viernes, 13 de abril de 2012

Froilán, Jeremy y Johnny




"Oh, !qué bayoneta más grande tienes!" -
Al encontrar a Caperucita Roja bien protegida, el lobo pidió más control sobre las armas. -
La prohibición de las armas hace que sólo proporciona más seguridad a los depredadores.



Felipe Juan Froilán se pegó un tiro en el pie y la gente se echa las manos a la cabeza porque, como dijo la Defensora del Pueblo, “las escopetas no son para los niños”.

En una sociedad en la que la tenencia de armas no está prohibida, los padres que deciden tenerlas suelen enseñar a sus hijos qué es un arma y cómo y por qué debe o no debe usarse. En cambio, en una sociedad en la que las armas están prohibidas (y, además, mal vistas) lo que sucede es que la gente no realiza un aprendizaje adecuado sobre su uso y, por tanto, se eleva el riesgo de accidente. Tal vez esto fue lo que le pasó a Froilán. Tal vez su padre quería enseñarle a usar un arma pero tuvo que hacerlo a escondidas porque la legislación española no lo permite. Con la legislación española lo único que se consigue es que los delincuentes estén armados y los demás estemos indefensos. Y que los niños no aprendan a usarlas adecuadamente.


En otros países las cosas no son así, y a los niños se les enseñan cosas realmente importantes para la vida real. Como conducir un automóvil o realizar técnicas de primeros auxilios.

En Estados Unidos, el conductor de un autobús escolar sufrió un ataque cardíaco mientras llevaba a los niños a la escuela. Por suerte, los niños supieron reaccionar: Jeremy Wuitschick cogió el volante, lo giró a la derecha y quitó las llaves del contacto. “Sabía que probablemente no llegaría al pedal del freno porque el autobús es muy grande y había leído un libro de superhéroes en el que se paraba un bus quitando las llaves del contacto”, declaró. O sea, que Jeremy sabe conducir porque sus padres le han enseñado cómo hacerlo; además, supo reconocer el infarto que sufría el conductor; y, por si fuera poco, calculó que con su estatura no llegaría a los pedales y decidió aplicar un conocimiento adquirido leyendo cómics. Mientras tanto, un niño llamó al número de emergencias (911 en Estados Unidos) y otro, Johnny Wood, practicó la reanimación cardiopulmonar al conductor.

Johnny y Jeremy

En España no se enseña a los niños a conducir, ni a reconocer síntomas de enfermedades graves, ni mucho menos a practicar una RCP porque, supuestamente, sólo los adultos están capacitados para hacerlo. Sin embargo, un estudio desarrollado porinvestigadores australianos en 2009 puso de manifiesto que  es el índice de masa corporal, y no la edad, el factor principal para conseguir la adecuada profundidad de las compresiones de la RCP y la cantidad de exhalaciones de aire. Eso significa, según los investigadores, que un niño de nueve años fornido puede ser tan capaz de hacer RCP como un niño mayor.

Me pregunto cómo habría terminado la historia si el suceso del autobús escolar hubiera tenido lugar en España. No sé si los niños habrían sabido reconocer lo que le pasaba al conductor; ni si habría sabido a qué número llamar (tal vez ni siquiera hubieran llevado un móvil encima, porque algunos colegios los prohíben); ni si habrían sabido cómo parar el autobús; ni si habrían sabido cómo atender al conductor. Porque en España casi todo está prohibido y, además, no confiamos en los niños.


1 comentario:

Creando mi hogar dijo...

¡Hola!

¡¡No puedes imaginarte lo que me ha sorprendido leer esta entrada en un blog español!!

Opino exactamente igual, en realidad cuando comencé a leer, pensé que sería otra crítica a estados unidos por permitir el uso de armas.
Me alegro de haber leído esto, cuando comentos estos temas entre los conocidos parece que ni siquiera les interese, pero es muy importante...

En realidad me pasaba por el blog para ver la plataforma de libre educación, si puedo ayudar con algo desde mi blog, no dudes en hacermelo saber.

¡Saludos!