jueves, 19 de mayo de 2016

La cosa legal. Otra vez



A veces siento que estoy viviendo en el día de la marmota. Ya saben, aquella película donde el mismo día se repetía una y otra vez.

Da igual cuantas veces lo explique. Al final, siempre aparece alguien preguntando "¿pero donde dice que no es legal el homeschooling"? Y es que no hay una ley que expresamente diga "se prohibe la educación sin escuela". No la hay. Y eso es algo que a algunas personas les cuesta entender.

Creo que parte de la culpa la tenemos nosotros, si es que hay un "nosotros". El "colectivo". Porque hemos dedicado muchos años a vender la moto. Se nos ha atacado -y se nos sigue atacando- desde tantos frentes diferentes, que no hemos tenido el tiempo, ni la templanza, ni las ganas -por qué no decirlo- de reflexionar con calma, de ver la realidad de forma más o menos objetiva y de analizar la cuestión desde diferentes ángulos, con sus luces y con sus sombras. Que hay sombras en el homeschooling es algo que no podemos decir. Es un tabú. Ya  hay tanta gente criticándolo y acusándonos de todo tipo de cosas horribles, que no somos capaces de reconocer que a veces esto es difícil, que no es tan idílico como parece o como habíamos imaginado, que tenemos dificultades y problemas. Raras veces leeréis un blog de homeschoolers (españoles, al menos) donde os hablen de niños con dificultades de aprendizaje, o de niños "vagos", o de niños que no "socializan" adecuadamente. O de lo que realmente nos preocupa a los padres. Tendemos a pintarlo todo muy bonito porque, para criticar y hablar de lo malo -real o imaginado- ya están los demás: la familia, los vecinos, los medios de comunicación, la administración pública y el resto del mundo en general.

Y sí, el tema legal también entra en la autocensura. Hemos pasado muchos años hablando de "vacío legal"; de que "lo que no está expresamente prohibido se considera permitido"; de que "la constitución y varias normas internacionales avalan el derecho de los padres de elegir la educación que consideren más adecuada para sus hijos", que "si se hacen congresos en las universidades y el tema sale en los medios de comunicación" es porque es legal, que si no fuera así, ni habría congresos ni reportajes; y mi preferido: que "si fuera ilegal, no habría tanta gente haciéndolo". O sea, que el hecho de que haya gente educando en casa que no ha sido perseguida ni obligada a escolarizar, lo convierte en una opción legal. Entonces, hemos de concluir que es legal vender droga, pues mucha gente lo hace y nunca le pasa nada. También mucha gente defrauda a hacienda sin que le persigan. Incluso hay quien viola niños y nunca le pasa nada. Así que todas esas son cosas legales según la nueva teoría del derecho esgrimida por algunos. Fantástico. Creo que tendré que volver a la Facultad a que me pongan al día.

Podríamos argumentar que la ley no es clara. Sin embargo, y le pese a quien le pese, el Tribunal Constitucional ya se ha pronunciado al respecto y ha dicho, entre otras cosas, esto:

boe 5/01/2011




¡¡Ooops!! Pero ¿¿cómo se atreve el Tribunal Constitucional?? ¡Si cada vez que se abre el debate sobre la cuestión en blogs, redes sociales, encuentros, etc, gana por goleada el "yo creo que sí se puede porque hay un vacío legal"!

El TC puede cantar misa en latín, si quiere, que aquí algunas familias han decidido empoderarse y hacer caso a "gente que sabe" y que "lleva mucho tiempo educando en casa y no le ha pasado nada" y, por tanto, van repitiendo la cantinela de que es "alegal", de que hay un "vacío legal" y de que "la Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos nos amparan". Esa gente ha decidido ignorar la realidad. Que viven en un Estado de Derecho donde rigen unas leyes y donde hay unos jueces que se dedican a hacerlas cumplir.


