lunes, 11 de agosto de 2014

TIL - Sobre el conflicto educativo balear


*Nota previa: este artículo ha sido publicado en la edición en papel del Diario Menorca, por tanto, disponía de un espacio limitado que me ha impedido desarrollar completamente mi razonamiento sobre esta compleja cuestión. Si usted no conoce el conflicto educativo que existe en las Islas Baleares desde el inicio del curso 2013-2014, por favor, consulte estos enlaces primero:


Hasta ahora me había negado a expresar mi opinión sobre el conflicto educativo balear por diversos motivos: uno, porque opinar se interpreta, casi siempre, como una toma de posicionamiento. Este tipo de conflictos suelen plantearse como enfrentamiento entre dos bandos y, por tanto, si no estás a favor de uno se entiende que estás necesariamente a favor del otro y en contra del uno. O conmigo o contra mi. Dos, porque ni vivo en Baleares ni soy usuaria del sistema público de escolaridad. Y tres, porque es una cuestión sumamente compleja de la que dudo que tenga suficiente información veraz como para formarme una opinión válida y útil.

Pero me dedico desde hace varios años a cuestiones educativas; he trabajado con muchas familias, he estudiado pedagogía, he escrito varios libros e innumerables artículos, he dado conferencias en más de veinte ciudades de seis países diferentes y fundé y presido una asociación nacional para la libertad educativa. Así que finalmente he decidido responder a las peticiones que me han hecho y voy a hacer algunas reflexiones sobre la cuestión del tristemente famoso TIL.

Como observadora ajena al conflicto sólo puedo comenzar diciendo que todos los implicados han cometido errores, algunos graves, siendo el primero el de plantear el conflicto como una guerra entre dos partes. En primer lugar, porque aquí hay más implicados que no pueden incluirse en uno de los dos bandos. Esto no es una guerra entre los profesores y el gobierno.

¿En qué se ha equivocado el gobierno balear? Se ha equivocado, como viene siendo habitual en el Partido Popular, en su estrategia de comunicación. No fue capaz de explicar, desde el primer momento, en qué consistía el decreto del trilingüismo. No explicaron que la mejora de las competencias lingüísticas en lengua extranjera es uno de los objetivos impuestos por la Unión Europea para el año 2020 y que es tarea de los gobiernos aplicar medidas que permitan su consecución, como ya se ha hecho en otros lugares. No explicaron cuál era el objetivo ni cómo se iba a implementar la nueva normativa. Y lo peor es que se dejaron arrastrar por el movimiento del profesorado en connivencia con algunos padres y se dedicaron sólo a reaccionar, tarde y torpemente, a cada acción y comunicado del bando contrario.

¿En qué se han equivocado los profesores? Se equivocaron al adoptar un lenguaje belicista y al considerar al gobierno como su enemigo. Se equivocaron (algunos, en algunos centros, y eso me consta) al explicar erróneamente en qué consistía el TIL y al mezclar reivindicaciones de tipo laboral con las referidas a la aplicación del TIL. Si lo explicaron mal adrede, a sabiendas de que estaban mintiendo, porque querían aprovechar la ocasión para crear polémica a nivel político, o si lo explicaron mal porque no fueron capaces de entender de qué iba la cosa, eso no lo sé. En cualquiera de los dos casos es lamentable que lo hicieran y debería llevar a los padres a reflexionar muy seriamente en manos de quién están dejando a sus hijos.

La estrategia de pedir acuerdos y tachar al gobierno de poco (o nada) democrático demuestra que son ellos quienes desprecian los procesos democráticos. No lo critico. Hay sobradas evidencias de que la democraciaes un sistema que no funciona. Pero si vas a ponerte la etiqueta de defensor de la democracia junto con la camiseta verde de mártir por la escuela pública, entonces necesariamente vas a tener que aceptar que las decisiones sobre la escuela pública las tome el gobierno elegido legítimamente en las urnas. No se puede pedir un sistema público, de lo que sea, y luego negarle al gobierno la competencia para tomar decisiones sobre su gestión y funcionamiento.

Cuando comenzó este conflicto y critiqué a los profesores por sus mentiras y por preferir tácticas y argumentos ideológicos en vez de pedagógicos, automáticamente me señalaron como perteneciente al bando enemigo (o sea, al PP, yo, que nunca les he votado y ni siquiera simpatizo con ellos). Cuando dije que el TIL me parecía una mala idea ya no me oyeron, porque yo ya era oficialmente persona non grata.

Mi conclusión, y lamento no disponer de más espacio para explayarme en ella, es la siguiente: sobra ideología y falta pedagogía; sobran luchas de poder y falta libertad. Si de mi dependiera, cada centro docente podría elegir en qué idioma da sus clases y qué clases ofrece y, por supuesto, cada familia podría elegir a qué centro acuden sus hijos. Ningún político tendría ninguna facultad para tomar ninguna decisión que afectara a la educación. Pero está claro que aquí la educación es lo de menos.

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