sábado, 22 de noviembre de 2014

Museo del Ferrocarril de Madrid


Tres años en esta ciudad y todavía no habíamos visitado el Museo del Ferrocarril. ¡No puede ser! Así que la semana pasada cogimos la cámara y allá que nos fuimos. Normalmente no hacemos este tipo de visitas en fin de semana porque una de las ventajas de que Damián no vaya al cole y nosotros trabajemos desde casa es que tenemos libertad de horarios, así que podemos visitar lugares cuando más vacíos están.  Antes solíamos ir mucho al cine entre semana y casi siempre estábamos solos, a menos que no fueran películas infantiles (que también las vemos).

El caso es que nos fuimos al Museo del Ferrocarril, que está en la estación de Delicias, y nos encontramos una cola interesante para entrar. Se ve que los domingos es el día del visitante por lo que hay  descuento y la entrada sólo cuesta 2,5 euros en vez de los 6 habituales. Además para evitar aglomeraciones sólo dejan entrar a unos cuando otros salen, lo cual fastidia cuando estás fuera pero se agradece enormemente cuando estás dentro y no hay una marabunta de gente impidiéndote ver y tocar las cosas. En la web del museo tenéis información sobre horarios, precios, actividades, localización, etc.


Que el museo esté en una antigua estación le da un aire imposible de reproducir en cualquier otro edificio. Realmente uno tiene la sensación de estar viajando en el tiempo. Además a la mayoría de los trenes se puede subir y, a los que no, hay escaleritas para que te asomes por las ventanas desde fuera. Uno de los trenes está habilitado como cafetería. Por un momento pensé que habría un asesinato y aparecería Hercule Poirot con su lustroso bigote.

La visita al museo es una excusa perfecta para hablar con los niños sobre la revolución del transporte y las comunicaciones, sobre la Revolución Industrial, la relatividad del espacio y el tiempo y miles de temas interesantísimos.

Hicimos un pequeño vídeo para que veáis cómo es el museo. Si os gusta, ¡dadle like en Youtube!