sábado, 19 de noviembre de 2011

El cartero no siempre llama dos veces


Hoy se celebra la jornada de reflexión electoral, así que voy a reflexionar sobre un asunto electoral: el voto por correo.


Pongamos que dos personas residentes en una Comunidad Autónoma deben votar en otra porque el censo válido para estas elecciones es el de fecha 31 de mayo de 2011. Pongamos que, una vez abierto el plazo, estas dos personas acuden a la oficina de Correos más cercana para solicitar el voto por correo. Unos días después, el 8 de noviembre para ser exactos, un repartidor de Correos llama a la puerta.

-Traigo sus papeletas para votar. Firme aquí.

-Gracias. ¿Puede dejarme también las de mi madre?

-No. Tengo que entregarlas personalmente.

-Vale, entonces pase esta tarde o mañana por la mañana, que seguro estará en casa.

-Un compañero pasará esta tarde y, si no la encuentra, dejará un aviso para que pase ella a recogerlo por la oficina.

Esta parte es importante: dijo que, si no te encuentran en casa, te dejan un aviso para que sepas cuándo y dónde recogerlo. Pero el cartero no apareció y tampoco dejaron ningún aviso. Así que, una semana después, el 15 de noviembre, nos acercamos a la oficina de Correos para recoger las papeletas.

-Aquí no están, tiene que esperar a que le llegue el aviso.

-¿Cómo que no están? Las trajeron hace una semana y todavía no han dejado ningún aviso.

-No puede ser.

-Claro que puede ser. Es más: es. Yo vi el sobre. El repartidor dijo que no me las podía dejar a mí.

-Bueno, pueden llamar a este número, que es del censo electoral. Que les den el código y, con eso, yo ya puedo ver qué ha pasado.

Salimos a la calle. Llamamos. Apuntamos el código. Volvemos a entrar. La funcionaria se sorprende (supongo que había pensado que se había librado de nosotras). Introduce el código en el ordenador y localiza el sobre:

-Está devuelto. Se devolvió el día 10. Por desconocido. Puede que aún esté en la Central, pueden llamar y preguntar.

-No, quién tiene que llamar es usted.

Llamó, nos confirmó que el sobre estaba en la Central y nos dijo que podíamos ir a recogerlo. Nos negamos y nos dijo que podía pedirles que lo mandaran de nuevo a la oficina.

-Creo que adónde deberían mandarlo es a casa, pero bueno, a la oficina ya está bien. Pero denos el número de teléfono para que lo confirmemos antes.

Al día siguiente, llamamos por teléfono a la oficina de Correos. Llamamos tres veces. Y las tres veces saltó el fax. Por la tarde, mi madre acudió personalmente y le dieron un sobre encima del cual habían escrito con boli: “Ni en el 22 ni en el 24 me han dicho que no vive”. En primer lugar, la frase expresa justo lo contrario de lo que quien la escribió quería expresar. En segundo lugar, en este edificio el portal 22 y el portal 24 son el mismo, lo que confirma la teoría de que el compañero del primer repartidor nunca vino.

-Al final ha podido votar.- Le dijo el chico de la oficina de Correos.

-No lo sé.- Respondió mi madre.- Ahora tiene que llegar.


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Roban al cartero una saca con 18 solicitudes de voto por correo - eldiariomontanes.es

PP de Madrid denuncia que miles de españoles residentes en el exterior no han recibido el voto previamente solicitado - lavanguardia.com

UPyD atribuye los problemas con el voto por correo a que la administración electoral es "un desastre" - diariosigloxxi.com

Correos culpa a la Junta Electoral del retraso en la entrega de papeletas - levante-emv.com

Los problemas con el voto por correo dejan a muchos españoles sin votar desde el extranjero - noticias.lainformacion.com

Y un largo etcétera




sábado, 12 de noviembre de 2011

Quién se ha llevado nuestro dinero


Durante el año 2010, la Secretaría General de Política Social y Consumo otorgó subvenciones por valor de casi diez millones de euros (10.000.000). Unos seis millones se destinaron a Servicios Sociales. Medio millón, a la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Y más de tres millones, a la familia y la infancia. Ese mismo año, el Ministerio de Asuntos Exteriores repartió la friolera de veinticinco millones y medio (25.500.000) a diversas organizaciones, nacionales y extranjeras, que desarrollaran proyectos para la cooperación internacional y el desarrollo. La fundación peruana Triángulo (colectivo gay) se llevó 137.600 euros. La Associació Catalana de Temps de Lleure se llevó 350.000 euros para desarrollar un proyecto en Marruecos. La Organización Navarra de Ayuda entre los Pueblos, 505.000 euros para un proyecto en el Congo. El Centro de Estudios Amazónicos, 250.000 euros para Bolivia. La Fundación del Valle, 300.000 euros para el empoderamiento de la mujer en Guatemala. Otros 300.000 euros se destinaron al desarrollo de políticas locales de empleo en Argelia. Entre otros muchos.




En el año 2011, con el paro subiendo y Europa a punto de rescatarnos o de darnos la patada definitiva, el Gobierno español demuestra no haber aprendido la lección: la movilidad de profesores y estudiantes universitarios entre Francia y España nos ha costado 80.000 euros (pueden verlo en el BOE nº 262, de 31 de octubre). Ese mismo mes, la ONG presidida por la esposa del Señor Rubalcaba se embolsó 200.000 euros. El Ministerio de Sanidad concedió ayudas por valor de 524.800 euros a tres asociaciones gays (publicado en el BOE del 6 de septiembre). Poco después, dedicamos 300.000 euros a “proyectos de profundización en la consolidación de las competencias básicas como elemento esencial del currículo” (BOE nº265, de 3 de noviembre). El 10 de noviembre, a sólo diez días de las elecciones generales, el cine español se llevó subvenciones por valor de 2.000.000 de euros (BOE nº 271).

