jueves, 30 de mayo de 2013

El exilio es una opción



Soy licenciada de La Sorbonne, hablo tres idiomas y gano sesenta euros a la semana limpiando una casa.” Lo escribe mi amiga Isabelle en su blog personal y lo escribe llorando, tal vez por humillación, tal vez por el dolor de recordar que hace pocos meses era a ella a quien le limpiaban la casa en España. Pero se quedó sin trabajo, se fue gastando sus ahorros para sobrevivir y mantener a sus hijos y, finalmente, decidió regresar a su país de origen, Francia, donde pensó que las cosas serían más fáciles.

A ella al menos le queda Francia. A muchos no les queda nada porque no encuentran la forma de irse del país; muchos que se han quedado sin trabajo, sin casa y con deudas y ni siquiera pueden salir de aquí. Otros lo han logrado: se han ido y han triunfado en el extranjero y, sin embargo, se sienten exiliados forzosos. En estos días hemos conocido el caso de Urbike, la empresa catalana de bicicletas que no consiguió financiación aquí y terminó recalando en Dinamarca, donde se encargará de todo el sistema de alquiler público de bicicletas de la capital. Después supimos que una bióloga madrileña ha participado en el equipo de trabajo que realizó la primera clonación de células madre humanas en los Estados Unidos tras haber sido despedida a causa de un ERE que afectó a la plantilla de un centro de investigación en Valencia. Pero fue el caso del que es considerado el mejor físico joven de Europa, quien ni siquiera llegó a ser contratado aquí y tuvo que irse a Holanda.


Lo triste, sin embargo, es que pretendamos depender del Gobierno para colocar a nuestros jóvenes, científicos o no. Lo triste es que, en general, exista en España una actitud pasiva en cuanto a la búsqueda  y a la creación de empleo, que tanta gente tenga una mentalidad acreedora cuya única ocurrencia consiste en exigir que se les de un puesto de trabajo o, en su defecto, que se les de una prestación por desempleo, porque es su “derecho”. Estamos extrañamente apegados a la tierra, nos cuesta demasiado esfuerzo siquiera pensar en la posibilidad de hacer las maletas y marcharnos. Fue descorazonador leer el resultado final del proyecto solidario de Nicko Nogués, autor de una iniciativa que llamó “Vete. Yo te pago el billete” y que presentó así: “Me llamo Nicko Nogués, español desde hace 10 meses en México, y estoy un poco cansado de tanto negativismo entre mis conocidos de España. Por eso, si de verdad estás harto de tu situación allí, deja de decir que te irías y vete. Es más, te quito una excusa: yo te pago el billete. Aquí no hay truco ni cartón, pero sí tres condiciones NO negociables: 1) Un único billete para una única persona. Tú eliges el destino, pero la fecha de salida la pongo yo: 1 de Enero. 2) El billete no es para que te pegues unas vacaciones de un mes, sino para que te vayas. 3) Tienes tiempo de pensarlo desde hoy 14 de diciembre de 2012, que es el día en que publico esto, hasta el día 24 de Diciembre de 2012.

Nadie estaba obligado a participar, como es lógico, pero participaron más de 700 personas. Además, se creó una especie de reacción en cadena y otras personas se sumaron al proyecto aportando cosas como un ipad para la persona que se fuera o incluso los gastos de alojamiento y dietas para la primera semana. Aún así, la persona seleccionada renunció a su billete con un excusa peregrina. Nogués, visiblemente decepcionado, decidió saltarse su propia norma de “un solo sorteo, un solo ganador” y repitió el sorteo. Nuevamente, la persona seleccionada declinó la oferta, así que el proyecto Vete se cerró sin que nadie se fuera. Parece que ya no nos queda ni París ni ningún lugar del mundo, porque no nos vamos de aquí ni aunque nos paguen el billete. El proyecto Vete se va a reabrir el 14 de diciembre de 2013, así que la excusa de que 15 días eran insuficientes para preparar un viaje así queda invalidada. La incógnita es: ¿se irá alguien esta vez?


jueves, 23 de mayo de 2013

Sí, buana


Si le preguntas a una madre qué es lo que más quiere para su hijo, con toda probabilidad te va a responder “quiero que sea feliz”. Muy pocas te vamos a contestar “quiero que sea libre” pero la diferencia es grande. A menudo, las madres que quieren por encima de todo que sus hijos sean felices están convencidas de que sólo ellas saben mejor que nadie qué es lo que les dará la felicidad a sus hijos. Por eso se dedican a criar hijos obedientes sin darse cuenta de que el resultado será un adulto desorientado que va a necesitar que siempre haya alguien indicándole el camino a seguir.

