sábado, 22 de enero de 2011

La casta que nos gobierna


Decía Winston Churchill (aunque Mencken y Shaw lo dijeron antes que él) que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen.  Y probablemente tendrían razón, en un mundo en el que los pueblos tuvieran la potestad de elegir y de destituir a los gobiernos. Pero éste no es el caso de España y no lo será mientras no se reformen la ley electoral y la ley de partidos. De momento, parece que las prioridades de Sus Señorías están claras y que dichas reformas no entran en sus planes.

Cuando la tasa de inflación oficial -recuérdese que el método de cálculo del IPC se basa en encuestas muy dudosas y además se ha manipulado enormemente para maquillar los resultados- alcanza el 3% y la tasa de desempleo supera el 20% -dato igualmente cuestionable cuando los parados que se están formando no cuentan como parados y esto en un país con una economía sumergida que ronda el 25%-, ¿qué hacen nuestros gobernantes? Recortar las pensiones de los ciudadanos al tiempo que bloquean las suyas. Los ex-Presidentes del Gobierno, González y Aznar, cobran sendos sueldos vitalicios a pesar de tener ingresos derivados de su actividad en el sector privado. Rajoy considera que estas pensiones son necesarias para que los ex–presidentes “puedan llevar una vida razonable”. Hay que ser cínico para hacer semejante afirmación cuando millones de españoles no tienen ningún ingreso Aunque José Antonio Alonso (portavoz del Grupo Socialista en el Congreso) tampoco se queda corto cuando justifica estas pensiones con el argumento de que “González y Aznar se han dejado mucha piel por España”. La piel del primero vale más de 200.000 euros anuales y, la del segundo, unos 300.000. Aznar. El mismo que considera “imprescindible” la “moderación salarial” para salir de la crisis. Moderación para los demás, claro. Pero no se crean; ser President de la Generalitat de Cataluña sale mucho más a cuenta: casi 10.000 euros mensuales durante cuatro años y 100.000 euros anuales durante el resto de su vida es lo que cobrará el ex-President Montilla, a pesar de que los catalanes han castigado democráticamente su pésima gestión en las elecciones de noviembre. Un descaro.

Lo que sí hacen bien quienes nos gobiernan –aparte de cobrar- es lo que comúnmente se denomina “marear la perdiz”. Declaran el Estado de Alarma sin que venga a cuento y se sacan de la manga una colección de leyes absurdas (como la del tabaco, la de las descargas y la de los feos) para asegurarse de que deje de hablarse de la crisis económica, o sea, de la gente que no tiene ni trabajo, ni dinero ni, en ocasiones, casa. Y, mientras tanto, en un lugar llamado Senado que no se sabe muy bien ni para qué sirve, nuestros (digamos) representantes se gastan la nada despreciable cantidad de 12.000 euros por pleno en un servicio de traducción a cuatro bandas para permitirse el lujo de hablar cada uno en su propio idioma. Eso sí, cuando se encuentran por los pasillos, hablan castellano porque es el idioma que todos conocen. Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con Mariano Rajoy: la palabra, para entenderse. Porque lo indignante no es sólo que se contrate un servicio innecesario que nos cuesta 168 euros por minuto (por minuto, han leído bien). No se trata sólo del dinero. Se trata de que hay asuntos que deberían ser prioritarios, con la que está cayendo. Rosa Díez lo califica de “desproporcionado y escandaloso”. Su compañero de partido, el eurodiputado Francisco Sosa Wagner, ve sorprendente que se esté gastando “el dinero, los esfuerzos y la imaginación en esto”. Ciertamente, imaginación no les falta, porque lo que es capacidad intelectual y decencia, brillan por su ausencia en la mayoría de los casos. Y si para muestra quieren un botón, aquí les dejo uno:

Cuando tengan un rato libre, conéctense a internet, entren en Youtube y busquen un vídeo titulado “Una concejal de Santa Cruz no sabe lo que es una ONG”. Vean los siete minutos que dura la grabación porque no tiene desperdicio, aunque es ciertamente desalentador: en el Pleno del 4 de noviembre de 2008, se le preguntó a la concejala de Patrimonio, Doña Esther Sarraute (del Partido Nacionalista Canario) por la situación de los inmuebles cedidos a ONG’s y su respuesta fue que “con las siglas ONG no figura ninguna. Sí figuran otras asociaciones, como San Miguel o Cruz Roja, pero con esas siglas, no”. Don Guillermo Guigou (concejal por Ciudadanos de Santa Cruz) le explica lo que significan las siglas ONG y le pide al Sr. Alcalde un poquito de por favor, “que esto parece de Groucho Marx”. La Sra. Sarraute intenta justificarse diciendo que tiene “a varias personas trabajando” que ha solicitado esta información y “se la han pasado así”. Y, después de esta impresionante lavada de manos, el Sr. Alcalde intenta quitarle hierro al asunto diciendo que es una “concanetación de errores”.

Y, éste, señoras y caballeros, es el lamentable nivel intelectual, cultural y moral de la casta que nos gobierna.



 *Artículo publicado en Última Hora Menorca el 22.01.2011

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