen muchas limitaciones a la hora de comunicarse. Al usar la lengua de signos con ellos facilitamos muchísimo la comunicación. Imagina esta situación: tienes un niño que aún no sabe hablar, está llorando y tú no sabes qué le pasa. ¿Cómo saber qué es lo que quiere? A todos nos ha pasado alguna vez. El niño llora y tú compruebas que tenga el pañal limpio, intentas darle de comer, intentas dormirle, pero nada funciona. ¡Pues con los signos él te lo puede hacer saber!

Éste es el signo de Víctor inventó para pedir pizza 😄

Por eso ahora siempre se lo recomiendo a todos los futuros padres y a los padres recientes, porque esta sencilla herramienta evita muchas frustraciones y conflictos.

Mi amiga Miriam Escacena inicia este miércoles 21 de marzo un a nueva edición de su curso de comunicación con bebés. Échale un vistazo y, si te animas, luego nos cuentas qué tal tu experiencia.







viernes, 16 de marzo de 2018

Educar sin escuela - Artículo en la revista OGE



*Artículo publicado en la revista OGE del Forum Europeo de Administradores de la Educación. Número CXXIX. Enero-Febrero 2018. (2ª parte)



**Lee la primera parte aquí

LOS HOMESCHOOLERS NO ESTÁN EN CONTRA DE LA ESCUELA


He dado muchas conferencias sobre educación sin escuela. Puedo explicar por qué lo hacemos, puedo desmontar los mitos más comunes, como la supuesta falta de socialización, la posible falta de capacidad de los padres o la situación legal en España. Pero, al final, siempre hay alguien que pregunta: “Pero tú te levantas por la mañana y ¿qué haces?” Estamos tan escolarizados (mentalmente) que algunas personas son incapaces de imaginar cómo es la vida sin escuela. Otros se ponen a la defensiva y nos acusan de pretender acabar con el sistema y mandar a los profesores al paro. En realidad, muchos de los padres que educan en casa son profesores. Si hablamos de “víctimas”, creo que los profesores son los primeros perjudicados porque muchas veces se ven obligados a convertirse en cómplices de un sistema del que conocen casi todos los defectos. Pero, además, la mayoría de los padres homeschoolers no están en contra de la escuela. Son críticos con ella, por supuesto. Si les pareciera maravillosa no educarían en casa. Algunos desearían que hubiera un cambio profundo en el sistema escolar para poder llevar a sus hijos. Los educadores y las víctimas, según la taxonomía propuesta por la Dra. Goiria a menudo eligen el homeschooling como último recurso, cuando ya lo han intentado todo y nada ha funcionado. Cuando ni profesores, ni centros, ni administraciones han sido capaces de dar respuesta a sus necesidades o de solventar sus problemas. Otros, en cambio, no volveríamos a la escuela ni aunque existiera el sistema perfecto. Eso no significa que estemos en contra de la escuela y que queramos verla desaparecer. Significa, sencillamente, que el homeschooling funciona bien para nuestra familia y que, de forma libre y consciente, elegimos esa opción y descartamos todas las demás. Del mismo modo que elegir la escuela pública no significa necesariamente estar en contra de la privada, elegir la educación en casa no significa necesariamente estar en contra de la educación en escuelas.

Cuando le preguntas a un niño homeschooler qué le parece la idea de ir a la escuela, a menudo responde que, si fuera a la escuela, no tendría tiempo para todo lo que hace o, incluso, que no tendría tiempo para estar con sus amigos. ¿Por qué? Porque los homeschoolers suelen tener una vida rica en experiencias y también en relaciones. Lo que significa que tienen una vida repleta de aprendizajes: aprenden cosas que están en los libros de texto y cosas que no están en los libros ni en el currículum oficial; aprenden a gestionar su propio tiempo y a coordinar sus necesidades y sus deseos con las necesidades y los deseos de otras personas; aprenden a relacionarse con personas de diferentes edades y caracteres. Ésta es una parte fundamental de la verdadera socialización: elegir con quién te relacionas y con quién no y, cuando no puedes elegir, decidir al menos de qué forma vas a tener esa relación. Eso es algo que no puede darse en la escuela, por definición. Por eso, cuando me preguntan por la socialización y si el hecho de no ir a la escuela no afectará al niño, respondo que sí, que le afectará y, normalmente, será para bien. 


