jueves, 25 de abril de 2013

Nuevas tecnologías. ¿La asignatura pendiente?



Dice el señor ministro que confía en que las escuelas se adapten a las nuevas tecnologías para evitar que se produzca una brecha digital en la sociedad. Señor Ministro: la brecha ya existe. Existe desde que la generación Z se convirtió en la primera generación de nativos digitales y comenzó a dejar en evidencia a las cuatro generaciones que le anteceden, entre ellas a la de los babyboomers como Wert y la de los jones como Zapatero.

"Tú haces mi página web y yo haré tus deberes"


Zapatero quería arreglar elsistema escolar creando una escuela 2.0 cuando la sociedad ya estaba entrando en la era 3.0. No sé si creyó que había inventado la rueda o si sólo pretendía vendernos la moto. En cualquier caso, su gobierno gastó 600 millones de euros para dar ordenadores portátiles a los alumnos de 5º y 6º de Primaria y a los de 2º de Secundaria de catorce Comunidades Autónomas. Tarde, tarde. La mayoría de ellos ya tienen ordenador, smartphone y tablet, eso como mínimo; y si no los tienen, probablemente los han usado alguna vez.

PISA incluyó el uso de los ordenadores en su informe del año 2006 y la conclusión fue que aquellos colegios donde más tiempo se dedicaba al uso del ordenador tenían peores resultados. ¿Por qué? Porque la competencia informática no consiste en el manido “nivel usuario” que en los años 90 le daba cierto caché a cualquier currículum profesional. Los niños en las escuelas deberían estar aprendiendo a programar, no a usar un procesador de textos. En PISA 2006 se afirmó que “las competencias básicas en ciencia se consideran generalmente importantes para la absorción de nuevas tecnologías, pero competencias de más elevado nivel son críticas para la creación de nuevas tecnologías y la innovación”. Entonces la cuestión es: ¿queremos un país de consumidores o de creadores de tecnología? En ese informe, más del 77% de los estudiantes españoles quedaron por debajo del nivel 4 en competencia en ciencias. Los creadores de nuevas tecnologías están en los niveles 5 y 6.

Lógicamente los profesores no pueden enseñar aquello que no saben y la generación Z lleva la avanzadilla. La brecha digital es un hecho y sólo puede cerrarse de abajo hacia arriba, nunca al revés. Hay que dejar a los niños en paz para permitir que el aprendizaje suceda.



La organización “One Laptop Per Child” (un ordenador para cada niño) decidió donar tablets a niños de regiones pobres (primero en Etiopía, después se extendió el programa a otros lugares) que no estaban escolarizados, no sabían leer y mucho menos usar un ordenador o una tablet. La LOPC dejó los dispositivos en cajas cerradas al alcance de los niños. En cuestión de semanas, habían abierto las cajas, habían conseguido encender las tablets, habían customizado el escritorio, estaban usando una media de 47 aplicaciones por niño e incluso habían hackeado el sistema. ¿La diferencia con los niños evaluados por la OCDE en PISA? No tenían ministros de educación ni profesores entorpeciendo el proceso, ni diciéndoles que tuvieran cuidado con esos aparatos tan delicados, ni haciéndoles creer que no serían capaces de usarlos sin ayuda.

jueves, 18 de abril de 2013

Profecías autocumplidas. ¿Quién nos sacará de esta crisis?


Una de las frases más repetidas por las madres de niños pequeños en el parque es “cuidado, te vas a caer”. Al final, el niño se cae. “¿Lo ves? Te lo dije. Sabía que te ibas a caer”. En realidad la madre está programando la situación a través del lenguaje pero en vez de provocar un resultado positivo se está esforzando por conseguir uno negativo.

El efecto Pigmalión y la indefensión aprendida son dos caras de la misma moneda que nos muestran el poder de la mente y de las palabras. Si constantemente tratamos a un niño como si fuera un estúpido incapaz de aprender, lo que conseguimos es incapacitarle realmente, dificultar su proceso de desarrollo e impedir que el aprendizaje suceda en toda su magnitud. De igual forma, si lo tratamos como si estuviéramos convencidos de que es plenamente capaz, fortaleceremos su autoestima y le permitiremos desarrollar todo su potencial. Lo he visto muchas veces en niños desescolarizados que estuvieron cohibidos en el entorno escolar, que fueron convencidos de su inutilidad y que sólo comenzaron a florecer cuando fueron devueltos a un entorno que sentían seguro, donde se confiaba ciegamente en ellos, donde los errores eran una parte imprescindible del proceso de aprendizaje y no una prueba de su inutilidad, y donde el mensaje recibido era siempre positivo.



Lo mismo sucede en las comunidades. Ahora mismo en España sólo se oye hablar de crisis: del estallido de la burbuja inmobiliaria, de la corrupción política, de las tasas de desempleo, de la prima de riesgo, del colapso del estado del bienestar, de jóvenes que abandonan el país, de familias desahuciadas, de gente que busca comida entre la basura y hasta del fin inminente de la monarquía. Retroalimentamos el bucle de negatividad si sólo nos fijamos en lo que va mal sin preocuparnos de analizar su origen, sin abrirnos a la posibilidad de que realmente no haya mal que por bien no venga, sin ver la crisis como la necesaria destrucción de lo antiguo para la creación pacífica de lo nuevo.

Mientras algunos sólo buscan a quien culpar, es de agradecer que todavía haya quien sepa darle una vuelta de tuerca a la situación y lance un mensaje positivo. Como el del spot de la compañía Grant Thornton emitido en octubre de 2012 donde hace un repaso por todo lo que aún funciona en España. ¿Ejemplos? Somos líderes en donación de órganos; somos el tercer país del mundo en esperanza de vida según la OCDE, y el segundo para las mujeres; somos es primer país del mundo en energía solar instalada y el cuarto en eólica; tenemos dos de los mejores bancos del mundo según EuroMoney y empresas españolas están desarrollando una vacuna contra el Alzeimer, construyendo la estación meteorológica del Curiosity Mars Rover, construyendo plantas desalinizadoras en Adelaida y en el desierto de Atacama, construyendo parques eólicos en Escocia, gestionando los aeropuertos de ciudades como Londres, Orlando y Bogotá, construyendo el primer tren de alta velocidad de Oriente Medio entre La Meca y Medina y lideran la ampliación del canal de Panamá. En 2011 los ingresos del sector turístico crecieron un 14% convirtiéndonos en el segundo país del mundo en nivel de ingresos después de los Estados Unidos. Las exportaciones de bienes y servicios crecieron un 18% entre 2009 y 2011 y hemos reducido el déficit de nuestra balanza comercial.

Quizás vaya siendo hora de dejar de auto-compadecernos buscando culpables por doquier, de romper el bucle que retroalimenta nuestra negatividad y de usar esta crisis para hacer algo buenocada uno de nosotros individualmente, sin esperar a que nos salven los demás.