viernes, 29 de junio de 2012

El Sueño Feliz






Hoy, 29 de junio, se celebra el Día Mundial del Sueño Feliz. Lo promovió un grupo de madres en internet; primero, crearon un grupo cuya descripción decía lo siguiente:

 “Este grupo se ha creado para una acción que queremos realizar en las redes sociales el próximo 29 de junio. Queremos que el hashtag #desmontandoaEstivill se convierta en trend topic en Twitter y que blogs, páginas y perfiles de Facebook se llenen de mensajes a favor del Sueño Feliz. Si quieres participar, súmate y anuncia en tu blog que preparamos esta acción para el próximo viernes 29 de junio. Luego el grupo desaparecerá.” 

(Un “hashtag” es una etiqueta que se usa para comunicar de qué tema estamos hablando y que permite encontrar todos los mensajes de otros usuarios sobre el mismo tema, siempre que ellos hayan incluido el mismo hashtag. Los “trend topics” son los temas más comentados.)

Desde hace años, muchas madres que practican la denominada crianza con apego y colechan con sus hijos, cada vez que ven un libro de Estivill en una librería lo esconden detrás de otro que se fundamente en principios respetuosos con el niño. Los de Rosa Jové, Carlos González y Jean Liedloff son ya clásicos que se han usado para este propósito: hacer llegar a las madres primerizas la información necesaria para que sepan que pueden hacer caso a sus instintos, que no están locas por querer llevar a sus hijos en brazos, dormir con ellos y alimentarlos con su leche materna durante no días ni meses sino años, que todo esto no les va a provocar ningún trastorno a sus hijos sino todo lo contrario. Que la crianza con apego crea adultos seguros e independientes, y eso es lo que queremos para nuestros hijos, ¿verdad?



Ahora, estos actos aislados se han convertido en una campaña organizada que consiste en escribir tweets con el hashtag antes mencionado, publicar artículos a favor del colecho en los blogs y páginas web, fotos de familias colechando, preferiblemente con alguna frase o eslogan, etc. Se propuso, también, darle otra vuelta de tuerca a la estrategia de esconder los libros de Estivill detrás de otros más recomendables y poner, dentro de aquéllos, una copia del artículo del Método Maridill. Este método, creado por la bloguera “Doctora Pastelina”, es una parodia del Método Estivill en la que, en vez de enseñar a los niños a dormir solos, se enseña a los maridos a hacer el amor solos. 

Al principio puede parecer duro, pero vale la pena, porque claro, si tu marido se acostumbra a acostarse contigo... imagínate! Tienes que estar pendiente de él, que si ponerte mona, que si besos, que si caricias... con lo que yo madrugo! Es que yo me levanto muy temprano para trabajar y por las noches no puedo estar pendiente de él. Bueno, pues eso, tu le explicas que le quieres mucho y que por eso le vas a enseñar a que él solito tiene que hacer el amor con la muñequita hinchable, que esa nunca le va a fallar ni le va a doler la cabeza ni nada. Hay maridos que se resisten más que otros, algunos hasta se enfadan y dicen que no, que quieren hacer el amor contigo, pero no te rindas! Si eres firme, lo conseguirás... y ya verás que bien.

La Dra. Pastelina usa exactamente los mismos argumentos que el Dr. Estivill, sólo que lo de ella parece ridículo y, en cambio, lo de él mucha gente lo ha creído y aplicado. A nuestros hijos, en general, les hacemos cosas que jamás le haríamos a otro adulto y que tampoco consentiríamos que nos hicieran a nosotros (como obligarles a compartir sus juguetes quieran o no, castigarles con tiempo fuera o hacerles dormir solos). Es asombroso el ritmo al que la especie humana, en ciertos lugares del planeta, se está desnaturalizando. Somos mamíferos; nuestras crías esperan de nosotros que les protejamos, que les alimentemos, les demos calor, los llevemos en brazos, durmamos con ellos y respetemos su ritmo en la adquisición de la autonomía.


* Imágenes de Amor Maternal


viernes, 22 de junio de 2012

Un modelo realmente liberal



De los liberales (y de los austríacos) se dice que somos teóricos en exceso y que no nos expresamos adecuadamente para que nos entienda todo el mundo. ¿Cómo se traslada toda esta teoría a la práctica? ¿En qué se convierte en realidad? Por primera vez, una obra recoge 33 propuestas de reforma, tanto políticas como económicas y sociales, desde la perspectiva liberal y con un enfoque eminentemente práctico.



El libro fue presentado el pasado 21 de junio en la V edición de Liberacción, la feria del libro liberal, que cada año se celebra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, organizada por el Instituto Juan de Mariana (IJM). La presentación corrió a cargo de su director, el profesor y amigo Juan Ramón Rallo, que ha coordinado un equipo de 25 autores para llevar a cabo este proyecto. Entre ellos, Ángel Martín Oro, director del Observatorio de Coyuntura Económica del IJM; Juan Pina, presidente del Partido de la Libertad Individual; Gabriel Calzada, presidente del IJM y Daniel Rodríguez Herrera, subdirector de Libertad Digital.

Juan Ramón Rallo



Los temas tratados son de lo más diverso: ayuda para el desarrollo, cambio climático, I+D+i, urbanismo, telecomunicaciones, patentes y copyright, sistema de pensiones, prostitución, suicidio y eutanasia voluntaria, aborto, etc.