¿Que no todo el mundo es obligado a escolarizar? Cierto. Pero no porque sea alegal ni porque haya vacío legal. Lo que hay es otra cosa que se llama inseguridad jurídica. Dicho en plata, que la cosa no es legal pero tampoco se pone mucho empeño en su persecución, así que te puede tocar o te puedes librar de la condena. A quién le va a tocar, eso es lo que no sabemos. Pero, desde luego, hay pocas cosas que podamos hacer para irnos de rositas. Y ninguna de esas cosas nos garantiza que vayamos a lograrlo.

Y si es triste ver que hay gente que decide auto-engañarse, peor es ver que hay gente que engaña a otros. Personas que van de "expertas", "profesionales", "asesores" o "madres con mucha experiencia" que afirman que es legal y que no pasa nada. Ese "no pasa nada" hace mucho daño no sólo a quién se lo cree sino también al resto del colectivo.

¿Por qué? Porque un día esa familia se encuentra con una denuncia en la puerta, o con una citación de la fiscalía de menores y, obviamente, no comprenden qué ha sucedido. ¿Por qué les cita el fiscal si ellos no están haciendo nada ilegal?

Así que esa teoría de "si tú vives como si no pasara nada, no pasará nada" es basura. Hay unas leyes, nos guste o no, que dicen lo que dicen y que, por si hubiera alguna duda, han sido duramente (y restrictivamente) interpretadas por el Tribunal Constitucional. A pesar de citar leyes y sentencias todavía hay quien duda de mis afirmaciones y me pide "fuentes fiables". No conozco fuente más fiable  en el campo del Derecho que las leyes y las sentencias, es una limitación que tengo.

Y me indigna, pero sobre todo me preocupa, que haya quien se aferre a casos particulares para extraer conclusiones generales. "Con estas leyes a mi no me han perseguido, ergo, a ti tampoco te van a perseguir". Ese tipo de "argumentación" es escoria. Y es perjudicial para todos. Porque con cada caso que se pierde, perdemos todos. Caso perdido es el que acaba en una sentencia que obliga a escolarizar. Pero también el que no llega a la sentencia porque ha terminado abruptamente cuando se ha adoptado la medida cautelar de escolarización del menor. Y también el que no llega ni a sede judicial porque la familia no resiste la presión y decide escolarizar antes que enfrentarse sola a ese aparato monstruoso que es el Estado. Y sí, he dicho "enfrentarse sola". Porque cuando a una familia le pasa esto lo más común es que se sienta completamente abandonada o, incluso, culpada. Por los de fuera porque "si te cita el fiscal, algo habrás hecho" y también por los de dentro porque "algo has hecho mal". No has seguido los consejos del gurú de turno, o has salido a la calle en horario escolar y debiste haberte escondido, o has vivido con miedo y ahora te comes tu mal karma.

Así que dejemos las opiniones y las experiencias personales y volvamos a la pregunta inicial: "¿pero donde dice que no es legal el homeschooling"?

Podría explicarlo -de nuevo- aquí y ahora pero, sinceramente, no tengo tiempo ni ganas. Lo he explicado ya muchas veces. Dejo unos enlaces para quién esté interesado en investigarlo y en conocer la realidad objetiva y no quedarse sólo con las opiniones y experiencias personales (propias o ajenas).

Recuerden siempre, al investigar cuestiones jurídicas, que deben buscar la información más actualizada, porque un cambio en una ley o una nueva sentencia puede cambiar toda la configuración de un derecho o de un asunto legal.



















miércoles, 18 de mayo de 2016

Desescolarizarse después de la escuela



Cuando sus padres decidieron sacar de la escuela a su hermano de 9 años, él ya estaba en la universidad. Pensaron que, si es cierto que la desescolarización interior puede hacerse y es beneficiosa a cualquier edad, también a él deberían darle esta oportunidad.

Aceptó. Dejó la universidad y volvió a casa. No se trataba de dejarlo para siempre, sino sólo por el tiempo que él mismo considerase necesario.

A los 20 años, éste es su testimonio de desescolarización.

