sábado, 30 de noviembre de 2013

I Jornada por la Educación en Libertad (Barcelona)


El Partido de la Libertad Individual organiza en Barcelona su I Jornada por la Educación en Libertad cuya conferencia central tengo el placer de pronunciar. Después se presentará la propuesta del partido en materia educativa y se abrirá a debate. La entrada es gratuita pero el aforo es limitado.

El P-Lib es, por el momento, el único partido español que contempla el pleno reconocimiento de la educación en casa como opción legítima en su programa electoral. 


jueves, 21 de noviembre de 2013

[Seminario online] Legalidad de las escuelas libres y de la educación en casa en España



 ¿Educas en casa en España o te planteas hacerlo?

¿Formas parte de un proyecto de educación alternativa o te gustaría empezar uno?


El próximo martes 3 de diciembre de 2013 a las 16:00 (hora peninsular española) no te pierdas el seminario exclusivo con Laura Mascaró, abogada especialista en homeschooling, autora de cuatro libros sobre el tema y educadora en el hogar desde 2008.



lunes, 18 de noviembre de 2013

Lo que enseña la escuela



Si hay algo que desmotiva, en este clima de crisis general, es que quienes aciertan en afirmar que una parte importante de la solución pasa por mejorar la educación limiten el debate y las propuestas a meros parches superficiales. Discutir por dos horas más o menos de matemáticas o de humanidades, por las lenguas vehiculares o por la obligatoriedad o no de religión y educación para la ciudadanía es no comprender –o no querer ver- cuál es el problema de fondo.

Antes de lanzarnos a proponer reformas debemos analizar qué es lo que está fallando con el sistema escolar. El sistema funciona a la perfección, sólo que no para lo que creemos que debería servir. Funciona para crear personas obedientes, que no se van a cuestionar casi nada, que aunque se lo cuestionen no van a actuar, que se van a mantener en el lugar que se les asigne sin hacer demasiado ruido y que serán colaboradores necesarios de la perpetuación del sistema. Ése es el objetivo real. Y si no nos gusta ese objetivo no deberíamos ser cómplices de los movimientos reformistas. El sistema escolar no deber ser mejorado ni transformado. Debe ser abolido y reemplazado por otro sistema radicalmente diferente. El primer paso es hacernos conscientes de qué es lo que realmente enseña la escuela. Para ello, nadie mejor que el maestro John Taylor Gatto, que fue profesor durante 30 años pero terminó su carrera con un emotivo discurso en el que decía que lo dejaba porque “no podía seguir haciendo daño a los niños para ganarse la vida”. Aún así, él fue un maestro diferente. Se preocupó por conocer a cada uno de sus alumnos y por dar a cada uno aquello que más necesitaba. A muchos los mandaba fuera de la escuela para que hicieran algo más provechoso con su tiempo. Hoy en día se diría que los mandaba a hacer “proyectos”. Hoy en día no le permitirían sacar a los niños de la escuela. Probablemente le denunciarían, le expedientarían y se diría que es un mal profesor.


Cuando le dieron el premio al profesor del año del Estado de Nueva York, en 1991, pronunció un discurso que posteriormente se publicó dentro del libro “Dumbing us down” con el título “Las siete lecciones del maestro de escuela”. Cuenta que tiene una licencia que le capacita para ser profesor de lengua y literatura inglesa pero que eso no es lo que enseña. “No enseño inglés; enseño escuela; y gano premios por ello”.


Lo que enseña(ba) en realidad son estas siete lecciones:

Primera lección: confusión. Porque el currículo tiene una absoluta falta de coherencia y muchas contradicciones. Se enseñan hechos desconectados unos de otros, en vez de enseñar significados. Así que la escuela enseña a los alumnos a aceptar la confusión como parte de su destino.


