sábado, 22 de octubre de 2011

Historia de un veto electoral "democrático"





Erase una vez un país que se hacía llamar “democrático y de derecho” pero que no era muy “de derecho”, como ha quedado sobradamente demostrado en anteriores ocasiones, y tampoco era muy “democrático”, como veremos a continuación:

Las Cortes han aprobado y el Pueblo Español ratificado la siguiente Constitución: La Nación Española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de (…) Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las Leyes conforme a un orden económico y social justo [y] establecer una sociedad democrática avanzada (…).

Corría el año 1978 y parecía que sí, que el Pueblo Español, cansado de los atropellos del régimen anterior, ansiaba la libertad y la democracia. Así que aprobaron una Constitución (que no les quedó especialmente bien, la verdad sea dicha) y que incluía un artículo, el número 23, que establecía lo siguiente:

1. Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal.
2. Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las Leyes.

Pero en el año 2011, justo antes de las elecciones generales que habían sido convocadas para una fecha con una gran carga kármica para el país, el Pueblo Español supo que sus gobernantes habían aprobado una modificación de la ley electoral que incluía el requisito de la representatividad previa como condición sine qua non para concurrir a los comicios. Así que el Pueblo Español tuvo que decir adiós a la “convivencia democrática dentro de un orden social justo”, a la esperanza de convertirse (o de haberse convertido ya) en una “sociedad democrática avanzada” y al derecho a ser “libremente elegidos en elecciones periódicas”.

Porque el requisito de la representatividad previa supone la exigencia a los partidos sin representación parlamentaria de presentar avales para poder concurrir. O, dicho en plata, un partido político nuevo que quiera presentarse, por ejemplo, por la circunscripción de Madrid, necesitará reunir, en veinte días, alrededor de cinco mil (5.000) firmas de ciudadanos españoles, mayores de edad, censados en Madrid y que no hayan avalado con su firma a otro partido para las mismas elecciones. Luego puede suceder que algunas de las firmas presentadas no sean válidas, quizás porque el firmante no tuviera claros los requisitos y no los cumpliera (por avalar a más de un partido o por no tener claro dónde está censado ya que, para las elecciones del 20N se toma el censo de 31 de mayo). Si, a pesar de presentar más firmas de las necesarias, algunas resultan no ser válidas, puede que la Junta Electoral te dé un plazo de 24 horas para volver a presentar las que te falten. Quizás te falten un centenar y consigas reunir 500 en esas 24 horas. Y quizás, sólo quizás, cuando vayas a presentarlas la Junta Electoral te las inadmita por estar fuera de plazo (del plazo que ellos mismos te dieron y que todavía no ha expirado).


Probablemente sería mejor que nuestros gobernantes se dejaran de falsedades e hipocresías, que quemaran la Constitución Española en la plaza pública, que dejaran de malgastar tiempo y dinero en celebrar elecciones y que siguieran conspirando a sus anchas porque, al final, es lo que vienen haciendo desde hace años. No sé cómo les ha ido el asunto de los avales a los demás partidos que los necesitaban, pero sí sé que hay un partido al que le faltaron un centenar de firmas, que consiguió otras 500 y que la Junta Electoral no le permitió presentarlas. Todo gracias a la proposición de ley presentada por PP, PSOE, CIU y PNV
Ahí dejo el dato. 
Y recuerden que, mientras tanto, Bildu sí está en las instituciones. Sin avales previos.





*Actualización: acabo de saber que, además del Partido de la Libertad Indivual en Madrid, también ha sido perjudicado el Partido Pirata en Castellón; éste, por diez firmas.

*Lean la noticia en la web del P-Lib

*Actualización II (a 28.10.2011). El P-Lib anuncia que ha ganado el recurso contencioso electoral y las firmas presentadas deberán ser admitidas, por lo que, dinalmente, podrán presentar su candidatura por Madrid.