(Las negritas son mías)



Desescolarizarse después de la escuela


Suena algo absurdo juntar las palabras escuela y desescolarización pero yo he descubierto que la mejor forma para saber bien quien eres, es deteniendo la rueda de la escolarización, sino por siempre, por el tiempo que sea necesario para pensar, ser y decidir por sí mismo.

A los 20 años he descubierto quien soy, mis aptitudes, mis destrezas, mi personalidad y como diría mi madre mis inteligencias. Ya sé lo que quiero hacer con mi vida aunque admito que aún me quedan muchas cosas por aprender, mucho que vivir y un mundo inmenso por descubrir.

Pero no siempre fue así.

Fui lo que nuestra sociedad llamaría un niño muy afortunado. Asistí a colegios privados donde mis padres confiaban que me formarían para el futuro. Ellos son ingenieros ¿qué más podían desear para su hijo, sino la mejor educación?

Lo que no sabían ellos era que esa educación ya no era lo que pensaban o recordaban, estábamos en el SXXI, la Era de la información, la tecnología y las comunicaciones. Los niños de esta Era viajamos por el mundo, tenemos acceso a la información que queramos, usamos aparatos recién creados y vemos el mundo con ojos de asombro ante cosas que los “mayores” ni imaginaron que pudieran existir. Sí, seguimos siendo curiosos, creativos y soñadores acorde con nuestro tiempo pero no con el de nuestro profesores o familiares. Por eso somos considerados una generación difícil. ¿Difícil para quién?

A los 5 años conseguía crear melodías en el móvil de mi madre. Veía un piano y reproducía melodías con escucharlas una sola vez. Hasta los 9 años no fui a mi primera clase de piano y me encantaba tocar los domingos por la mañana. Todo se derrumbó con un despectivo comentario de un profesor “ Que va a tocar el piano ese niño”...

Suspendí varias veces educación plástica pero soy un buen dibujante. Suspendí matemáticas y resuelvo problemas con mucha agilidad incluso realizo operaciones complejas con facilidad. Suspendía historia y me intereso por saber sobre el mundo, el origen de la crisis, los líderes mundiales, las guerras, las culturas y las luchas emprendidas en las diferentes naciones. Suspendía literatura y me encanta leer biografías. Llegué a suspender educación física siendo bueno en el golf, el tenis y la natación. Algo que tampoco se creían los profesores del colegio.

El lado oscuro de la escolaridad.

Siempre he sido lo que llaman muy “amigable”. Aprendí desde muy temprana edad a preguntar todo y a todos sin temores, a pedir en un restaurante, a hacer las cosas por mí mismo y a ser justo, solidario y razonable.

Mi tendencia a defender la igualdad y la justicia me trajo muchos amigos pero también opositores, sobretodo adultos.


Adultos que decían a mi madre:


“ Su hijo se junta con los más problemáticos”
“ Su hijo no estudia”
“Su hijo es un vago”
“Su hijo tiene capacidades pero no las usa”
“Su hijo no atiende en clase”
“Su hijo no tiene motivación”
“Su hijo no podrá aspirar a una carrera profesional” “Con esas notas tendrá que dedicarse a ...”


Con tanto acoso pierdes la noción de la realidad y el sentido de estar escolarizado pierde su razón de ser. Si preguntas a cualquier adulto diría que eso es lo normal, que forma parte de crecer, que así es la vida, que es “culpa” de la adolescencia.

Fueron 6 años de infierno en los que sentía que no había salida, que había defraudado a mi madre y lo peor es que no entendía por qué había pasado todo aquello.

En medio de ese caos mi madre se dejó la ingeniería para pasar más tiempo conmigo y con mi hermano. Investigó y estudió todo lo que pudo sobre educación, entró al sistema escolar, se dedicó a buscar opciones educativas para nosotros y se empeñó en deshacer el embrollo y en ayudarnos a ser personas libres emocional y socialmente con el fin de guiarnos hasta encontrar nuestro propio potencial. Decidió que había que parar y pensar. Sigo siendo muy afortunado.