La profesora Henseler definió a la generación X (nacidos entre 1960 y 1980) como la generación “cuya visión del mundo está basada en el cambio, en la necesidad de combatir a la corrupción, a las dictaduras, al abuso, al sida, una generación en búsqueda de la dignidad humana y la libertad individual, la necesidad de estabilidad, amor, tolerancia y derechos humanos para todos”. Y sin embargo la generación X está criando una generación de niños sumisos, que hoy les obedecen a ellos y a sus profesores pero que mañana buscarán a otros que les manden y les digan qué deben hacer y cómo deben hacerlo. Es como si hubieran encontrado el camino correcto y estuvieran andándolo en la dirección equivocada. Entremedias de la generación X y nuestros hijos, los Z, están los Y, nacidos entre 1980 y 2000, mandándonos claros mensajes que tal vez no queremos ver.

Es todo tan absurdo, en cuanto te fijas un poco. Papá y mamá pasan todo el día fuera de casa, trabajando para poder mantener unos caprichos que sólo poseen pero no disfrutan, porque no tienen tiempo. La casa, la tele y el home cinema, el coche, la segunda residencia con jardín y piscina, la ropa de marca y demás. Papá y mamá pertenecen a esa generación que, supuestamente, buscaba el cambio en el mundo y que, en cambio, ha terminado entrando en la “carrera de las ratas”. Para mantener el absurdo status quo, necesitan que los niños pasen gran parte del día en la escuela, haciendo cosas que no les interesan, junto a otros niños que se aburren tanto como ellos. Algunos incluso lo pasan mal. Su existencia se limita a inclinarse, estar de acuerdo y obedecer.

Luego les soltamos el discurso de que las cosas han cambiado, de que no deben aspirar a que alguien les dé un trabajo para toda la vida sino que deben perseguir sus sueños y crear su propio trabajo. Hay que emprender, hay que trabajar en internet, hay que ser original y creativo y, sobre todo, hay que convertir la pasión en profesión. Pero ¿cómo van nuestros hijos a dedicarse a aquello que les apasiona si durante toda su infancia les impedimos experimentar libremente para descubrir qué es lo que realmente les gusta? Les entrenamos durante años para ser elogiados y recompensados cuando hacen lo que se espera de ellos y esperamos que después, por arte de magia, se desprogramen y sepan descubrir sus habilidades y sus pasiones y convertirlas en un modo de vida. Nunca antes una generación había sido tan esquizofrénica para con sus hijos. Predicamos una cosa mientras hacemos otra. Les cortamos las alas mientras les exigimos que vuelen. Hemos asumido la idea de la evolución mientras se ha tratado de nosotros superando a las generaciones anteriores. Cuando somos nosotros los que debemos ser superados, nos negamos. A nuestros hijos deberíamos decirles que sí más a menudo, confiando en ellos. Y también deberíamos permitirles decir que no más a menudo, abriendo la puerta a la argumentación y al diálogo y sabiendo que, algunas veces, serán ellos quienes tengan la razón.


jueves, 16 de mayo de 2013

La voz de los estudiantes



A sus veintipocos años, Suli Breaks se hizo mundialmente famoso gracias a su vídeo “Por qué odio la escuela pero amo la educación”. Suli defiende la idea de que la verdadera educación es la autoeducación, la que uno mismo se proporciona sin esperar a que vengan otros a dársela. Pese al contundente título de su vídeo, Suli no es abiertamente contrario a la escolarización, sino que su crítica pretende ser constructiva y su mensaje para los jóvenes es que sean conscientes de que la universidad no es el único camino hacia la educación ni mucho menos hacia un futuro laboral o profesional exitoso.


Unos meses después, otro vídeo ha sido viral en internet. Esta vez fue una escena grabada clandestinamente en una clase de décimo grado de un instituto de Texas. El protagonista es Jeff Bliss, un joven de 18 años que ha retomado sus estudios después de haber suspendido noveno, por lo que comparte aula con alumnos tres años más jóvenes que él. Frustrado ante la actitud pasiva y desagradable de una de sus profesoras, se levantó de la silla y le dijo todo lo que pensaba de ella y de su forma de enseñar. “Señora, déjelo porque así los chicos no se enteran de nada. Debería levantarse y enseñarles algo, en vez de darles un maldito paquete prefabricado. Necesitan aprender cara a cara”. Entre frase y frase se escucha a la profesora decir, sin perder la calma, cosas como “adiós”, “vete de aquí” o “me estás haciendo perder el tiempo”. Pero Jeff, de pie y acercándose a la puerta, continúa: “Te estás enfadando porque estoy diciendo lo obvio. No te estoy haciendo perder el tiempo; te estoy diciendo lo que tienes que hacer. Si quieres que los niños vengan aquí y se apasionen, tienes que venir y hacer que se apasionen. Si quieres que los niños cambien y mejoren, tienes que tocarles el corazón. Tienes que tomarte tu trabajo en serio. Y si vuelves a hacer un comentario como la otra vez y dices que esto sólo es tu sueldo, por supuesto que lo es, pero también es el futuro de este país y mi educación. Hay un límite.

