martes, 19 de abril de 2011

#eurodiputadoscaraduras




Les contaba, el otro día, que hay un movimiento contra la Unión Europea (UE) conocido con el nombre de euroescepticismo. Los euroescépticos consideran, por diversos motivos, que la UE es un ente totalmente innecesario, que sólo sirve para debilitar a los estados miembros, para embarullar aún más la ya de por sí compleja e incomprensible burocracia y para despilfarrar el dinero de todos los europeos (aunque de unos más que de otros).

Los miembros del Parlamento Europeo nos dan motivos, semana sí, semana también, para desconfiar de su gestión, para cuestionar la necesidad y la utilidad del chiringuito que se han montado en Bruselas: 

Titular del 9 de marzo: “Eurodiputados que cobran sus dietas y luego escapan en avión. La eurodiputada británica Nikki Sinclaire denunció públicamente a varios de sus compañeros, de diversos países, que llegan los viernes para cobrar las 258 libras (unos 300 euros) correspondientes a los gastos por dietas y, acto seguido, se van hacia la estación del Eurostar o hacia el aeropuerto para volver a sus casas. Entre ellos, una socialista española.

Titular del 28 de marzo: “Eurodiputado español, cazado añadiendo enmiendas en favor de un lobby falso. Esta noticia es aún más alarmante que la anterior. El periódico Sunday Times denunció a tres eurodiputados que habían cobrado dinero a cambio de añadir enmiendas a algunas leyes. Poco después, periodistas del mismo medio se hicieron pasar por integrantes de un lobby (grupo de presión) y consiguieron que un eurodiputado popular español añadiera enmiendas a cambio de un puesto remunerado con 100.000 euros o de una jugosa minuta. No sólo el político fue fácilmente manipulable, dejando en entredicho su credibilidad y la de su partido, sino que fue manipulado por una entidad que ni siquiera existía.

Titular del 6 de abril: “Los eurodiputados quieren seguir volando en primera. Esta vez, un eurodiputado luso abanderó una cruzada contra los viajes de los políticos en primera clase, que presentó como una medida necesaria de austeridad en tiempos de crisis. Razón no le faltaba, pero el Parlamento rechazó la propuesta en una votación en la que los eurodiputados españoles se posicionaron claramente en contra de volar en clase turista (sólo cuatro votaron a favor del cambio y dos se abstuvieron). El portugués levantó la liebre y los ciudadanos españoles se rebelaron en internet.  Al estilo de lo que ya habían hecho con la #operaciongoya para protestar contra la Ley Sinde, esta vez iniciaron en Twitter el tema #eurodiputadoscaraduras, que se convirtió en uno de los más populares del momento y que obligó a los eurodiputados españoles a matizar su posicionamiento e, incluso, a cambiar su voto.

Una vez más, los que supuestamente nos representan demuestran estar muy lejos de los ciudadanos y muy poco preocupados (y ocupados) por sus necesidades reales. No queda claro cuál es su función ni cuál es su criterio a la hora de tomar decisiones. Pocos días después del escándalo que revolucionó Twitter, salta a las portadas este otro titular: “El eurodiputado que desató la guerra contra la clase business, cazado volando en primera”. La noticia se acompaña con una foto del eurodiputado portugués del Bloque de Izquierda durmiendo plácidamente en su asiento de primera clase. El tipo había llegado a editar un vídeo sarcástico en el que denunciaba, con nombres, apellidos y fotos, a los eurodiputados portugueses conservadores que habían votado en contra de su propuesta de volar en clase turista. Las fechas cantan: el próximo 5 de junio hay elecciones generales en Portugal.


Y es que, al parecer, en política todo vale. Desde descalificar al adversario atendiendo a razones estrictamente personales y privadas, hasta lanzar propuestas, en las que uno mismo no cree, sólo para poner en evidencia a los demás. Todo ello son cortinas de humo de la talla del Eyjafjallajökull, convenientemente diseñadas y lanzadas; porque, mientras hablamos de los vuelos en primera clase, de los 110km/h y de los “argumentos” de algunas candidatas, no hablamos de terrorismo, de inseguridad, de déficit, de paro, de familias que no llegan a fin de mes, que no tienen trabajo, o que lo tienen pero no lo cobran y que pierden sus casas porque no pueden hacer frente a las hipotecas.

*Artículo publicado en Última Hora Menorca el 16.04.2011