“Parar” para poder Ser.

Algunos pensarán que si das a un jóven-adolescente la oportunidad de para y no hacer nada, se perderá o acabará mal. Eso depende de que exista o no una verdadera libertad. Una libertad que no está contaminada por las creencias y patrones de la sociedad.

Así empezó mi desescolarización. En casa, con mi familia y con la clara decisión de no hacer nada más que crecer como persona, fue lo que me propuso mi madre.

Qué haces cuando decides no hacer nada.

Como no estás acostumbrado a decidir, haces lo mismo hasta que te cansas. Dormir todo lo que quieras. Mejor dicho todo lo que te ha hecho falta por esos madrugones para ir al colegio y largas horas sin dormir haciendo deberes o estudiando. Hasta que un día empiezas a levantarte pronto y decides... ver series. Horas y horas viendo las series que yo mismo elegía. Constancia, perseverancia y dedicación no me faltaron. En las series que elegí aprendí lo que hacen las personas de éxito, su comportamiento, sus habilidades y sus destrezas. Descubrí el camino que debía emprender para llegar a ser un adulto feliz y de éxito, como espero llegar a ser. En medio de las series leí algunas biografías. Me gusta leer aunque mis profesores no se lo creyeran.

De repente sientes que te llama la atención algo diferente y empiezas algo nuevo: los videojuegos. Esos temidos por los adultos. Descubrí el LOL un juego que fomenta el compañerismo, el respeto, la interculturalidad, la cooperación y una forma más de “estar” con mis amigos. Juegas hasta que la teclas del ordenador se te desgastan pero te sientes parte de un equipo.

Luego llegó la música y tras muchas horas creando mezclas sólo por afición, me contratan como DJ Resident en un Pub que está de actualidad donde vivo. Aún paso horas creando música, he descubierto que es mi principal Hobbie.

Cuando puedes hacer lo que quieras, cuando quieras sin ninguna presión social o familiar empiezas a descartar cosas y centrarte en otras.

Es como un embudo en el que echas miles de cosas que piensas que harías si tuvieras tiempo (cuando no lo tienes), prácticamente todas ellas creadas por la sociedad.

Cuando decides no hacer nada echas en el embudo a muchas personas: compañeros del cole, del golf, del tenis, hijos de los amigos de tus padres, primos, vecinos... (sociedad)

También incluyes actividades como ir al gimnasio, pertenecer a un club, asistir a eventos...(sociales)

Incluso echas objetos materiales como la playstation, el dinero, los instrumentos musicales, las equipaciones deportivas, los polos de Hacket, Tommy, RL...(sociales)

Cuando tus padres te dejan decidir, equivocarte y pensar, la sociedad deja de ser relevante y empiezas a quitar: personas, cosas, eventos, objetos, lugares...

Te quedas por fin con lo que realmente eres. ¡Eso es lo mejor!

Por el embudo han pasado los verdaderos amigos, mis verdaderas pasiones, los deportes para los que soy bueno y disfruto: mi marca personal.

Comprendí que soy bueno para las mates. Que tengo habilidades comunicativas siempre que sean en persona. Empatizo fácilmente y me expreso con soltura. Puedo crear música y la gente admira mi habilidad musical. Me gusta un poco el lujo. Los restaurantes, la ropa y por supuesto, los coches. Pero no como objetos sociales para ser aceptado en un determinado círculo, sino como el resultado que espero obtener por ser un gran profesional como adulto.

Soy sensible, quizás altamente pero lo acepto y estoy aprendiendo a gestionarlo para hacer de mi sensibilidad un don.

He decidido ser un profesional de la psicología moderna, contrario a lo que muchos piensan de esta profesión no es para curarme a mi mismo, eso ya lo he hecho. Lo hago porque he descubierto que mi potencial está en la capacidad que tengo para analizar, empatizar y crear soluciones que ayuden a construir una mejor sociedad.

