sábado, 9 de julio de 2011

Libertad educativa





En el año 2007, 15 policías armados entraronen casa de los Bussekros y se llevaron a su hija Melissa, de 15 años. La internaron en el centro psiquiátrico de Nuremberg durante dos semanas y, después, la llevaron a un hogar de acogida. ¿Su delito? Haber sido desescolarizada dos años y medio antes. ¿La base legal para esta detención? Un decreto del III Reich que nunca fue derogado. 


La juventud de hoy es el pueblo de mañana.- Dijo Hitler en 1937.- Por este motivo, tenemos ante nosotros la tarea de inocular en nuestros jóvenes el espíritu de esta comunidad a una edad muy temprana, a una edad en la que los seres humanos aún no se han pervertido y, por tanto, no se han echado a perder. Este imperio se sostiene, y se construye a sí mismo para el futuro, sobre su juventud. Y éste nuevo imperio no le dará su juventud a nadie sino que él mismo la cogerá y le dará su propia educación.


Es triste que los alemanes, en su afán por seguir controlando a los jóvenes, tengan que echar mano de un decreto del III Reich. Aunque más triste es lo que sucede en España, donde el Estado también quiere controlar a los jóvenes y, sin embargo, va dando palos de ciego porque no sabe a qué normas agarrarse. No hay una base jurídica sólida para perseguir el homeschooling en nuestro país. Así lo demuestran los jueces de instrucción con cada caso que archivan. Así lo demuestran, también, los diferentes defensores del pueblo que se han pronunciado al respecto y que han solicitado a sus respectivos parlamentos que se abra el debate sobre el reconocimiento legal expreso de esta opción educativa. También el Tribunal Constitucional, en una polémica sentencia dictada en diciembre de 2010, admite que "no cabe descartar otras opciones legislativas que incorporen una cierta flexibilidad al sistema educativo y, en particular a la enseñanza básica" e invita al legislador nacional a tomar cartas en el asunto. El propio TC, en otra sentencia de 1994, denegó el amparo solicitado por la Generalitat de Cataluña y rechazó que la falta de escolarización de los menores justificara la asunción de su tutela por parte de la administración pública.

No obstante, siguen existiendo directores de centros escolares, asistentes sociales, fiscales de menores y algún que otro alcalde, que intentan perseguir a las familias que nos hacemos cargo de la educación integral de nuestros hijos, que nos negamos a cedérsela a un pésimo sistema que convierte a España en el hazmerreír de Europa cada vez que se publica un nuevo informe PISA.


Puestos a tirar de leyes antiguas, como hacen los alemanes, en España podríamos (deberíamos) recuperar el espíritu del Plan de Instrucción Pública de 1836 (más antiguo aún que lo de Hitler), en cuyo preámbulo el Duque de Rivas se expresaba de esta forma:


El pensamiento es de suyo lo más libre entre las facultades del hombre; y por lo mismo han tratado algunos gobiernos de esclavizarlo de mil modos; y como ningún medio hay más seguro para conseguirlo que el de apoderarse del origen de donde emana, es decir, de la educación, de aquí sus afanes por dirigirla siempre a su arbitrio, a fin de que los hombres salgan amoldados conforme conviene a sus miras e intereses. Mas si esto puede convenir a los gobiernos opresores, no es de manera alguna lo que exige el bien de la humanidad ni los progresos de la civilización. Para alcanzar estos fines es fuerza que la educación quede emancipada; en una palabra, es fuerza proclamar la libertad de enseñanza.