jueves, 30 de diciembre de 2010

Entrevista en IB3 Radio








Aquí podéis escuchar la entrevista que me hicieron la semana pasada en el programa Hem de parlar de la radio autonómica de baleares. Es en menorquín, así que es posible que no entendáis mucho...

domingo, 26 de diciembre de 2010

Y un jamón - Artículo en Última Hora Menorca



Algunos en España se dedican a despreciar la propia cultura. Un libro de texto usado en nuestras aulas reescribe así nuestra historia: en 1492, un grumete llamado Dídac llegó por casualidad a un lugar que resultó ser América; de Colón sólo se habla de pasada. Luego tergiversan la historia de España para no hablar de la invasión mora. De hecho, ya ni siquiera podemos usar la palabra “moro” sin que nos acusen de xenófobos y racistas. Pero no es por la tolerancia, es por la incultura: consulten ustedes el DRAE y verán que no incluye ninguna acepción peyorativa de este vocablo.

 
La semana pasada, un alumno de un instituto de Cádiz denunció a un profesor por hablar de jamones. La clase era de geografía y el profesor comentó que el clima de Trévelez, en Granada, era ideal para la curación del jamón. El alumno le dijo que ese comentario ofendía a su religión e interpuso una denuncia contra su profesor. Como la fiscalía no vio indicio alguno de delito y le dio carpetazo al asunto, el niño del jamón se puso chulo y amenazó al profesor con llegar “hasta el final” para que esto que le ha ocurrido a él “no le suceda a ningún niño más”.
  
  Kafka disfrutaría en esta España en la que todo está prohibido. No podemos fumar, no podemos crear escuelas libres, no podemos ir a los toros, no podemos realizar galas benéficas sin que la SGAE se lleve “su” parte, no podemos hablar sin incluir a los dos géneros... A la Ministra Chacón le molestan los belenes y a la Ministra Aído le molestaba que la consideraran “miembro” del Gobierno. Porque ella se sentía “miembra”.




Nos eliminan todos los símbolos cristianos de los lugares públicos, incluso el cementerio de Ferreries dejará de llamarse “Cementerio católico”. Muchos españoles desprecian una religión que es la base de nuestra cultura milenaria pero, en cambio, secularizan sus sacramentos: celebran bautismos y matrimonios civiles y, en vez de confesarse, van al psicólogo. No contentos con ello, ensalzan las creencias de los demás a costa de nuestras propias tradiciones. Como nos descuidemos, intentarán hacernos celebrar la Navidad sin tapitas de jamón, sin belenes y sin Reyes Magos para no ofender a nadie. O, mejor aún, que dejemos de celebrar la Navidad y celebremos el Ramadán.

Se llenan la boca hablando de tolerancia y de la alianza de civilizaciones. Pero  miran para otro lado cuando en Egipto matan a los coptos por celebrar la Navidad, cuando en Somalia una niña de 17 años fue asesinada a tiros por su propia familia por haberse convertido al cristianismo, cuando en Pakistán un imán ofreció una recompensa de 500.000 rupias (unos 4.400 euros) a quien matara a Asia Bibi, condenada por una denuncia infudada y no probada de blasfemia, cuando en Iran ahorcan a los homosexuales o cuando, también en Egipto, 150 personas fueron detenidas por no ayunar durante el Ramadán. Daba igual que esas personas fueran cristianas, porque la Sharia obliga a todos por igual en aquél país. ¿Se imaginan que en España obligáramos a los musulmanes, budistas o ateos, por ejemplo, a ir a la Misa del Gallo, a cantar villancicos y a poner un belén en sus casas?


En el año 2006, un dibujante danés publicó doce caricaturas sobre Mahoma que indignaron a los islamistas fanáticos y también al Presidente del Gobierno español. Zapatero pidió respeto. ¿Dónde estaba el Presidente cuándo, hace un par de años, en una exposición fotográfica realizada en Extremadura se incluyó una imagen de la Virgen María masturbando a Jesucristo? ¿Por qué no pidió respeto entonces? Tampoco se ha pronunciado el Gobierno acerca del asunto del jamón.