Segunda lección: posición en la clase. A los niños se les enseña que deben permanecer en la clase a la que “pertenecen” hasta el punto de que ni siquiera pueden imaginarse estando en otro sitio. Lo que el sistema enseña, pues, es que cada uno debe ocupar el lugar que le corresponde en la pirámide.
Tercera lección: indiferencia. La escuela enseña que nada importa demasiado. Se espera del alumno que trate de impresionar al maestro atendiendo a sus demandas. Cuando el niño está enfrascado en un trabajo y se le obliga a dejarlo porque ha sonado el timbre, el mensaje que recibe es que ese trabajo que estaba haciendo no es importante. Nada en la escuela es tan importante que merezca ser terminado.
Cuarta lección: dependencia emocional. En la escuela hay una cadena de mando a la que los niños deben someterse. Mediante un eficaz sistema de premios y castigos se les convierte en rehenes del “buen comportamiento” y se les convierte en personas dependientes del juicio que de ellos hagan otras personas.
Quinta lección: dependencia intelectual. Los buenos estudiantes hacen aquello que se les ordena y aquello que se espera de ellos. Los buenos estudiantes esperan a que una persona más competente que ellos les diga qué deben hacer, cómo y cuándo deben hacerlo. Todo el sistema económico de este siglo depende de que esta lección sea correctamente aprendida por todos los niños, para que al crecer sigan esperando las instrucciones de un experto y creyéndose incapaces de tomar decisiones por si mismos.
Sexta lección: autoestima provisional. Nuestro mundo no sobreviviría durante mucho tiempo si la mayoría de las personas tuvieran una alta autoestima. Así que la escuela se encarga de enseñar a los niños que valen tanto como sus notas escolares y que siempre habrá un experto encargado de evaluarles para determinar su valía. Por tanto, su autoestima es siempre provisional, porque siempre podrá mejorar o empeorar en función del próximo examen, del próximo boletín de notas o del próximo informe psicopedagógico. Quienes no sucumben a este perverso plan son los niños cuyos padres les han enseñado que van a ser amados a pesar de todo lo demás.
Séptima lección: no hay donde esconderse.  La escuela enseña que uno está siempre bajo vigilancia. La vigilancia se extiende más allá del horario escolar, pues obliga a los padres a asumir el rol de vigilante a través de los “deberes” o “tareas” escolares. El significado real de la supervisión constante y de la negación de la privacidad es que uno no puede confiar en nadie.

Toda nuestra sociedad se basa en que ésta última lección sea aprendida adecuadamente. Por ello la escuela no es nunca reformada ni transformada, por más que cambien las leyes y la terminología.


martes, 5 de noviembre de 2013

[Taller presencial] La Desescolarización Interior




La Desescolarización Interior comenzó en octubre de 2013 como curso completamente online y con una duración prevista de 12 semanas. La experiencia, incluso antes de terminar, está resultando catártica para sus participantes cuyo feedback ha sido determinante a la hora de lanzar un nuevo formato de taller presencial.


¿En qué consiste el taller?

Durante cuatro horas revisaremos nuestras creencias sobre la educación y la escolarización, con ejercicios prácticos que nos permitan deshacernos del bagaje acumulado a lo largo de los años.


¿A quien va dirigido?

Cualquier adulto que desee desescolarizar su mente será bienvenido a este taller. Está pensado especialmente para tres tipos de personas: los padres de niños educados en casa que necesitan reforzar su convicción de que han tomado la decisión correcta; los padres de niños escolarizados que quieren darles (y darse) la oportunidad de vivir la escolarización como una experiencia positiva; y docentes que quieran dar a su actividad profesional una nuevo enfoque liberador para ellos y sus alumnos.


¿Puedo ir con mis hijos?

Sólo si son bebés y te comprometes a salir cuando sea necesario. Tanto el taller como los bebés necesitan una atención que no creo posible ni conveniente repartir, pero la decisión es de cada padre/madre. Los niños algo más grandes no pueden estar en el taller, pues se hablan de temas muy personales y se hacen comentarios sobre la escuela y la educación que podrían malinterpretar y que no es en absoluto necesario que escuchen.


¿Cuánta gente participa en el taller?

El número mínimo de participantes es de 10 y el máximo, de 25. Como no es una conferencia ni una clase magistral, sino un taller, los asistentes deben participar. Con más de 25 personas cada uno aprovecharía menos la experiencia, pero con menos de 10 no hay suficiente variedad de opiniones y experiencias.


¿Cómo puedo organizar un taller presencial de la Desescolarización Interior?

Escríbeme a info@lauramascaro.com



Próximas ediciones







VITORIA. Viernes 6 de febrero de 17 a 21h y Domingo 8 de febrero de 10 a 14h. Información y reservas en besarteaninscripciones@gmail.com. Las plazas para el domingo están agotadas.













CASTELLÓN. Sábado 28 de febrero de 10 a 14h. Información y reservas en 
casiopeabenicassim@gmail.com











CÁCERES. Fecha por confirmar en el mes de marzo.







lunes, 4 de noviembre de 2013

Pequeños dictadores


Leí en un periódico gallego un artículo sobre un libro titulado “Cómo los niños tomaron el poder”, del médico psiquiatra David Eberhard, en el que se relaciona la prohibición legal de los castigos corporales con lo que han denominado “mocoso-cracia” o, lo que es lo mismo, los niños convertidos en pequeños dictadores. En realidad el argumento es falaz pues, aunque probablemente sea cierto que la prohibición del castigo físico haya derivado en una laxitud creciente de la función parental, no es menos cierto que la correlación existente no implica necesariamente una relación de causalidad. Es más, que este estilo de crianza permisiva sea perjudicial tampoco implica que sea deseable una vuelta al castigo físico y al abuso de poder por parte de los adultos responsables de los niños.

