sábado, 25 de junio de 2011

La palabra más bonita


La semana pasada publiqué un artículo sobre el caso de Habiba, la joven
madre marroquí que había sido separada injustamente de su bebé de 15 meses. Hoy puedo contarles que el miércoles día 22, el Instituto Madrileño del Menor y la Familia rectificó y le devolvió la custodia. El mal ya está hecho: han separado a un bebé lactante de su madre durante más de veinte días y, por más que se depuren responsabilidades (cosa que dudo suceda) el estrés y la angustia por la separación ya no pueden repararse. Ha sido necesario que un grupo de madres se movilizara vía internet, que recogieran veinte mil firmas, que se convocaran manifestaciones y vigilias, que la Defensora del Pueblo pidiera explicaciones y que los medios de comunicación internacionales se hicieran eco de la noticia. 

Mientras, en Palma de Mallorca, han detenido a una mujer que solía dejar a sus hijos encerrados en casa y sin comida durante varios días. Al parecer, una vecina les pasaba bocadillos a través de la ventana. Lo que no es comprensible es que esta vecina no lo denunciara antes. Me pregunto en qué momento perdimos el norte, la sensatez y la humanidad y empezamos a construir esta sociedad esquizofrénica en la que se ha convertido España: un país en el que te quitan a tu hija por dormir con ella y darle el pecho a demanda, en el que un niño puede estar desaparecido durantevarios años (y descuartizado dentro de una maleta tirada en la cuneta) sin que ni los servicios sociales ni nadie se preocupe por él, en el que puedes encerrar a tus hijos de forma habitual y tener la certeza de que nadie te va a denunciar. Un país en el que, mientras pasan todas estas cosas, los servicios sociales y los fiscales de menores pierden su tiempo investigando a familiasque han decidido hacerse plenamente responsables de la educación de sus hijos.



Una sociedad que ha caído tan bajo sólo podía tener a los gobernantes que tiene, que padecen diarrea legislativa y afán prohibicionista, que se gastan un dinero que no tienen (más de catorce millones de euros al mes, o sea, de 14.000.000.-€) en una guerra, la de Libia, que no debe ser tan mala como lo fue la de Irak (¿no eran ellos los del “no a la guerra”?). Y, mientras todo esto sucede, los indignados miran para otro lado y amenazan de muerte a Rita Barberà, elegida democráticamente, e impiden que los reporteros de determinados medios de comunicación hagan su trabajo.

El Instituto Cervantes, por otro lado, ha vuelto a convocar la celebración del Día del Español, conocido como Día E, y ha hecho una encuesta para elegir la palabra más bonita del idioma español (idioma hablado por más de 450 millones de personas en todo el mundo). Durante el “Día E”, la ministra Sinde nos deleitó con una de sus perlas, que ya va siendo un clásico entre los miembros del gobierno socialista: “Decimos ‘melancolía’ y nos viene a la mente a qué huele o a qué sabe”. Premio para la señorita. Ya puede entrar a concursar para ganar el título de “frase ridícula del siglo”, aunque la competencia es dura: también participan el presidente Rodríguez con su famoso “la Tierra no pertenece a nadie, sólo al viento”; Bibiana Aído con un feto de trece semanas es un ser vivo, pero no es un ser humano” y Leire Pajín con "El problema es que el PIB es claramente masculino", entre otros.

El caso es que el Instituto Cervantes quería elegir la palabra más bonita del español y, para ello, hizo una encuesta. Pedro Jota Ramírez preguntó en Twitter qué tres palabras españolas elegiría cada uno y creó el hashtag (etiqueta) #trespalabrasespañolas. La cosa se le fue de las manos y el hashtag se desvirtuó porque los usuarios de Twitter empezaron a escribir frases típicamente españolas con sólo tres palabras, como “ponme otra caña”, “cerveza beer amigo”, “vuelva usted mañana”, “Chanquete ha muerto” o “¡Se sienten, coño!”.
Algunos famosos hicieron sus sugerencias al Instituto Cervantes. No alcanzo a comprender el por qué de algunas de estas sugerencias: “investigación”, “meliflua”, “muévete”, “murciélago”, “Santander” o “tú” no me parecen precisamente las palabras más bonitas del idioma español. ¡Con la de palabras qué hay para elegir! Prefiero “alegría”, elegida por Antonio Banderas; “alma”, por Ferran Adrià; “amistad”, por Antonio Skármeta; “equilibrio”, por Andreu Buenafuente; “lealtad”, por El Juli o, mis preferidas, “libertad”, elegida por Mario Vargas Llosa y “madre”, elegida por Eugenia Silva.
Pero no. La palabra más bonita del español es, oficialmente, la que propuso el actor Gael García Bernal: “Querétaro”. Si cogen ustedes el DRAE y buscan “Querétaro” podrán leer lo siguiente: “adj. Perteneciente o relativo a este Estado de México o a su capital”. Ahora sí, creo que me he quedado sin palabras.

1 comentario:

Ileana dijo...

¿Fue cerrada o abierta la votación?

Creo que fue cerrada entre las palabras propuestas por algunos famosillos, porque el año pasado ganó REPÚBLICA, y cerraron la página y dijeron que había habido tongo, jejeje...

Este año QUERÉTARO, aunque nos parezca traída por los pelos, será otra manera de decir que el sur también existe, o que no sólo se habla español en España, o que la riqueza está allá donde menos nos lo parece ;-)