martes, 12 de abril de 2011

Marketing en el año 5 después de Facebook




Se dice de Facebook que es como una ventana indiscreta que sólo sirve para perder el tiempo cotilleando la vida de los demás y, ciertamente, puede serlo. Pero si se usa adecuadamente, esta red social puede ser una potente herramienta de promoción profesional por el sencillo motivo de que cuenta con casi 700 millones de usuarios en todo el mundo y de que está en constante proceso de mejora. El uso “adecuado” de Facebook dependerá de lo que pretendas promocionar, por ello, es fundamental tener claros cuáles son los objetivos por los que vamos a crear nuestra cuenta. En segundo lugar, debes asegurarte de haber leído (y entendido) las condiciones de uso. Etiquetar gente en una imagen en la que esa gente no sale o en la que, presumiblemente, no tiene ningún interés (como hacen, entre otros, algunos partidos políticos) viola las condiciones de uso, por ejemplo.


El siguiente paso es determinar el grado de privacidad de la cuenta y, para ello, es conveniente organizar a nuestros contactos por grupos, de modo que cada grupo pueda tener un grado de privacidad diferente. Puedes establecer, por ejemplo, que sólo tus familiares tengan acceso a tus fotos personales y así evitarte algún que otro disgusto, como la mujer de Quebec que dejó de percibir una pensión de invalidez por depresión tras haber publicado en Facebook unas fotos en las que se la veía disfrutando de unas “vacaciones” en la playa; o como la familia de los Estados Unidos que descubrió, por casualidad, que un supermercado de la República Checa estaba usando una foto suya (con niños incluidos) para promocionarse.


Por supuesto, conviene establecer criterios claros de aceptación de contactos: no hay una forma correcta de hacerlo, es una decisión personal que dependerá, en gran medida, de los objetivos por los que creaste la cuenta. Hay quien acepta a todo el mundo y hay quien es selectivo en mayor o menor medida. Lo importante, aquí, es tener claro que, aunque Facebook llame “amigos” a tus contactos, los verdaderos amigos son pocos y requieren tiempo y dedicación, cosa que no vas a hacer con tus cientos o miles de “amigos” virtuales. Por eso mismo no debes tener ningún reparo en banear a trolls y spammers (“banear” es impedirles que tengan acceso a tu cuenta; los “trolls” son los usuarios que se dedican a provocar de forma intencionada creando controversias; los “spammers” son los que envían mensajes no solicitados de forma masiva).

La falta de tiempo nunca es motivo, en realidad, para no tener presencia en la red social. Simplemente, hay que optimizar el tiempo: puedes sacarle mucho rendimiento dedicándole pocos minutos a la semana. Debes saber exactamente qué vas a hacer (y durante cuánto tiempo) cada vez que te conectes. Te resultará muy fácil si, previamente, has establecido tus criterios de uso de la cuenta como, por ejemplo, no usar el chat ni otras aplicaciones que puedan suponer una pérdida de tiempo.

Pero, una vez creada la cuenta y establecidos los criterios de uso, debes tener una actitud activa en la red. ¿Cómo? He aquí tres acciones sencillas que pueden reportarte múltiples beneficios:

En primer lugar, actualiza tu estado con regularidad y de la forma más personalizada posible. Que se vea que hay alguien al otro lado de la pantalla y que ese “alguien” es una persona humana. En segundo lugar, comparte contenidos: escribe notas, sube imágenes, añade enlaces propios o ajenos, etc. El funcionamiento de Facebook es viral, es decir, es como el boca a boca de toda la vida pero en versión virtual: cuando tú añades un enlace, todos tus contactos (sean 50 o 5000) podrán, no sólo verlo, sino compartirlo, de modo que todos los contactos de tus contactos también podrán verlo y sabrán que tú has sido quien lo ha añadido. Y éstos, a su vez, pueden compartirlo, llegando así tu mensaje a mucha gente que ni conoces. En tercer lugar, únete a grupos, páginas y causas que puedan aportarte algo, como información o contactos.

A partir de aquí, hay incontables estrategias que puedes seguir ya sea innovando o siguiendo el ejemplo de aquellos que han triunfado gracias a Facebook. Por ejemplo, un dentista equino de Florida pasó de tener un negocio de ámbito regional a uno de ámbito internacional gracias al boca a boca virtual que antes mencionaba: “La gente hace negocios con la gente a la que conoce. Punto”. Una pastelería de California regala cada día 50 pastelitos a las primeras 50 personas que comenten en su estado de Facebook. ¿Qué consiguen con ello? Pues que cada día esas cincuenta personas se acerquen a su tienda a recoger su pastelito gratis porque, después, ya que están allí, acaban comprando algo más. Lógicamente, cada tipo de negocio o producto necesitará una estrategia diferente, de modo que el único consejo válido para todos es: imaginación al poder.

*Artículo publicado el 09.04.2011 en Última Hora Menorca