También en los círculos de la llamada crianza con apego, crianza respetuosa o crianza natural, tiende a darse la confusión entre el respeto hacia el niño y la permisividad. Esta última roza la dejación de funciones parentales y es claramente perjudicial para el niño y para el resto de la familia. La necesidad del castigo se suele justificar por la existencia de consecuencias naturales y sociales de nuestros actos. Se argumenta que el niño ha de saber que sus actos tienen consecuencias y que es nuestro deber como padres y educadores hacerle experimentar esas consecuencias. Así, el niño que le quita el juguete a su hermano es castigado. Pero en el “mundo real” esa no sería la consecuencia. Si un adulto le quita algo a otro adulto, y suponiendo que ambos son mínimamente educados y civilizados, la consecuencia o reacción más probable no es el castigo ni la agresión física. La reacción más probable es una indagación sobre los motivos que han llevado a esa persona a quitarnos algo sin permiso y una petición de devolución. Aún así, algunos justifican que al niño que actúa de esa manera (y que probablemente lo hizo o bien por falta de información sobre lo que se supone correcto o bien por incapacidad de expresar sus emociones y necesidades no satisfechas por otra vía) se le debe pegar o castigar y asumen que, de algún modo misterioso y a pesar del ejemplo recibido en la infancia, ese niño aprenderá a reaccionar de un modo civilizado cuando sea adolescente o adulto.

En realidad es mucho más sencillo. El profesor David Friedman lo resume a la perfección: eres libre de hacer lo que quieras mientras tu decisión no suponga una carga o un perjuicio para el resto de la familia. Es lo que los liberales denominan “principio de no agresión” y les gusta mucho defenderlo, al menos en el plano teórico, cuando se hace referencia a relaciones entre adultos. Sin embargo, cuando se trata de niños suelen encontrar alguna excusa para invalidarla, especialmente si esos niños son sus propios hijos. La excusa suele ser que ellos no son responsables de educar a otros adultos, pero sí a sus hijos. Cuando se afirma que el niño tiene que aprender que hay cosas que no puede hacer, en realidad quieren decir “tengo que enseñarle que eso no se hace”. Y para enseñarles que uno no debe agredir (no debe coger las cosas de las demás sin permiso, no debe pegar, etc) lo que hacen es precisamente agredirles: les gritan, les castigan, les pegan y, en definitiva, les aplican la más cruel venganza que un niño puede recibir de parte de sus padres, lo que Alfie Kohn denomina “la retirada del amor”.

Algunos detractores de este tipo de crianza basada en el miedo, las amenazas y el castigo han detectado correctamente el problema pero han errado en la solución. Han confundido la libertad con el libertinaje y el respeto con la condescendencia, sometiéndose a la tiranía del niño que en muchas ocasiones no es más que una llamada de atención para que el padre vuelva a asumir sus obligaciones de ejercer de guía y educar con el ejemplo. El respeto debe ser mutuo y no se trata de ganarlo, sino de no perderlo.



Según Eberhard, si se da a los niños libertad para decidir qué comer o cuándo irse a la cama, su infancia será demasiado fácil y no estarán preparados para la vida adulta, pues habrán creado expectativas demasiado altas que no podrán ver cumplidas cuando crezcan. Me pregunto si el señor Eberhard, a sus casi cincuenta años de edad, se va a la cama cuando otros se lo mandan o si come lo que otros deciden que debe comer. Si queremos preparar a nuestros niños para que sean adultos autónomos y responsables de sus propias vidas sólo hay una enseñanza que podemos darles: la facultad de tomar sus propias decisiones y la responsabilidad de asumir las consecuencias de esas decisiones. Pero a tomar decisiones sólo se aprende tomándolas y equivocándose a veces. Si tomamos todas las decisiones por ellos desde que nacen ¿en qué momento vamos a pasarles el testigo? Si les entrenamos para que sean obedientes sin cuestionar nuestras órdenes –bajo amenaza de castigos y “consecuencias” varias- el día de mañana van a seguir buscando a alguien que les diga qué han de hacer (tal vez un amigo, un profesor o una pareja) y no debería extrañarnos que se vean inmersos en relaciones de sometimiento, pues eso es lo que habrán conocido y ése es el concepto de amor que van a tener, pues así los trataron sus padres, las personas a quienes más amaban y quienes –supuestamente- más los amaban. 



viernes, 1 de noviembre de 2013

Charla en Sant Jordi (Mallorca)


Charla sobre educación alternativa (homeschooling y escuelas libres) en Sant Jordi (Mallorca).

Viernes 8 de noviembre a las 16.30. Entrada gratuita.

Plaza Monteros, 2.







Charla en Inca (Mallorca)


Charla sobre homeschooling y educación alternativa en Inca (Mallorca)

Jueves 7 de noviembre a las 16.00. Entrada gratuita. Los niños son bienvenidos.

El aforo es limitado así que rogamos confirmen asistencia llamando al 662.938.920 o escribiendo a thebridgeinca@gmail.com