jueves, 16 de mayo de 2013

La voz de los estudiantes



A sus veintipocos años, Suli Breaks se hizo mundialmente famoso gracias a su vídeo “Por qué odio la escuela pero amo la educación”. Suli defiende la idea de que la verdadera educación es la autoeducación, la que uno mismo se proporciona sin esperar a que vengan otros a dársela. Pese al contundente título de su vídeo, Suli no es abiertamente contrario a la escolarización, sino que su crítica pretende ser constructiva y su mensaje para los jóvenes es que sean conscientes de que la universidad no es el único camino hacia la educación ni mucho menos hacia un futuro laboral o profesional exitoso.


Unos meses después, otro vídeo ha sido viral en internet. Esta vez fue una escena grabada clandestinamente en una clase de décimo grado de un instituto de Texas. El protagonista es Jeff Bliss, un joven de 18 años que ha retomado sus estudios después de haber suspendido noveno, por lo que comparte aula con alumnos tres años más jóvenes que él. Frustrado ante la actitud pasiva y desagradable de una de sus profesoras, se levantó de la silla y le dijo todo lo que pensaba de ella y de su forma de enseñar. “Señora, déjelo porque así los chicos no se enteran de nada. Debería levantarse y enseñarles algo, en vez de darles un maldito paquete prefabricado. Necesitan aprender cara a cara”. Entre frase y frase se escucha a la profesora decir, sin perder la calma, cosas como “adiós”, “vete de aquí” o “me estás haciendo perder el tiempo”. Pero Jeff, de pie y acercándose a la puerta, continúa: “Te estás enfadando porque estoy diciendo lo obvio. No te estoy haciendo perder el tiempo; te estoy diciendo lo que tienes que hacer. Si quieres que los niños vengan aquí y se apasionen, tienes que venir y hacer que se apasionen. Si quieres que los niños cambien y mejoren, tienes que tocarles el corazón. Tienes que tomarte tu trabajo en serio. Y si vuelves a hacer un comentario como la otra vez y dices que esto sólo es tu sueldo, por supuesto que lo es, pero también es el futuro de este país y mi educación. Hay un límite.

Después de retomar sus estudios, Jeff fue un buen estudiante: hacía sus tareas, sacaba buenas notas y no molestaba en clase. Pero llegó un momento en el que no soportó seguir viendo como su profesora se dedicaba a criticar y a ningunear a los alumnos. “Alguien tenía que decir algo. A esta señora no le importa enseñar ni lo que pasa en clase.


No han faltado los comentarios criticándole por haber faltado al respeto a su profesora. En realidad, la falta de respeto fue exactamente a la inversa, de la profesora hacia todos sus alumnos, por no tomarse en serio su trabajo, que es la educación de ellos. Y es esperanzador ver que aún hay jóvenes que se rebelan ante la expectativa de obediencia y sumisión que tienen la mayoría de adultos y, muy especialmente, aquellos encargados del sistema escolar. Jóvenes como Jeff Bliss que no quiere ser un héroe sino “una inspiración para que cada uno encuentre al héroe dentro de si mismo”. Él, a su vez, se inspira en Ron Paul de quien admira su acérrima defensa de la libertad como principio básico de la vida y de la convivencia pacífica.

Suli Breaks y Jeff Bliss han sido la voz de los estudiantes, que son quienes realmente tienen el poder de cambiar algo dentro del anquilosado sistema escolar. Lo exponen de forma simple y contundente: “No voy a permitir que un examen decida mi destino” dice Breaks. “No quiero información sino conocimiento” dice Bliss. Falta que los profesores se den por aludidos, que se agiten las consciencias de todos los implicados, que se acabe la pasividad de padres y alumnos. Que cada uno se sienta libre de expresar cómo quiere que sea su educación, porque el método es insuficiente.



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