viernes, 20 de abril de 2012

La tercera lección



El año pasado, el multimillonario Pether Thiel (co-fundador de Paypal y uno de los primeros inversores de Facebook) ofreció 100.000 dólares americanos a 20 jóvenes menores de 20 años que le presentaran un proyecto empresarial. El único requisito que les exigió, además de la edad, fue que dejaran sus estudios universitarios para dedicarse a tiempo completo al desarrollo de sus proyectos.

La idea no parece descabellada si tenemos en cuenta que personalidades como Mark Zuckerberg, Steve Jobs y Bill Gates dejaron la universidad para dedicarse a sus propias empresas; que Albert Einstein y Sir Isaac Newton fueron parte de lo que hoy se denomina “fracaso escolar”; que a Galileo le tomaron por demente por atreverse a cuestionar las creencias de su época.

Y es que el sistema educativo ha tomado una deriva absurda y se ha rendido ante el currículum; se centra en el conocimiento académico cuando debería centrarse en el pensamiento y en la acción. ¿Por qué alguien indeterminado puede decidir, desde un despacho ministerial, qué cosas deben aprender los niños, y cuándo, cómo y dónde deben aprenderlas? ¿Por qué les hemos dado este poder y nos hemos sometido a él, nosotros y nuestros hijos, condicionando nuestras vidas, tal vez para siempre? Porque hemos interiorizado la tercera lección del maestro John Taylor Gatto: “someterás tu voluntad a una cadena de mando pre-establecida”.

Lo hemos hecho. Hemos sometido nuestras voluntades a un poder predeterminado por otras personas. Por eso la sociedad se escandaliza cuando un multimillonario incita a los jóvenes a dejar sus estudios universitarios; por eso, cuando la gente conoce a unos padres que educan en casa, lo primero que objeta es “¡pero no podrá sacarse el título de la ESO!” Como si un título garantizara que se tienen unos conocimientos, unas habilidades o una capacidad para triunfar en la vida. Como si las colas del inem no estuvieran llenas de licenciados universitarios.

Por si tienes ustedes curiosidad, les dejo aquí las siete lecciones de John Taylor Gatto:

  • La primera lección que enseño es: quédate en la clase a la que perteneces.
  • La segunda lección que enseño a los niños es a conectarse y desconectarse como un interruptor.
  • La tercera lección que os enseño es a someter vuestras voluntades a una cadena de mando predestinada.
  • La cuarta lección que enseño es que sólo yo determino qué currículum vais a estudiar.
  • En la quinta lección enseño que tu autoestima debe depender de la vara de medir de un observador.
  • En la sexta lección enseño a los niños que están siendo observados.
  • La séptima lección que enseño es que no te puedes esconder.


John Taylor Gatto ejerció de maestro durante treinta años. Obtuvo el Premio al Maestro del Año de la ciudad de Nueva York en tres ocasiones, el Premio al Maestro del Año del Estado de Nueva York y el Premio a la Excelencia Alexis de Tocqueville por la promoción de la libertad educativa. Cuando se retiró, publicó un artículo titulado “I quit, I think” en el que decía, literalmente, que no quería seguir “haciendo daño a los niños para ganarse la vida”. Desde entonces, se dedicó a dar conferencias y a escribir sobre la educación y la escolarización.