Ésta es sólo una parte de todas las subvenciones y ayudas que se han concedido en los últimos dos años. Da igual que España tenga un déficit descomunal y que haya cinco millones de parados. Nosotros vamos y les regalamos un dinero que no tenemos a otros países del mundo para su desarrollo agrario, sus estrategias feministas, el fomento de empresas culturales y creativas o la normalización del colectivo gay.


A todo ello hay que añadir otro tipo de gastos, como lo que nos cuestan las “misiones de paz” o los casi 65 millones de euros que se han embolsado los partidos políticos con representación parlamentaria, de los cuales casi un 82% se ha destinado al PP y al PSOE. Ésta es nuestra democracia. Nuestro “estado social y democrático” que se dedica a fomentar políticas de empleo en otros continentes mientras aquí nos pasamos los lunes al sol. Nuestro “estado del bienestar” que se ocupa del bienestar de los gays, lesbianas y transexuales de otros lugares antes que del bienestar de todos los españoles, se acuesten con quien se acuesten.

Y este es, en fin, el gobierno que hemos tenido y mantenido y que, muy probablemente, será sustituido por otro que tal baila.


sábado, 5 de noviembre de 2011

Educación española, autoengaño colectivo



La educación va mal en España. Cada vez que sale un nuevo informe Pisa, bajamos un poco más. Cada vez que en el informe Pisa se menciona a España, es para dar algún dato negativo. Somos el ejemplo perfecto de cómo no deben hacerse las cosas. Nadie en su sano juicio mandaría a sus hijos a estudiar a este país.
Y, mientras tanto, de puertas adentro, el debate se centra en si hay que recortar gastos o aumentarlos y en si es bueno o malo aumentar en dos las horas lectivas semanales. Es como ponerle una tirita al que se está desangrando. O, peor, como medicar al muerto.


La Ley Orgánica de Educación establece en su Preámbulo tres objetivos de los cuales ninguno se ha cumplido en los cinco años que la norma lleva en vigor. Es más, no sólo no se han cumplido sino que se ha avanzado en la dirección contraria. El primer objetivo consistía en mejorar los resultados académicos y reducir la tasa de abandono escolar. Para conseguir lo segundo, se tomaron medidas que impedían conseguir lo primero. Para evitar el abandono, se ha promocionado a alumnos que, claramente, no tenían el nivel suficiente para pasar de curso, pero se les ha permitido con la idea de que, así, se reduciría el abandono escolar. La realidad es que no se ha conseguido ni lo uno ni lo otro.

En el año 2007, la entonces Ministra de Educación, Mercedes Cabrera, puso en marcha un programa para lamejora del éxito escolar y otro contra el abandono llamado “temprano”. La tasa oficial del fracaso escolar (que mide el número de alumnos que abandonan sus estudios antes de terminar la educación secundaria) era del 28,9% en el año 2002; unos dos millones de alumnos. Bajó al 28,5% en 2004 y había subido al 29,4% en 2007 (aunque en Baleares era del 40,5%). Dos años después de la implantación de los programas de la Ministra Cabrera, había subido al 31,2% (las Comunidades Autónomas que lo lideraban eran Baleares, Andalucía, Murcia y Ceuta y Melilla). En 2011, cuatro años después de la implantación de los programas, la tasa oficial de fracaso escolar es del 28,4% (según datos oficiales de septiembre de 2011). En conclusión, en los últimos cuatro años hemos conseguido reducir el fracaso escolar hasta el nivel del año 2004. O sea, volvemos a rondar los dos millones de alumnos que abandonan. Todo por el módico precio de 36,2 millones de euros. Algo más de seis mil millones de pesetas. Fíjense: 6.000.000.000 de pesetas.

Para que no me vuelvan a decir que siempre critico al pesoe y nunca al pepé, voy a recordarles la promesa electoral de Mariano Rajoy: “Yo le voy ameter la tijera a todo, salvo a las pensiones públicas y, aunque seacompetencia de las comunidades autónomas, a la sanidad y la educación”. Éste todavía no se ha querido dar cuenta de la obviedad: que más gasto no es garantía de mejores resultados. Que el problema de la educación no es un problema de financiación. Que el gobierno Zapatero ha tirado a la basura el equivalente a seis mil millones de pesetas. ¿Va a emularlo?


Tampoco ayuda el que cada nuevo gobierno se dedique a derogar las leyes de su antecesor y a publicar las suyas propias. Hemos tenido seis leyes de educación en los últimos veinticinco años. La última, la LOE del 2006, funde las antiguas LOGSE, LOPEG y LOCE y permite pasar de curso con cuatro suspensos. Así, en teoría, se tenía que reducir el número de alumnos que abandonaran el sistema educativo de forma “temprana”, es decir, sin terminar la Secundaria. Pero ni así se ha conseguido. Quizás habría que probar regalando el título sin evaluar los conocimientos de los alumnos. O quizás va siendo hora de abrir los ojos y darse cuenta de que el sistema educativo sí funciona, aunque no para lo que creíamos que debía funcionar. El sistema educativo funciona, en primer lugar, porque es un parking de niños razonablemente cómodo y aparentemente barato. En segundo lugar, porque cuánto más tiempo sea uno “estudiante”, más tardará en contribuir al crecimiento de las colas del INEM. Y, en tercer lugar, porque es una herramienta excelente para producir ciudadanos dóciles. Ya lo decía el nacionalsocialista Adolf Hitler, que qué suerte tienen los gobiernos de que la gente no piense. Y, como sabía que adoctrinar a los adultos sería harto difícil, centró sus esfuerzos en adoctrinar a los jóvenes. Todavía no hemos aprendido la lección.