sábado, 17 de noviembre de 2012

De zoquetes, dendritas y homeschoolers


Una historia que comienza por el final y que recurre constantemente al flashback para volver a dos etapas diferentes de la vida del autor y protagonista me reconcilió (un poquito) con el sistema escolar y con el cuerpo docente. “Mal de escuela” de Daniel Pennac queda definitivamente incluido en mi listado de libros imprescindibles y ocupa un merecido lugar en la estantería de casa, justo entre “El saber proscrito” de Alice Miller y el “Dumbing us down” de John Taylor Gatto.



La misma semana que devoro el libro de Pennac, un entrenador personal destaca en una entrevista el perjuicio que supone para los niños el sedentarismo escolar: demasiadas horas sentados; insuficientes horas dedicadas a la educación física (a la práctica, que no la teórica) y al movimiento en libertad. Dos días después, asisto a una conferencia sobre neuroplasticidad y tengo el placer de conversar con la conferenciante sobre el sistema escolar; sobre cuánto mejoraría si tan sólo los profesores tuvieran un conocimiento adecuado del funcionamiento del cerebro yde los procesos de aprendizaje. Y actuaran en consecuencia, claro.

Se celebra la semana de la ciencia en Madrid. Siete días de actividades gratuitas para acercar la ciencia a los no versados en ella. Hay esperanza, me digo. Se presenta la segunda tesisdoctoral española sobre la opción de educar en casa; la primera en la disciplina jurídica. Quedan pocos días para que se celebre el tercer congreso nacional de homeschooling en España. Todas las mañanas, la bandeja de entrada de mi correo electrónico aparece rebosante de emails de madres desesperadas que buscan una alternativa para sus hijos y de estudiantes universitarios de diversas carreras: magisterio, pedagogía, educación especial, periodismo, filosofía incluso. Ellos intuyen que algo debería cambiar en el sistema escolar pero ¿por dónde empezar? ¿Cómo enfrentarse a este aparato descomunal y fosilizado que está a merced de los intereses de unos pocos? Hay que empezar replanteando la función del docente. ¿Por qué y para qué quiere uno convertirse en profesor? Proliferan los motivos más dispares, motivos erróneos, motivos que arruinan
 todo el significado de la docencia.


La Plataforma por la Libertad Educativa pone en marcha su tercera sección. Las dos primeras, homeschooling y altas capacidades, funcionan desde hace algunos meses y crecen imparablemente cada día que pasa. Esta tercera tiene un objetivo mucho más ambicioso: introducir cambios significativos en el sistema escolar.



Del Ministro de educación, ya losabéis, no digo nada. Da absolutamente igual que sea de las gaviotas o de la ceja. No importa cuántas reformas legislativas acometan, no van a arreglar nada, no es su intención. Los padres debemos recuperar el poder que hemos cedido y se nos ha arrebatado a partes iguales. Los profesores deben formarse en neurobiología y plasticidad, revertir la indefensión aprendida y, por supuesto, no pretender enseñar una materia por la cual no sientan pasión. La pasión del profesor y su flexibilidad en la metodología didáctica fue lo que salvó al zoquete que después se convirtió en maestro. El que empezó a contar su historia por el final.

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