SOCIALIZAR FUERA DE LA ESCUELA


El diálogo, no obstante, es estéril si no comenzamos por definir qué es la socialización. Cuando la gente nos pregunta por este tema lo que suele tener en mente es la falta de relación con otros niños. “No tendrá amigos”, piensan. La realidad es que la socialización es mucho más que tener amigos pero, aunque sólo fuera eso, hay muchas más posibilidades fuera de la escuela que dentro de ella. No voy a contarles cómo es la socialización en las escuelas porque eso ya lo sabemos todos. Voy a contarles cómo es fuera de la escuela y, lo primero que debo decir, es que depende en gran medida del carácter y de los intereses de cada niño. Es tarea de los padres ofrecerles cuantas más oportunidades mejor de conocer a otras personas. Y digo personas y no niños porque considero que la socialización y la amistad nunca deben limitarse a los coetáneos. Nuestros hijos tienen experiencias que normalmente los escolarizados no pueden tener, por la sencilla razón de que tienen más tiempo disponible. Pueden acompañarnos a hacer gestiones y recados y observar que nos relacionamos de diferente manera con los demás en función de la situación y de las circunstancias. No le hablamos igual a nuestro vecino, que al funcionario del ayuntamiento, que al cajero del supermercado. Eso forma parte de la socialización. Como también forma parte de la socialización la relación con otros niños en el parque, en las actividades extraescolares o en las actividades de las comunidades homeschoolers.



Los padres no lo sabemos todo, ni lo pretendemos. Muchos de nosotros no somos maestros ni pedagogos. En realidad, los padres homeschoolers que sí son maestros suelen decir que para ellos es más difícil lograr hacerlo bien, que les cuesta dejar el rol de profesor y ponerse en el rol de padre homeschooler, que son distintos. En vez de ponernos en el papel del maestro lo que hacemos es convertirnos en excelentes buscadores de recursos. Por supuesto, hay familias que siguen un curriculum predeterminado, que usan materiales escolares, siguen un horario y, a veces, incluso contratan tutores privados. La mayoría no hacemos esto, entre otras cosas porque a lo primero que objetamos es al curriculum oficial. Queremos ofrecer una educación más amplia, flexible y personalizada a nuestros hijos. Por eso nuestra primera función es la de crear un entorno adecuado donde el aprendizaje pueda suceder. El “entorno” incluye tanto el espacio físico y los recursos materiales como las oportunidades de experiencias y relaciones con otras personas. Por eso son fundamentales los grupos de homeschoolers. A día de hoy, hay 70 familias activas en la comunidad a la que pertenece mi familia. Eso significa que todas las semanas hay multitud de propuestas: un taller de lengua de signos, uno de educación financiera y uno de magia son sólo algunos de los que han surgido esta semana. También significa que, cuando necesitas un recurso, es muy probable que alguien del grupo pueda ayudarte. Por ejemplo, ahora mi hijo mayor, que tiene 12 años, está preparando un examen oficial de inglés. El idioma lo ha aprendido sin academias ni profesores. Yo le he enseñado cómo hacer el examen escrito. Y en el grupo hay una madre canadiense que le va a ayudar a preparar la parte oral de la prueba. Cuando tenía 9 años y quiso fabricarse un juguete de madera le ayudó uno de los padres del grupo, que es carpintero. Otro padre nos invitó a visitar el parque de bomberos donde trabaja y una madre da talleres de matemáticas manipulativas. Hay profesiones y aficiones para todos los gustos. Cuando alguien busca algo, otro tiene la respuesta. Recomendaciones de academias de música, peticiones de clases de idiomas, propuestas de talleres de circo, teatro o cerámica, recomendaciones de libros y películas, de metodologías para aprender matemáticas o webs para aprender a leer o a programar. Las posibilidades se multiplican cuando uno deja de limitarse por lo que el curriculum oficial establezca que hay que aprender a cada edad.