Desde hace 18 meses soy un Unschooler Post-schooling que quiere aprender, crecer, innovar y por supuesto, ser feliz y hacer felices a los que me rodean aportando bien al mundo en el que vivo con nada más que lo que yo soy.

Ps: es verdad que no soy bueno redactando pero mi madre si que lo es, así que gracias a ella tenéis en en estos párrafos la historia que tengo para contar. 



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Otros artículos de interés






martes, 17 de mayo de 2016

House-sitting, alquiler e intercambio de casas



Gillian es una madre homeschooler británica que acaba de poner en marcha un servicio de intercambio de casas, alquiler y "house sitting" específicamente dirigido a familias homeschoolers de todo el mundo.

Más información en su página web http://worldschoolerexchange.com 


lunes, 16 de mayo de 2016

Concurso de fotos



Cuando tenía 10 años, Adri hizo el Camino de Santiago con su madre. Al volver, escribió un libro contando su experiencia. Ahora está muy feliz porque ha recibido su primer cheque por las ventas del libro y ha decidido celebrarlo convocando un concurso de fotos de viajes en su página de Facebook.

Éste es el texto de la convocatoria:

Gracias a todos los que me han apoyado en este proyecto, 'liked' mi página de Facebook y comprado mi libro. Recibí mi primer cheque de AuthorHouse hace poco o sea que alguien está comprando el libro! Para celebrarlo, me gustaría organizar un concurso de fotografía en el que tendréis la oportunidad de ganar una copia firmada de mi libro en español o ingles. Sube una foto en esta pagina de un lugar donde hayas viajado alguna vez en tu vida. Escribe unas pocas frases para describir lo que aprendiste de la experiencia y por qué fue importante para ti. El ganador será decidido por la cantidad de 'likes' que reciban. La oferta acabará el 31 de mayo. Espero que participeis y si queréis, compartid esta iniciativa. Tengo muchas ganas de ver vuestras fotos geniales. Más gracias.








viernes, 13 de mayo de 2016

Unschooling vlog: una semana en nuestra vida



Este es un vlog de unschooling que, ahora mismo, parece un vlog de maternidad. Nuestros hijos no van a la escuela (se educan en casa) pero el mayor, de 11 años, prefiere no aparecer en los vídeos. Algunas veces es él quién está detrás de la cámara. Otras veces, os contamos en un rótulo qué está haciendo. Es todo lo que podemos ofrecer por el momento. Hace algún tiempo me pidió que no hablara mucho de él, algo un poco complicado dedicándome a lo que me dedico pero creo que lo conseguí. Desde entonces procuro hablar de la educación en casa en general, de cómo entiendo yo la educación y la crianza, de la desescolarización, etc. Y procuro usar ejemplos genéricos o de otras familias, sin dar nombres ni ningún dato o detalle por el que pudieran ser reconocidas.

Al fin y al cabo, el respeto por la privacidad y por las decisiones ajenas es un valor importante que procuramos transmitir a nuestros hijos. Y eso no se consigue con un libro de texto y una ficha, sino con el ejemplo.




LIBROS QUE MENCIONO








martes, 10 de mayo de 2016

Eres demasiado friki


Acabo de leer esto en un grupo de padres y profesores en el que participo en Facebook.





No podemos pretender cambiar el sistema ni mucho menos cambiar a los profesores. Lo que podemos cambiar es la perspectiva desde la que vemos (y vivimos) nuestra experiencia escolar o educativa (en la escuela, en la familia y en el mundo).

Un comentario así sólo tiene una lectura adecuada: es un cumplido (no intencionado, probablemente, pero un cumplido al fin y al cabo). Es un elogio y lo que esta madre podría hacer, lejos de indignarse o entristecerse, es sentirse orgullosa para que así su hijo, modelando su reacción y su emoción, pueda sentirse también orgulloso de no encajar.




Rescato para la ocasión esta magnífica cita de la película "Bee season":




























Este cambio de perspectiva es que el intento transmitir en mis talleres de La Desescolarización Interior.