Han venido a nuestros países porque, a pesar de todo, hemos tenido aquí más prosperidad. Y esta prosperidad no la hemos conseguido porque sí (ni la estamos perdiendo porque sí). La prosperidad es el fruto propio de las sociedades libres, en las que cada cual puede pensar, discutir, experimentar con nuevas ideas, equivocarse, rectificar, y crear empresas libremente. Pero algunos insensatos prefieren no entenderlo. Codician la prosperidad atacando la libertad como quien codicia amor atacando el respeto. Viéndoles, uno se acuerda de la advertencia de Edmund Burke: ‘para que triunfe el mal basta con que los hombres buenos no hagan nada’. Porque el mal jamás triunfa por mérito propio, sino por incomparecencia del adversario.

Así que, ¡qué mejor forma de honrar a esta civilización nuestra que tanto nos ha dado, que practicando la libertad, esto es, viviendo en libertad! En mi casa hay belén, y habrá jamón en Nochebuena, y escucharemos La Sibila y vendrán los Reyes Magos. Que pasen ustedes unas felices fiestas.


 *Artículo publicado en Última Hora Menorca el 26.12.2010

martes, 21 de diciembre de 2010

Entrevista en Radio Millenium





Esta mañana, mi amigo Antonio Salazar me ha entrevistado en su programa La Gaveta, de Radio Millenium (Tenerife).

Debido a un fallo técnico, el audio no está completo, pero lo podéis escuchar casi todo (clic aquí).



domingo, 19 de diciembre de 2010

Seguiremos educando en casa - Artículo en Libertad Digital


Educar en casa no es un capricho, no es sobreproteger y no es aislar a los niños de la sociedad; es un proyecto de vida, es vivir según tus propios valores y es tomar toda la responsabilidad por esas personas que dependen de ti: tus hijos.

Léelo en LibertadDigital

Nuestro derecho a educar, por José Carlos Rodríguez




Mi amigo José Carlos publica hoy en Libertad Digital un artículo sobre la ya famosa sentencia del Tribunal Constitucional. Se explica como un libro abierto (José Carlos, no la sentencia), os recomiendo que no dejéis de leerlo.


Nuestro derecho a educar, por José Carlos Rodríguez

¿A quién le importa?

Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)

Art. 26.3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
  
Declaración Universal de los Derechos del Niño (1959)

Art. 7.1. El niño tiene derecho a recibir educación que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social y llegar a ser un miembro útil de la sociedad.
El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres.



Constitución Española (1978)

Art. 27.3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

Art. 10.2. 2. Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.



Carta Europea de los Derechos Fundamentales (1999)

Art. 14.3. Se respetan, de acuerdo con las leyes nacionales que regulen su ejercicio, la libertad de creación de centros docentes dentro del respeto de los principios democráticos, así como el derecho de los padres a garantizar la educación y la enseñanza de sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Manifestación de blogs por el derecho a educar sin escolarizar




Únete a esta inciativa de Silvia, sea cuál sea la temática de tu blog

Vivir sin cole - Artículo en Última Hora Menorca


Christopher Paolini nunca fue a la escuela. Se pasaba el día viendo películas y leyendo libros. Entre los 15 y los 17 años vivió encerrado en su habitación y sólo salía para comer y para hacer una hora de ejercicio antes de cenar. A los 17 salió de su habitación con el manuscrito de Eragon, su padre lo publicó y supongo que ya sabéis cómo acabó la historia: el libro permaneció 121 semanas en la prestigiosa lista de los más vendidos del New York Times. Y de ahí a Hollywood. Se ha forrado haciendo lo que más le gusta porque ha tenido todo el tiempo que ha necesitado y, sobre todo, porque ha tenido la total confianza de sus padres y no ha tenido que pasar seis horas al día sentado en una clase haciendo ver que aprendía cosas que en realidad no le interesaban lo más mínimo.

No quería inaugurar este espacio con un artículo sobre homeschooling pero, después de leer el reportaje que esta semana han publicado Ultima Hora y Diari de Balears, me siento prácticamente obligada.