EMPEZAR A SER HOMESCHOOLER


Para lograrlo, el cambio más importante a la hora de hacer la transición de la educación escolar a la educación en familia tiene que darse en los padres. Aunque no es imprescindible, porque uno siempre puede optar por hacer, literalmente, la escuela en casa. Pero sí es muy recomendable porque, al fin y al cabo, si eliges educar sin escuela es para hacer las cosas de otra manera, no para hacer lo mismo. He llamado a este proceso de transición “la desescolarización interior”, porque no tiene tanto que ver con la forma en cómo educas (si usas tal o cuál metodología, si sigues tal o cuál horario) sino en cuán capaz eres de desprenderte, mental y psicológicamente, de las estructuras escolares. Se trata de aprender a ver que el aprendizaje está en todas partes, de aprender a educar a cada niño de forma individualizada en vez de apoyarnos irreflexivamente en métodos y estrategias que fueron diseñados para llevarse a cabo en un entorno escolar, esto es, grupal.

Cuando me di cuenta de que esto era lo que realmente las familias necesitaban comprender, diseñé un taller para acompañarles en el proceso. Para mi sorpresa, resultó que empezaron a acudir padres cuyos hijos estaban escolarizados y que no tenían ninguna intención de sacarlos de la escuela. Les dije que no sabía si tenía algo que ofrecerles pero que, por supuesto, estaban invitados a quedarse. Han pasado 4 años desde ese primer taller y, ahora, el 80% de los padres que acuden a mis talleres son padres que escolarizan. Hemos descubierto que ese cambio de perspectiva ayuda a solventar o, al menos, a paliar, muchos de los problemas que los niños sufren en las escuelas.

Los homeschoolers hemos aprendido mucho de la escuela: usamos algunos de sus recursos, copiamos algunas ideas y las adaptamos al entorno de la educación en el hogar. Pero, ahora que empiezan a conocernos, también la escuela está aprendiendo de nosotros.




Educar sin escuela - Artículo en la revista OGE



*Artículo publicado en la revista OGE del Forum Europeo de Administradores de la Educación. Número CXXIX. Enero-Febrero 2018.





EDUCAR SIN ESCUELA


Tengo dos hijos que no van a la escuela. Las reacciones de la gente al enterarse son de lo más dispares pero, habitualmente, la primera pregunta que me hacen es ¿por qué? ¿Por qué alguien se tomaría la molestia de educar a sus hijos en casa pudiendo llevarlos a una escuela para que los eduquen los profesionales, socialicen con sus iguales y tener, así, varias horas libres todos los días del curso?

En realidad, los motivos por los que tomamos esta decisión son prácticamente irrelevantes. La mayoría de las familias que educamos sin escuela empezamos por motivos circunstanciales: mi amiga Anna empezó porque su horario laboral era incompatible con el horario escolar. Si su hijo iba a la escuela hasta las 4 de la tarde y ella empezaba a trabajar a las 5 ¿cuándo iban a tener tiempo para conocerse y tener la relación que padres e hijos deben tener? ¿Tenía que convertirse en madre de fin de semana? No estaba dispuesta a ello. Julia empezó porque su hijo sufrió bullying y consideró que el centro no había gestionado bien la situación. Luisa empezó porque su hija tenía necesidades especiales, la escuela no le daba la atención que necesitaba y el sufrimiento aumentaba día a día.

Hay muchos otros motivos que puede llevar a las familias a decidir desescolarizar a sus hijos o, directamente, no escolarizarlos nunca. La Doctora Madalen Goiria, en su tesis doctoral “La opción de educar en casa”, establece una taxonomía de cuatro grandes motivos específica del panorama de la educación en casa en España, que son:

1) Los protectores. Eligen el homeschooling para preservar ciertos valores familiares y para proteger a los niños de una influencia exterior que consideran potencialmente perjudicial. En otros países es habitual la motivación religiosa, que se incluiría dentro de la categoría de los protectores, pero no es común en España. Recuerdo una conversación con un diputado autonómico que sugirió que se trataba de familias Amish. Quizás mi larga falda negra lo confundió… o quizás simplemente estaba muy desinformado sobre el tipo de familias que no escolarizan en nuestro país.

