jueves, 10 de mayo de 2012

Justicia



Hoy hace siete que años que mi padre decidió dejar este mundo y liberarse de su cuerpo físico. Se fue con la convicción de que Dios acoge al débil cuando llega a su límite. "Y yo he llegado al mío", escribió. Siete años después, hay quién todavía no ha aprendido nada.

El marca-páginas de su libro de salmos marcaba el número 26.

1 Hazme justicia, Señor, que camino en la inocencia:
confiando en el Señor no me he desviado.
2 Escrútame, Señor, ponme a prueba,
sondea mis entrañas y mi corazón.
3 Porque tengo ante los ojos tu bondad,
y camino en tu verdad.
4 No me siento con gente falsa,
no me junto con mentirosos;
5 detesto las bandas de malhechores,
no tomo asiento con los impíos.
6 Lavo en la inocencia mis manos,
y rodeo tu altar, Señor,
7 proclamando tus alabanzas
enumerando tus maravillas.
8 Señor, yo amo la belleza de tu casa,
el lugar donde reside tu gloria.
9 No arrebates mi alma con los pecadores,
ni mi vida con los sanguinarios,
10 que en su izquierda llevan infamias,
y su derecha está llena de sobornos.
11 Yo, en cambio, camino en la integridad;
sálvame, ten misericordia de mí.
12 Mi pie se mantiene en el camino llano;
en la asamblea bendeciré al Señor.



No hay comentarios: