sábado, 27 de octubre de 2012

Los desinformativos



Da igual el canal que pongas. Los noticieros televisivos españoles han dejado caer su nivel de rigor en picado, si es que alguna vez lo tuvieron. Ya no es que estén sesgados por una determinada ideología o por intereses que desconocemos, sino que se limitan a dar titulares sin molestarse siquiera en comprobar que se correspondan con los hechos que los han originado.


Salen a la calle a preguntarle a la gente sobre un tema determinado, pero no te dicen cuál es la pregunta concreta que se ha hecho, por lo que cada espectador puede entender una cosa diferente, según sus intereses, sus expectativas, sus conocimientos previos o sus prejuicios.

La ministra de fomento dice que la última cifra del paro en España pone de manifiesto “una moderación en el crecimiento del desempleo” y el presentador del noticiero dice que para la ministra “la cifra del desempleo es moderada”. Nada que ver una cosa con la otra, pero quienes no hayan escuchado las declaraciones de voz de la propia ministra, probablemente habrán pensado que vivía muy alejada de la realidad, que no tenía ninguna sensibilidad, y que era una incompetente y una impresentable.

Sin duda, mi noticia favorita de las últimas semanas ha sido la de la polémica creada en torno a la declaración del ministro de educación y cultura, José Ignacio Wert, diciendo que por supuesto que querían “españolizar a los catalanes”. En realidad, quien habló de españolizar fue la consellera Rigau; el ministro sólo recogió el guante parafraseándola, pero eso lo callaron muchos medios de comunicación. Es cierto que se podía haber ahorrado la gracia, pero se le atribuyó injustamente la ocurrencia de haber usado esa palabra que, además, es muy probable que tenga significados distintos para cada uno de ellos. Suele suceder lo mismo con algunos titulares que inducen a error o confusión sobre cuál es el contenido de la noticia.

Uno se lo puede tomar a broma y hasta divertirse buscando las diferencias entre la realidad y la versión que dan los informativos de cualquier cadena de televisión o de la prensa escrita (imagino que sucede lo mismo o algo parecido en la radio). A veces es sólo una cuestión de incultura o de desidia periodística, como cuando hablan de la provincia de Menorca. Otras veces la falta de rigor informativo es más grave y puede inducir a error a quienes lo escuchen y asuman que los periodistas saben de lo que hablan.

Cuando se trata de alguna materia que conozco bien, encuentro errores por doquier, así que no puedo evitar poner en duda cualquier cosa que expliquen sobre otros temas. De entrada, desconfío de cualquier noticia que lea o escuche y trato de contrastarla por otros medios. Afortunadamente, hoy en día contamos con fácil acceso a ese maravilloso invento que es internet, y podemos indagar sobre prácticamente cualquier tema que despierte nuestro interés. Lo que no se es por qué seguimos cediendo y callando ante la injusticia que supone estar manteniendo con nuestros impuestos a tantos medios de comunicación que sólo desinforman. Y no me refiero sólo a los medios públicos, sino también a los privados subvencionados, si me permiten el oxímoron.


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