En realidad, no es por el reportaje, sino por los comentarios que he leído en internet. Hoy en día cualquiera se cree con derecho no sólo a opinar sino a juzgar al amparo del anonimato en la red y juzgan sin saber nada del tema y sin conocer a los protagonistas del reportaje. Decir que Nan y Paula son “hippies que vienen de la selva” y que “basta ver cómo viven para ver que son unos hippies radicales antiglobalización” es, cuanto menos, atrevido. Alguien ve la foto de una familia feliz tocando la guitarra en una casa de campo (porque de la foto en la que salen sentados delante del ordenador nadie dice nada) y ya saca unas conclusiones que ni los tipos del CSI.

Otros tienen algo más de educación y, en vez de meterse con las pintas de la familia, se meten directamente con el homeschooling. Sin saber nada del tema, claro. Uno dice que está demostrado que la educación en casa produce problemas de integración. Que me diga qué estudio llega a esa conclusión o dónde ha podido comprobarlo, que yo puedo darle unos cuantos (estudios y ejemplos) que concluyen justo lo contrario. Newton y Einstein fueron casos claros de fracaso escolar, inadaptados al sistema, gracias a Dios. Harvard y Yale reservan un cupo de plazas para gente que se ha educado en casa. Podría hablar también de Jimbo Wales, de Frank Lloyd Wright, de Elijah Wood y de muchos otros. En cambio, se me ocurren muchos nombres de personajes que sí fueron a la escuela y no acabaron tan bien, como Charles Mason o Adolf Hitler, por ejemplo.

“Así son las normas” dice uno de los internautas “y, al que no le guste, que se largue a vivir al desierto”. La escolarización universal y obligatoria es un invento bastante reciente, en realidad. Han intentado hacernos creer que era necesario e imprescindible­ saber despejar la X y saber analizar un poema o haber leído a Nietzsche, saberse las capitales del mundo y escribir sin faltas de ortografía. Sin embargo, todo eso de poco nos sirve en la vida real, en el caso –dudoso- de que lo hayamos aprendido.


Pero nos hemos creído el cuento. Ya nadie –o casi nadie- se cuestiona el actual currículum educativo, la división del conocimiento en materias y el sistema de exámenes y notas. Nadie se plantea el hecho de que lo que la escuela consigue es convertir a los niños en estrategas. Que lo que el timbre enseña es que no hay ninguna actividad lo suficientemente importante que merezca la atención de ser terminada. Que los exámenes sólo sirven para poner de manifiesto lo que no has sido capaz de retener y vomitar. A nadie le importa que después del examen lo olvides todo, que no hayas entendido nada, mientras la nota sea adecuada.

Hacerse cargo de la educación de los hijos de forma integral no es fácil. Nos hemos acomodado a un sistema que nos quita a los niños de en medio durante cinco, seis o siete horas al día, lo que nos permite continuar con nuestra vida de adultos como si el hecho de la maternidad no fuera a cambiar nada. Hemos creído que sin educación no somos nada y que la educación sólo la pueden proporcionar profesionales especializados en centros específicos. Hemos permitido que el Estado reescriba la Historia, que decida en qué lengua deben aprender nuestros hijos y qué valores hay que inculcarles. Hemos permitido que nos etiqueten, que nos adjudiquen un número de coeficiente intelectual que nos marcará quizás de por vida, que nos diagnostiquen TDAH, dislexias, disgrafías y cada vez más cosas que van a situarte en el lado de los que pueden o de los que no pueden. Pero, si te toca estar en el lado de los que no pueden, no te preocupes, que ahora se valora y se reconoce el esfuerzo por encima de los resultados. La actitud es lo que cuenta, amigos. Ser obediente, acatar las normas calladamente es lo que se lleva. Están diseñando siervos, gente anónima, dócil y sumisa, en vez de personas libres y capaces. Y los siervos, ya se sabe, cuánta menos capacidad de cuestionarse el sistema tengan, tanto mejor. 

Hemos asumido el riesgo, hemos delegado la responsabilidad y, ahora, ya no tenemos ni voz ni voto. Hemos mirado hacia afuera y hemos creído en los demás más que en nosotros mismos. La individualidad, la personalidad, la diferencia y la libertad no están de moda. 

