martes, 15 de julio de 2014

El Museo del Prado y los niños





Si algo bueno tienen las ciudades es su oferta cultural. Siempre hay alguna exposición o espectáculo que ver. A veces gratis, a veces muy baratos. Y museos. En Madrid hay muchos museos y las familias que educamos sin escuela solemos sacar mucho provecho de ellos. Uno de los que más nos gusta a mi hijo y a mi es el del Prado. Cada cuadro es no sólo una lección de arte sino también - y sobre todo -  una lección de historia que te lleva a temas tan dispares como la religión, las costumbres, la geografía, la filosofía, la ciencia, etc.


Ya sé que el Museo del Prado no está específicamente pensado para niños, pero si uno prepara un poco la visita puede aprender y divertirse de lo lindo. Lo que el Prado tiene para niños es un juego de pistas (bueno, ellos lo llaman juego de pistas, en realidad son actividades escolares del tipo “busca este cuadro, obsérvalo y responde a estas preguntas, pero menos da una piedra) pero sólo dan uno por cada grupo que ellos consideran "unidad familiar". Yo fui con dos niños y pedí dos juegos. Me los negaron porque "es un juego familiar, no individual. ¿Ve? Aquí lo dice. Es para que lo hagan juntos". Le dije que sí, que lo íbamos a hacer todos juntos pero que cada niño quería guardar el suyo como recuerdo. Entendieron que quería guardar los juegos sin hacer y sin abrir. Le repetí que sí íbamos a hacerlos, y juntos, pero que cada uno quería (y estaba en su derecho) de completar y guardar el suyo propio. Como también venía mi madre, les dije: "bueno, entonces nosotros (mi hijo y yo) somos una familia, y ellas (mi madre y mi prima) son otra familia. Danos un juego a cada una". Dijeron "qué leches" y "manda huevos" con media sonrisa en la cara y expresión de si-no-lo-veo-no-lo-creo y me dijeron que ni hablar de darme dos juegos. Supongo que si fueran de pago te darían todos los que pidieras, incluso si fueras sin niños. Pero como son "gratis" y "educativos" ellos ponen las normas. Aunque me consta que en otros museos de otras ciudades hay documentos similares gratuitos y cualquiera puede coger todos los que quiera, tanto si vas con niños como si no.

Me fui a buscar las audioguías (tienen una específica para niños que no está nada mal, aunque incluye muy poquitas obras) y los niños me dijeron que ellos se iban a apartar un poco mientras yo iba a reclamar. Vi otro mostrador (ése era el de información) que decía "educación" y allá me fui a reclamar. La chica fue muy amable, llamó por teléfono a sus compañeros de información y me dijo que fuera otra vez a hablar con ellos. Fui y plantaron sobre el mostrador una hoja de reclamaciones.

Me dijo: "Toma, una hoja de reclamaciones. Es lo que querías ¿no?"

A lo que obviamente le contesté que no, que lo que yo quería era otro juego de pistas y que no entendía esa norma tan absurda. Me repitió lo de la "unidad familiar" y le pregunté que qué entendían ellos por unidad familiar. Su respuesta fue: "¿han entrado juntos por la puerta o no?". Y sí que habíamos entrado juntos por la puerta, pero los niños no son hermanos, no viven juntos y, aunque lo fueran, tienen derecho a tener su propio juego. Insisto. 

No obstante, les pedí disculpas por no haber aclarado desde el primer momento que los niños no eran hermanos. Así que retiraron la hoja de reclamaciones y me dieron otro juego de pistas, no sin antes soltar unos cuantos tacos levantando excesivamente la voz y poniendo cara de fastidio absoluto.
Está claro que los responsables del museo consideran que ellos pueden y deben decidir cómo ha de hacerse el juego de marras (es obvio que los padres no tenemos ni idea de esas cosas ni de qué hacer con nuestros hijos). Ellos deciden que el juego es familiar, que no puede ni debe hacerse de forma individual y eso es lo que pretenden imponerte. Lo que no podrán cambiar es el hecho de que el aprendizaje es una actividad individual. Puedes trabajar en equipo o hacer cosas en grupo (en el que muchas veces uno hace y otros miran, o ni miran) pero el aprendizaje real se da sólo dentro de cada uno, quieran o no los del museo. 

Comparto esta historia para que sepáis que si vais al Museo del Prado con niños tienen ese juego, que ellos llaman de pistas pero que no lo es. Que es divertido pero muy mejorable. Y, sobre todo, que tenéis que entrar a los niños de uno en uno si queréis conseguir juegos para todos.

Iba a hacer una reclamación formal al museo para que cambien esa estúpida norma pero, como soy así de creativa, he decidido diseñar mi propio juego de pistas para mi hijo.