2) Los educadores. Son padres críticos con el sistema escolar, que investigan a fondo las diversas metodologías educativas para elegir aquella que mejor se adapte a sus valores y objetivos. Suelen buscar una educación absolutamente personalizada y flexible. En España tienden a elegir metodologías activas, que permitan un alto grado de libertad y flexibilidad, procurando seguir siempre los intereses del niño sin imponerle materias, contenidos, métodos ni recursos. En otros países, sin embargo, dentro de la categoría de educadores encontramos muy a menudo a padres que eligen otro tipo de metodologías, como la de Charlotte Mason o la educación clásica (trivium y quadrivium), o que compran un curriculum prediseñado, dan personalmente las lecciones a sus hijos o contratan tutores particulares, les ponen tareas y exámenes con la intención de darles una educación mejor que la que ofrece la escuela.

3) Los rebeldes. Se trata de familias que optan por un estilo de vida alternativo pues su crítica a la sociedad incluye necesariamente la crítica al sistema escolar. Quizás sea éste el grupo que ha contribuido, muy a su pesar, a alimentar el mito de que los homeschoolers somos veganos, antivacunas, hippies o antisociales (¡o incluso todo a la vez!). Nada más lejos de la realidad. He conocido a centenares de familias homeschoolers a lo largo de estos años y puedo asegurar que, como en la viña del Señor, hay de todo. Familias de derechas, de izquierdas, liberales y apolíticas. Familias pudientes y familias que a duras penas llegan a fin de mes. Familias religiosas, agnósticas y ateas. Familias monoparentales, familias numerosas, familias ensambladas, familias adoptivas. Familias discretas, activistas, feministas, ecologistas o taurinas. De la mayoría de ellas me atrevo a decir que valoran en gran medida la  familia y la libertad, cada uno desde su particular perspectiva: conservadora, progresista o revolucionaria. La mayoría sólo pretenden (pretendemos) vivir de forma coherente con nuestros valores. Vivir y dejar vivir.

4) Las víctimas. Eligen el homeschooling como último recurso ante un sistema que no responde a las necesidades de los niños. Se incluyen en este grupo cuestiones tan diversas como el fracaso escolar, las necesidades especiales, las dificultades de integración por motivos culturales o lingüísticos y, en general, cualquier experiencia negativa que el niño haya podido tener en la escuela y que no se haya podido resolver dentro del propio sistema. Es alarmantemente alto el número de familias que se incluyen en esta categoría.





HABLEMOS DE LA EXPERIENCIA


Llevo nueve años educando en casa y asesorando a familias que quieren iniciar este tipo de educación con sus hijos. He conocido a muchos niños que han sufrido lo indecible a causa del colegio. También he conocido a muchos padres comprometidos, convencidos de que la escuela no es el mejor lugar en el que los niños puedan pasar su infancia y juventud. Llegan a mí familias con todo tipo de motivos coyunturales que les hacen plantearse esta opción: no cuadran los horarios, ha habido un problema en el colegio, vamos a viajar una temporada, el niño no se encuentra bien o, simplemente, queremos pasar más tiempo juntos y hacernos cargo personalmente de su desarrollo integral. 

Cualquiera de estos motivos es perfectamente válido para escoger una opción educativa que va, todavía, a contracorriente, que no es fácil pero sí gratificante, que supone a veces tener que justificarse ante familiares, amigos y conocidos, no siempre bienintencionados. Se da la paradoja de que, cuando más te acribillan con preguntas incómodas y no siempre fáciles de responder, es cuando menos preparado estar para dar explicaciones. Cuando tú mismo tienes más preguntas que respuestas. Pero conforme va pasando el tiempo, los padres vamos cogiendo confianza y conocimiento sobre lo que hacemos y los demás se van acostumbrando y van comprobando que muchas de sus críticas eran infundadas.