No resulta difícil imaginar cuál es la temática de mi capítulo: propongo una regulación auténticamente liberal del homeschooling, o educación en casa, complementando, así, el capítulo sobre el sistema educativo que firma Domingo Soriano. Coincido con él en esta cuestión clave: “La presencia de las autoridades en las aulas no  sólo supone un problema económico, sino también moral”. Soriano formula tres preguntas a las que da respuesta: ¿por qué nos fiamos del Estado para proporcionar este servicio? ¿Por qué todos los alumnos tienen que estudiar lo mismo y de la misma forma? ¿Se están consiguiendo los resultados buscados? Finalmente, hace una defensa de la instauración de un sistema de cheque escolar que, si bien no es una solución definitiva, sí sería una mejora sustancial respecto del actual sistema de financiación de la educación. Por mi parte, en el capítulo sobre el homeschooling no pretendo defender esta opción por encima de otras sino, simplemente, proponer un marco normativo que permita a las familias elegir la opción educativa que consideren más adecuada para sus hijos.

Algunos de las cuestiones tratadas en otros capítulos resultan más polémicas porque la corrección política que se ha impuesto en los últimos años conlleva una disminución en el grado de reflexión crítica entorno a ellos. Ejemplos de ello son la legalización de la producción, la distribución y el consumo de drogas, tema brillantemente expuesto por Francisco Capella; la liberalización de la tenencia de armas, tratado por José Carlos Rodríguez; o la desmitificación de la falacia del agotamiento de los recursos naturales, a cargo de Daniel Lacalle.

En definitiva, exponemos hechos, desmontamos tópicos y proponemos reformas concretas para revivir a este país que se está hundiendo bajo el peso de la promesa del Estado del Bienestar.

*El libro, publicado por Lid Editorial y prologado por Carlos RodríguezBraun, está disponible en formato digital y saldrá a la venta en papel el próximo mes de septiembre.


  

viernes, 15 de junio de 2012

Políticas educativas. Desmontando mitos.



Leo en un manual de Pedagogía: “El ambiente de aprendizaje (…) estará centrado en el interés e ideas del estudiante antes que en las pláticas del profesor; será abierto antes que cerrado como una invitación a que entren materiales, libros y equipos y a que surja la exploración de materiales, la valoración de ideas y la libertad para cambiar de rumbo ante nuevas situaciones; será de aceptación antes que de juicio; permitirá la movilidad dentro y fuera del aula y diferentes formas de agrupar a los alumnos”. 

A simple vista y sin tener en cuenta el contexto, uno pensaría que el autor del manual está describiendo el aula ideal; el entorno que todos los profesores deberían querer e intentar crear para facilitar los procesos de aprendizaje de sus alumnos. La sorpresa, cuando no indignación, llega al conocer el contexto del párrafo anterior que se refiere, en realidad, a uno de los cuatro factores aplicables al modelo de intervención educativa referida a los alumnos de altas capacidades. Sólo a ellos. 

¿Podemos deducir, entonces, que el ambiente de aprendizaje de los alumnos con capacidades medias o bajas no debe centrarse en el interés del estudiante? ¿Que puede ser más cerrado que abierto y que no cabe la libertad para cambiar de rumbo? ¿Que no ha de haber aceptación sino juicio? ¿Acaso los alumnos que no tienen altas capacidades no merecen el mismo respeto y la misma libertad que aquéllos? Cierto es que diferentes capacidades conllevan diferentes necesidades y, por tanto, diferentes modelos de intervención educativa, pero existen todavía demasiadas creencias falsas entorno a la educación de los, digamos, menos capaces. 


Existe la falsa creencia de que el niño necesita ser, no sólo guiado, sino dirigido en todo momento porque, si se le deja en libertad, se desviará del recto camino. Existe la falsa creencia de que todos los niños deben aprender lo mismo y al mismo ritmo. Existe la falsa creencia de que el desarrollo madurativo de los niños depende de su edad biológica, por eso se les agrupa en función de su año de nacimiento sin tener en cuenta su grado real de madurez ni su ritmo de aprendizaje. Existe la falsa creencia de que la escuela es el único medio de garantizar la igualdad de oportunidades porque ha calado la interpretación –errónea- del concepto de igualdad en el sentido de tratar a todos por igual. Pero la igualdad implica, necesariamente, tratar de forma desigual a los que no son iguales. La Universidad de Harvard publicó un interesante artículo sobre el concepto de igualdad de oportunidades en materia educativa. Pero, lamentablemente, este tipo de artículos no trascienden del ámbito académico formal y rara vez suelen verse reflejados en la práctica educativa cotidiana. 


Existe, por último, la falsa creencia de que una mayor inversión supone una mejor educación. Esta creencia ya fue desmontada en los años sesenta en el famoso Informe Coleman. Es un hecho sobradamente demostrado que no existe una relación directa entre la cantidad de recursos económicos destinados a la educación y los resultados de dicha educación. Coleman determinó que hay una mayor influencia de la posición socioeconómica de los estudiantes así como del tipo de escuela y del tipo de profesores que tienen. En 2008, un estudio de la Universidad de Stanford confirmó las tesis de Coleman, indicando que no importa la cantidad de recursos sino su gestión. Asimismo, el Informe PISA del año 2009 establece que el impacto del nivel socioeconómico se reduce en función de tres aspectos: por un lado, los métodos de acceso a las escuelas; por otro lado, la autonomía de los centros para decidir sobre el currículum y sobre las formas de evaluación, así como la competencia entre centros; y, por último, a qué se dedican los recursos económicos de que se dispone. 

En Twitter, alguien escribió sobre los recortes educativos: “que sigan recortando hasta que no quede ni el Ministerio”. Y tal vez tenía razón; tal vez va siendo hora de devolver el poder a los padres y a las escuelas y despolitizar la educación.