Los niños duermen unas ocho o nueve horas diarias; pasan otras cinco o seis en el colegio; van a extraescolares; quizás comen con la canguro, o con la abuela o en el comedor escolar. Vuelven a casa cansados, tienen que hacer los deberes, ducharse y cenar. ¿En qué momento hemos permitido que nos separen de nuestros hijos? ¿Qué mentiras nos hemos creído? No podemos –no deberíamos- quedarnos parados mientras el Estado se apropia de nuestra descendencia. Liberémonos y liberemos a nuestros hijos. Recuperémoslos.

*Artículo publicado en Última Hora Menorca el 18.12.2010

Entrevista en EsRadio





Fue ayer, a raíz del asunto de la sentencia del TC; podéis escucharla aquí. Agradezco que me dieran tiempo, que me dejaran explicarme y que no me hicieran preguntas "con segundas"...


viernes, 17 de diciembre de 2010

El TC contra la libertad educatvia



Hoy es noticia que el Tribunal Constitucional ha negado a unos padres el derecho a educar en casa. Los medios de comunicación, sinceramente, están siendo bastante amarillistas y dan la voz de alarma diciendo que, desde ahora, educar en casa es ilegal en España. Como si una sentencia del TC (una sola) tuviera rango de ley orgánica. (Aquí podéis leerla)

Aquí os dejo algunas reacciones en la red:


Educar a los hijos en casa es inconstitucional, noticia en El Confidencial

Una sentencia política, por Victoria Llopis en Libertad Digital

Tus hijos no son tuyos, sino del Estado, por Luis Fernando en Infocatólica

Declaraciones oficiales del Secretario de Estado de Educación (vía europapress)

Spanish Constitutional Court says "NO", por Sandra Dodd

Educar a los hijos en casa y el Tribunal Constitucional, por Mario Conde

La libertad de educar, por José Javier Esparza en La Gaceta

El Tribunal Constitucional y el derecho a la educación, por Laura Mascaró en el Instituto Juan de Mariana

Se declara insconstitucional el homeschooling en España, comentario en el blog Xarxa TIC

Nuestro derecho a educar, por José Carlos Rodríguez en Libertad Digital

Seguiremos educando en casa, por Laura Mascaró en Libertad Digital

Telediario de Intereconomía

El violado derecho a la enseñanza en casa, editorial en Libertad Digital

La educación en casa o cuando el Estado invade la vida privada de sus ciudadanos, por Joaquin Navarro Valls en El Confidencial (el autor es catedrático y académico numerario de la Real de Jurisprudencia y Legislación)






domingo, 12 de diciembre de 2010

Últimamente, en la red

La verdad siempre vencerá, por Julian Assange en La Jornada

Controlar a los controladores, por Francisco Capella en Expansión

Pero qué malo es Google, por Antonio José Chinchetru en Libertad Digital


The most dangerous place in the world, por Priscilla Hill en Preserving the torch

Update on Christer, en Friends of Domenic Johansson





viernes, 10 de diciembre de 2010

Los hijos del Estado



Sólo era cuestión de tiempo.
 
Nuestros hijos no son nuestros; son del Estado, esa creación monstruosa que no para de crecer y que está engullendo nuestras vidas. Se me revuelve el estómago cada vez que pienso en el sistema fiscal, en el sistema sanitario, en el sistema judicial y en el sistema educativo. Pero, hoy, lo que se me revuelve es el útero.

 
 
Sería ridículo si no fuera tan terrible. O se está escondiendo parte de la información y había más motivos para la retirada de la custodia o la medida resulta totalmente desmesurada y abusiva. Puestos a darle el dinero a alguien ¿por qué no se lo dan a la familia de origen, si el único problema era la falta de recursos económicos? 
 

Mientras Alemania, Suecia y España persiguen a las familias homeschoolers "por el bien de los niños" y ahora ,también, a las familias en paro, ese mismo Estado del "Bienestar" ignora la desaparición de un niño durante dos años.
 
 
Nos hemos creído que necesitábamos un estado protector y hemos dejado que creciera demasiado. Nos quitaron el dinero, nos quitaron el tiempo y ahora nos quitan a nuestros hijos. ¿Qué nos queda?