Después de retomar sus estudios, Jeff fue un buen estudiante: hacía sus tareas, sacaba buenas notas y no molestaba en clase. Pero llegó un momento en el que no soportó seguir viendo como su profesora se dedicaba a criticar y a ningunear a los alumnos. “Alguien tenía que decir algo. A esta señora no le importa enseñar ni lo que pasa en clase.


No han faltado los comentarios criticándole por haber faltado al respeto a su profesora. En realidad, la falta de respeto fue exactamente a la inversa, de la profesora hacia todos sus alumnos, por no tomarse en serio su trabajo, que es la educación de ellos. Y es esperanzador ver que aún hay jóvenes que se rebelan ante la expectativa de obediencia y sumisión que tienen la mayoría de adultos y, muy especialmente, aquellos encargados del sistema escolar. Jóvenes como Jeff Bliss que no quiere ser un héroe sino “una inspiración para que cada uno encuentre al héroe dentro de si mismo”. Él, a su vez, se inspira en Ron Paul de quien admira su acérrima defensa de la libertad como principio básico de la vida y de la convivencia pacífica.

Suli Breaks y Jeff Bliss han sido la voz de los estudiantes, que son quienes realmente tienen el poder de cambiar algo dentro del anquilosado sistema escolar. Lo exponen de forma simple y contundente: “No voy a permitir que un examen decida mi destino” dice Breaks. “No quiero información sino conocimiento” dice Bliss. Falta que los profesores se den por aludidos, que se agiten las consciencias de todos los implicados, que se acabe la pasividad de padres y alumnos. Que cada uno se sienta libre de expresar cómo quiere que sea su educación, porque el método es insuficiente.



jueves, 9 de mayo de 2013

Inflación académica




Entro en la web del Última Hora y un titular me llama la atención: “Sólo una de las 25 profesiones con más salida en Menorca requiere de estudios universitarios.” Y continúa: “Los empleos más cualificados escasean en la isla, mientras hay casi 500 universitarios sin trabajo”.

Las escuelas de primaria y secundaria están bastante desligadas de la vida real pero las universidades, directamente, le dan la espalda a la realidad. La sociedad española en general, y la menorquina en particular, lleva varias décadas fomentando los estudios de grado superior entre los jóvenes con la falsa promesa de una garantía de futuro, entendiendo por “futuro” el acceso a un empleo bien remunerado. No importa que la profesión con más salida en la isla sea la de camarero, aquí todo el mundo quiere que sus niños sean abogados, ingenieros o filólogos. Lo que sea, pero con título universitario. A casi nadie le importa el hecho de que sólo el 30% de los titulados universitarios españoles acabe trabajando en algo relacionado con sus estudios. Los que tienen mejores perspectivas, según datos oficiales, son los profesionales de la salud, tal vez porque es más difícil que se dé el intrusismo en este sector. Peor parados quedan todos los relacionados con las artes y las humanidades, además de la arquitectura y la biología.


Quienes desde sus despachos tienen el poder de reformar la educación y quienes desde las calles piden cambios deberían reflexionar seriamente sobre cuál es el objetivo de la escolarización en cualquiera de sus niveles. La educación universitaria no es un derecho universal que haya que garantizar a cualquier precio. Los impuestos que paga la gente trabajadora y honrada no deben servir para financiar los estudios de quienes no valen para ello, ni de quienes no se esfuerzan y repiten año tras año, máxime cuando el 60% de quienes los terminen ni siquiera van a dedicarse al mismo campo.
Hemos desprestigiado la formación profesional, que durante décadas ha sido el reducto adónde iban a parar los malos estudiantes, los del fracaso escolar. Hemos desprestigiado las profesiones denominadas “menos cualificadas” que, en realidad, son muy necesarias o más bien imprescindibles. Hemos querido igualarnos, supuestamente al alza, obligando a todo el mundo a escolarizarse hasta la vergonzosa edad de los 16 años y haciendo creer a los jóvenes que si no iban a la universidad no eran nadie. Pero lo cierto es que no todo el mundo sirve para estudiar y que no todo el mundo quiere estudiar, del mismo modo que no todo el mundo sirve para reparar coches o para servir cafés. Un niño de 12, 13 o 14 años puede estar perfectamente capacitado no sólo para trabajar sino también para elegir a qué dedicarse. Pero después de inventarnos esa cosa llamada adolescencia, la estamos estirando artificialmente, infantilizando a la población y minando su capacidad de decisión y su libertad. Quien sale perdiendo, además de cada uno, es la sociedad española que tiene exceso de licenciados unviersitarios, exceso de desempleados de todas las edades, exceso de dependencia del Leviathan, exceso de condescendencia para con los parásitos de la Carrera de San Jerónimo y exceso de soluciones para todo en la barra del bar o, para el caso, en los muros del Facebook.