Así que la pregunta pertinente, llegados a este punto, no es por qué empezamos a educar en casa sino por qué, 5, 10 o 15 años después, continuamos. Por qué elegimos lo mismo cada vez que tenemos un nuevo hijo. Por qué elegimos lo mismo cada verano cuando nos planteamos qué hacer el próximo curso. Por qué algunos dejamos de plantearnos qué haremos el año que viene.



lunes, 5 de marzo de 2018

Escuelas libres homologadas en Madrid



Se acerca esa época del año en la que los padres van buscando escuela para sus hijos y las escuelas van buscando familias.

Recibo muchas peticiones de información sobre escuelas libres homologadas, así que aprovecho la temporada de puertas abiertas para daros a conocer algunas de la Comunidad de Madrid.

Van en orden alfabético:


DOS LATIDOS (La Cabrera)
Escuela de infantil y primaria









- Agenda de la jornada: presentación general del proyecto pedagógico, presentación específica del Programa Personalizado de Adaptación a Secundaria (que facilita la transición al instituto), rueda de preguntas para abordar vuestras dudas y visita a las instalaciones de la escuela. - Destinatarios: familias con niñ@s de Infantil y Primaria que estén buscando un proyecto de educación activa y vivencial (plazas preferentes para alumn@s mayores de 6 años)- Información e inscripciones en: info@doslatidos.org. AFORO LIMITADO - IMPRESCINDIBLE INSCRIPCIÓN PREVIA.



EL DRAGÓN INTERNATIONAL SCHOOL (Torrelodones)
Escuela de infantil, primaria y secundaria



El sábado 10 de marzo haremos una reunión informativa para el curso 2018/19.Nuestra directora, Barbara Serrano, explicará las bases pedagógicas y filosóficas, el modelo académico y el modelo social de nuestro centro.Luego abriremos la escuela para que podáis visitarla.
La reunión está diseñada solo para adultos. Podéis venir con vuestros hijos bajo vuestra supervisión y responsabilidad.



EL PEZ LUNA (Majadahonda)
Escuela de infantil y primaria










Jornada de puertas abiertas: sábado 17 de marzo a las 11h.
Es necesario inscribirse (clic aquí).




MADRID ACTIVE SCHOOL (Madrid capital, zona Valdezarza)
Escuela de infantil y primaria


No he encontrado referencias a ninguna reunión informativa para el próximo curso.
Más información en su web: http://madridactiveschool.org/



MAYRIT ESCUELA ACTIVA (Pozuelo de Alarcón)
Escuela de infantil y primaria


La presentación del proyecto fue el sábado 3 de marzo, pero podéis contactar con ellos a través de su web http://mayritescuelaactiva.org/



PANGEA ESCUELA VIVA (Colmenarejo)
Escuela de infantil y primaria


La jornada de puertas abiertas fue el sábado 3 de marzo, pero opdéis contactar con ellos a través de su web https://escuelapangea.com/



VEGA LAUREANA, ESCUELA ACTIVA (Aranjuez)
Escuela de infantil y primaria







De 10:30 a 11:15: visita guiada
De 11:15 a 14:00: presentación del proyecto y ronda de preguntas


martes, 20 de febrero de 2018

¿Ganar más trabajando menos? Sí, se puede


Última llamada para el seminario online sobre libertad financiera. 

Empezamos este jueves, 22 de febrero a las 19h.

Hablaremos de:

-> cómo lanzar tu propio negocio
-> cómo generar ingresos pasivos
-> cómo gestionar mejor tu tiempo


Las tres sesiones son online, en directo y podrán verse en diferido por un tiempo limitado.

Si quieres asistir a la primera sesión (gratuita, este jueves) envíame un email a info@lauramascaro.com

Si quieres apuntarte al seminario completo, hazlo antes del día 28 y paga sólo la mitad.