sábado, 8 de enero de 2011

Ponerse a parir por 2500 euros



Antes, los bebés venían de París y con un pan debajo del brazo. Entonces, llegó el Presidente Zapatero (de León, que no de París) y los niños empezaron a llegar con dos mil quinientos euros en forma de cheque bebé. Se suponía que esta medida serviría para incentivar la natalidad pero, oh sorpresa, el Instituto Nacional de Estadística indica que la natalidad en España ha descendido un 5% desde el año 2008 debido al “efecto combinado de una reducción progresiva del número de mujeres en edad fértil y de una menor fecundidad”.



Durante las últimas semanas del año 2010, los medios de comunicación se han hecho eco de la temeridad de algunas embarazadas que pretendían que se les indujera el parto con la única intención de parir antes del Año Nuevo y, así, poder cobrar los dos mil quinientos euros del cheque bebé. Y es que esta medida ha sido una de las afectadas por el recorte en gastos sociales, de modo que nacer un minuto antes o un minuto después de las campanadas supone, este año, una diferencia de 2500 euros.


Algunas mujeres acudieron a los hospitales diciendo que estaban de parto, sin estarlo, y pidiendo que se les practicara la maniobra de Hamilton. Otras, directamente, pedían que se les programara una inducción o una cesárea. El Doctor Sánchez Martos, Presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia calificó estas actitudes de imprudentes. Creo que se quedó corto y que debió haber hablado de grave irresponsabilidad. Resulta sorprendente que haya parejas que decidan tener o no tener hijos en función de las ayudas a las que puedan acceder. Pero resulta todavía más sorprendente –y preocupante- que haya mujeres, ya embarazadas, que estén dispuestas a arriesgar su salud y la de sus bebés por el cheque bebé. Porque la oxitocina sintética es peligrosa, y hay secuelas y consecuencias que ningún cheque podrá reparar ni compensar jamás.

Es indiscutible que los avances de la medicina han beneficiado, y mucho, a la Humanidad y que se han salvado muchas vidas gracias a la posibilidad de realizar una cesárea a tiempo o de inducir un parto en el momento adecuado. Pero estas prácticas deberían realizarse únicamente por los motivos adecuados, nunca por el ansia de cobrar una ayuda estatal ni porque el personal sanitario no quiera trabajar en fines de semana o en fechas señaladas, como Navidad y Nochevieja.



Han intentado hacernos creer que tener hijos es caro. Que necesitamos hacernos ecografías doppler, a todo color, en tres y cuatro dimensiones. Si no tienes un vídeo de tu hijo en el útero no eres nadie. Y, cuando nazca, intentarán hacerte creer que necesitas una gran cantidad de cachivaches para cuidarlo y alimentarlo: que si esterilizador y calentador de biberones, que si vasito para aprender a beber, que si cuchara con redecilla para que no se atragante… Por no hablar de los carritos de bebé, más modernos y equipados que el último modelo de coche deportivo. Pero tener un hijo puede ser tan caro o tan barato como una quiera. ¡Que la teta es gratis, señoras!


El Gobierno, por su parte, debería tener mucho cuidado al aprobar este tipo de medidas, que son populistas y electoralistas pero, que sobre todo, tienen un trasfondo perverso. Pervierten el sentido de la maternidad y también el de la solidaridad, creando dependencia del Estado. Acuden a un método facilón pero ineficaz para incentivar la maternidad: quitarnos a todos parte de nuestro dinero para repartirlo entre unos cuantos “afortunados”, cuando reformando los sistemas laboral y fiscal sería suficiente. Lo que los jóvenes necesitan para poder permitirse el “lujo” de tener hijos es, sencillamente, más estabilidad y libertad laboral y menos presión fiscal. Fomentar el parto respetado y la lactancia materna, gestionar adecuadamente las bajas por maternidad, reestructurar los horarios laborales y escolares para permitir que los padres y los hijos pasen más tiempo juntos, en vez de provocar la esquizofrenia colectiva de quienes se pasan la vida calculando qué ayudas pueden obtener.



 *Artículo publicado en Última Hora Menorca el 08.01.2011

2 comentarios:

MªCarmen dijo...

QUE RAZON TIENES LAU....YO VOY A POR EL TERCERO,NADA CARO,POR LO MENOS PARA MI,SI ES VERDAD QUE NINGUNO DE MIS PEKES A IDO A LA GUARDERIA(AHORRO),Y PABLO,EL PEKEÑO ES EL HEREDERO DE JAVIER...
SIEMPRE PIENSO QUE SI ANTIGUAMENTE LAS MUJERES TENIAN 8 Ó 9 HIJOS Y SALIAN PARA DELANTE,POR QUE NO VAMOS A PODER NOSOTROS???
UN SALUDO Y MAGNIFICO ARTICULO,COMO SIEMPRE!!!

la bambina felice dijo...

Muy buen artículo. Muchas gracias. Mi hija, nacida el 22 de diciembre de 2010, cobró el cheque bebé y de momento sólo se ha gastado 81 € en pañales de tela...
Realmente, si se quiere tener hijos poco más que amor se necesita... Y que tan verdad, "la teta es gratis".