lunes, 6 de mayo de 2013

Legalidad del homeschooling en España - Seminario online

El jueves 16 de mayo voy a ofrecer un seminario online sobre la situación legal del homeschooling en España. Para inscribirse sólo hay que enviar un email a info@lauramascaro.com indicando el nombre y apellidos, el número de dni, la dirección postal, el email desde el que se van a conectar al seminario y el justificante del pago de la cuota.


http://homeschooling.lauramascaro.com/p/seminario.html

jueves, 2 de mayo de 2013

Educación financiera: la otra asignatura pendiente


No hay duda de que las nuevas tecnologías son la asignatura pendiente de este país. Se lo conté la semana pasada y les conté también por qué pienso que no se está abordando esta cuestión como es debido. Es obvio que no pueden solucionar un problema quienes son incapaces de diagnosticarlo adecuadamente, es decir, a tiempo y con corrección. Algunas de esas personas que adolecen una absoluta incapacidad para el diagnóstico de los problemas son los miembros del gobierno. Por eso mienten, se contradicen y hacen filigranas lingüísticas para no llamar a las cosas por su nombre o, lo que es lo mismo, para hablar sin decir nada. Por eso creen que regalar ordenadores a niños de 10 años es darles una educación en nuevas tecnologías.

Hace algunos meses, además, se les ocurrió la brillante idea de incluir en el currículum escolar oficial una asignatura de educación financiera y tributaria porque, decían, “será positivo para el cumplimiento de sus obligaciones tributarias en la edad adulta y será un elemento para prevenir el fraude fiscal”. Pretendían enseñar conceptos como “el de cuenta bancaria, fondo de pensiones, instrumento financiero, préstamo, hipoteca y tener un conocimiento general sobre el funcionamiento del sistema impositivo”. O sea, que quieren empezar a domar a sus ciudadanos desde su más tierna infancia para que se conviertan en sumisos pagadores de impuestos. Pero de crear riqueza nadie dijo nada. Sólo hablaron de enseñarles a dejar sus ahorros en un depósito bancario y a pagar religiosamente sus impuestos.


Los conceptos que en realidad nuestros hijos necesitan conocer son otros, como el del dinero, el déficit, la inflación y la inversión y, créanme, invertir no es apalancar cuatro duros (el que los tenga) en un depósito bancario. La mayoría de las personas no saben cómo funciona el dinero, ni para qué sirve un banco central, ni cuántos impuestos paga y, mucho menos, qué se hace con ese dinero. La mayoría de las personas no saben que podrían pagar menos impuestos de forma legal, ni que hay más formas de ganar dinero que vendiendo su tiempo, ni que la economía es mucho más fácil de entender de lo que los políticos les han hecho creer.

La educación financiera que necesitan nuestros hijos no es el adoctrinamiento tributario que pretenden De Guindos y Wert pero por desgracia las finanzas todavía son un tabú en muchas familias. Hay niños que nunca han podido gestionar su propio dinero; jóvenes que nunca han entrado en un banco; y por supuesto, millones de personas de todas las edades que son incapaces de comprender los más básicos conceptos económicos. ¿Cómo podrán los padres y los profesores dar una educación financiera a los niños si ellos mismos no la tienen? No podrán. Y por eso Rajoy y compañía tienen vía libre para adoctrinarlos a su conveniencia. Por eso y porque tienen a su favor un excelente sistema escolar prusiano que poquísima gente se atreve a cuestionar. Asumamos la realidad: con un sistema escolar del siglo XIX y un sistema laboral del siglo XX es imposible que las cosas nos vayan bien en el siglo XXI.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Tertulia sobre educación en Radio Inter


El pasado 21 de abril participé en el programa "Ya es domingo" dirigido y presentado por mi amiga Almudena Negro en Radio Inter. La tertulia, centrada exclusivamente en el tema de la educación, contó con la participación del abogado y líder de SCD en Madrid Chema Carrasco y del periodista Josep Maria Francàs.

En este enlace podéis escuchar el programa completo.