viernes, 10 de agosto de 2012

Pedid y se os dará


Comida gratis
 (mañana)

Nos hemos dejado engañar porque era más cómodo creer que lo que nos contaban era cierto, que lo hacían por nuestro propio bien. Quisimos creer que, realmente, había cosas que son gratis y que teníamos derecho a ellas sólo porque sí, por nuestra cara bonita. Pero, como dijo Heinlein, no existen los desayunos gratis.

Es tentador reclamar derechos. También es tentador tratar de eludir la libertad, porque no hay libertad sin responsabilidad y, en ocasiones, la carga puede parecer demasiado pesada. Como escribió Erich Fromm, junto al deseo innato de libertad existe un anhelo instintivo de sumisión.

Crearon (creamos) un Estado para protegernos y ahora tenemos que protegernos de nuestro supuesto protector. Peor aún, creamos diecisiete pequeños Estados que no acaban de serlo pero que tienen ínfulas de grandeza. Los que gobiernan siguen usando el mismo argumento de que lo hacen por nuestro propio bien y, en parte, tienen razón. Queríamos tener una gran cantidad de servicios públicos y gratuitos y, para mantenerlos, hay que subir el IVA y otros impuestos. Obviamente, esto es por nuestro propio bien, para que podamos tener lo que queríamos. No en vano, Jesucristo y Mahoma coinciden en una parte importante de su mensaje: pedid y se os dará. Lo que algunos no quisieron ver es que el hecho de recibir tiene unas consecuencias.

Hemos asistido impávidos a la completa perversión de la ley, aunque nos seguimos llenando la boca de palabras altisonantes como “democracia”, “voluntad popular” y, sobre todo, “derechos humanos y sociales”. Hemos sido protagonistas del aberrante espectáculo de la destrucción de nuestra libertad. ¿Cuánto tardaremos en despertar? ¿Será cierto que no estamos preparados para asumir la carga de la libertad?

Dijo el escritor Mario Vargas Llosa, en su discurso de aceptación del Premio Juan de Mariana 2012, que “nadie aprecia tanto la libertad como aquellos que, por diversas razones, se han visto privados de ella”. Lo malo es que demasiada gente aún vive en el engaño, sin ser consciente de haber sido privado de la libertad. Tal vez hemos dado ya el primer paso, que es darnos cuenta de que la crisis económica sólo era la punta del iceberg. Ahora falta por ver cuán grande es el bloque de hielo sumergido y cuánto coraje nos falta para traerlo a flote.

Dice el Corán: "Alza tu cabeza, habla y serás escuchado, pregunta y serás contestado, intercede y la intercesión será concedida". Y dice la Biblia: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe y el que busca halla y al que llama se le abrirá.Gandhi dijo: “El hombre es el producto de sus pensamientos. Se convierte en lo que piensa”.

Ahora, ¿qué pediremos nosotros, españoles de a pie? ¿Pediremos que exista, al fin, una verdadera separación de poderes? ¿Pediremos que nuestras administraciones  tengan un tamaño proporcionado? ¿Pediremos un sistema educativo fundamentado en la libertad y en el reconocimiento y aceptación de la diferencia? ¿Pediremos que dejen de quitarnos más del 40% de la riqueza que producimos? ¿O seguiremos pidiendo desayunos gratis?



2 comentarios:

Pandora dijo...

No puedo estar más de acuerdo con tu post Laura, es la primera vez que entro a tu blog y me ha encantado. Ya tienes una seguidora más. Por cierto que soy de la opinión de que seguiremos pidiendo desayunos gratis, por desgracia, y así nos irá.
Un saludo.

Laura Mascaró dijo...

Gracias, Pandora. Yo también pienso que seguiremos pidiendo desayunos gratis.
Saludos,