sábado, 15 de octubre de 2011

Globos y mentiras europeas








El pasado 9 de octubre, Bruno Waterfield publicó un artículo en el periódico británico Daily Telegraph en el que anunciaba una nueva medida de seguridad y protección a los consumidores y a los niños que iba a ser adoptada por la Unión Europea. Dicha medida consistía en la regulación del uso de los juguetes propios de las fiestas infantiles: se prohibiría que los niños menores de ocho años inflaran globos sin la supervisión de un adulto, que los menores de catorce usaran matasuegras y se prohibiría por completo el uso de juegos magnéticos de pesca.







Busqué el supuesto origen de la noticia: la normativa europea. Busqué entre las directivas aprobadas y entre las que están pendientes de aprobar; buceé largo rato en la web de la Unión Europea y no encontré nada parecido (aunque sacar algo en claro entre la maraña de la normativa europea es harto difícil). Todas las páginas web que se habían hecho eco de la noticia remitían, como única fuente de la misma, a la web del Daily Telegraph.

El 13 de octubre, la Unión Europea publicó una nota de prensa titulada “La UE NO prohíbe que los niños inflen globos”, una nota cargada de victimismo en la que aseguraban que los medios de comunicación habían publicado información falsa. Como prueba de descargo, reproducían parte del texto de la Directiva 2009/48 que recoge la obligatoriedad de que los globos de latex comercializados en la Unión lleven el siguiente mensaje de advertencia: "Warning! Children under eight years can choke or suffocate on uninflated or broken balloons. Adult supervision required. Keep uninflated balloons from children. Discard broken balloons at once." Que yo sepa, “children under eight years” significa “niños menores de ocho años”; y “adult supervisión required” significa que “se requiere la supervisión de un adulto”. Mi razonamiento lógico me lleva a concluir que sí, que la Unión Europea prohíbe que los niños menores de ocho años inflen globos sin la supervisión de un adulto, aunque no desde ahora, sino desde el año 1998. La prohibición es meramente anecdótica porque difícilmente va a poderse controlar y exigir su cumplimiento, más allá de obligar a los fabricantes a incluir el texto de la advertencia, pero es una muestra más de para qué sirve la UE.




La conclusión es clara: los burócratas de Bruselas nos toman por idiotas. No sólo actúan de una manera y lo cuentan de otra sino que, para colmo, tienen la desfachatez de hacerse los ofendidos. Es preocupante que el nivel de paternalismo de la Unión haya llegado hasta el punto de decirnos con qué se puede y con qué no se puede jugar. Y, en caso de haber sido cierto el desmentido (y, por tanto, de haber sido falsa la información publicada por el Daily Telegraph) resulta sintomático el hecho de que la gran mayoría de sus lectores dimos la información por buena, no sólo porque presuponemos la  profesionalidad y el rigor del periodista y del medio de comunicación, sino porque sabemos que los políticos europeos son capaces de aprobar las leyes más absurdas y más liberticidas. Quizá sería mejor que aprobaran una ley diciéndonos lo que sí podemos hacer, que así acabaríamos antes.








Si los globos son peligrosos (sólo para menores de ocho años porque, a partir de los nueve, estás milagrosamente a salvo de accidentarte con ellos), y los matasuegras aún más (¡hasta la adolescencia!), propongo que se prohíba también que los niños vivan en casas (porque la mayoría de los accidentes suceden dentro de casa), que se prohíban las escaleras (ya se sabe que son muy traicioneras), que se prohíban los coches (que provocan tropecientosmil muertos cada año) y, ya de paso, que nos prohíban respirar, que el aire está muy contaminado y eso no puede ser bueno para nada.