jueves, 20 de junio de 2013

Sin escuela - Presentación en Madrid

Después de recorrer gran parte del continente americano, por fin he recalado en Madrid para presentar “Sinescuela” mi nuevo libro sobre educación que está triunfando en Amazon. La presentación tuvo lugar en la sede del Instituto Juan de Mariana así que, lógicamente, el público era mayoritariamente liberal. No obstante, en cualquier lugar donde haya presentado mis libros (y éste es el cuarto) siempre distingo tres clases de personas entre los asistentes: en primer lugar, los padres que quieren desescolarizar (o no escolarizar) a sus hijos pero que están cargados de dudas y miedos. Ellos vienen con la esperanza de escuchar algo que les de ese empujón que les falta, con la necesidad de escuchar historias de éxito de sistemas alternativos de educación y con el deseo de salir de allí cambiados, lo que sucede muy a menudo. Es ya clásico el email que recibo una o dos semanas después de cualquier charla y que empieza con un sincero agradecimiento y un “mis hijos no han vuelto al colegio desde que fui a tu charla”.


En segundo lugar están los que, padres o no, consideran que el sistema escolar español es un absoluto despropósito y están dispuestos a escuchar a cualquiera que venga a cargar contra el Estado del Bienestar. A cualquier que les cuente las historias negras del sistema escolar y del estatalismo imperante hoy en día en gran parte del mundo. Historias como la de Domenic, que le quitan el sueño a cualquiera. O teorías como la de Daniel Quinn, que explica cuándo y por qué se ha ampliado realmente el período de escolaridad obligatoria en el mundo “civilizado”.

Y en tercer lugar están los maestros, que ahora gustan de llamarse profesores, que no siempre lo son por vocación y que no siempre acuden con la mente abierta. Los maestros vocacionales que están realmente preocupados por lo que está sucediendo en el sistema aportan mucho valor al debate; son los que han analizado la situación y han extraído interesantes conclusiones, muy necesarias para proceder a la propuesta de reformas positivas; son los que están sinceramente comprometidos para con sus alumnos pero sienten que es muy poco lo que está en su mano, que la huella que puedan dejar es demasiado endeble como para ser útil. Éstos son los que felicitan a las madres educadoras en casa cada vez que conocen a una. Luego están los otros, los que vienen con la mente cerrada, que se sienten personalmente atacados y automáticamente se ponen a la defensiva. Los que son incapaces de comprender que la educación nos importa y nos preocupa a todos, a los que tenemos hijos y a los que no, a los que educamos en casa y a los que no, a los que son maestros y a los que no. Nos preocupa a todos menos a los que se están beneficiando del pútrido sistema heredado de Federico Guillermo I, segundo rey de Prusia. Es decir, a los que se llevan la mordida con los conciertos y el reparto de recursos, a las editoriales, a los maestros-burócratas y a los padres que sólo buscan en la escuela un parking razonablemente barato donde colocar a sus hijos largas horas al día.

Abro el libro al azar y leo esta frase: “A veces sucede que adoptamos una actitud defensiva cuando nos sentimos cuestionados”. Y pienso que me viene de perlas para terminar este artículo, porque eso nos pasa a todos: a los maestros, a los padres que escolarizan y a los padres que educamos en casa. Tomemos nota y actuemos en consecuencia.

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ps. en breve estará disponible el vídeo de la presentación en el canal de youtube del IJM