miércoles, 31 de diciembre de 2014

¿Has sido bueno?




No sé en qué momento se puso de moda la idea de que celebrar los Reyes Magos o recibir la visita del Ratoncito Pérez era mentir a los niños y, por tanto, estaba mal. Algunas personas tienen la idea de que el niño, cuando descubra la verdad, se sentirá traicionado y eso romperá el vínculo de confianza con los padres. Pero lo cierto es que la transición suele darse de una forma muy natural; no conozco a nadie que se considere traicionado y traumatizado por haber descubierto que los Reyes Magos no existen, aunque leí un par de anécdotas de familias que no habían sido muy delicadas a la hora de decirles la verdad a sus hijos (quizás demasiado pequeños). Más bien la gente tiende a agradecer que sus padres crearan esa maravillosa ficción para darles una infancia llena de ilusiones en la edad en que la fantasía es una parte fundamental del desarrollo de la persona. Aún así, el teatro está tan bien coordinado y representado que resultaría extraño no participar en él.

Pero el súbito arranque de ética y honestidad para con sus hijos pierde todo el sentido si no se mantiene a lo largo de todo el año. Algunas de esas familias que deciden decir toda la verdad a sus hijos sobre los Reyes Magos (una tradición católica y fascista utilizada para chantajear a los niños para que se porten bien), Papá Noel (una tradición nórdica usurpada por el capitalismo de Coca Cola y los Estados Unidos para criar niños materialistas) y el Ratoncito Pérez (una tradición ideada para evitar que los niños expresen y canalicen sus emociones, acallando el difícil trance de perder un diente con la promesa de un regalo bajo la almohada); algunas de esas familias, digo, caen en la incoherencia más absoluta cuando mienten a sus hijos al decirles cosas como que deben comerse todo lo que hay en el plato porque hay niños que mueren de desnutrición en África; o que se callen en la cola del McDonald’s porque si no la señora no les va a dar su comida (esto lo presencié la semana pasada); o que dejen de llorar en el avión porque si no la azafata los va a castigar (también fui testigo de esto).

La mayoría de los adultos mienten a los niños por costumbre, por inercia y por comodidad. Les infunden miedo aprovechando el menor conocimiento de los niños para lograr sus propios objetivos. Es un abuso de poder en toda regla pero socialmente aceptada porque, a corto plazo, funciona.

El chantaje más extendido es, probablemente, el de los Reyes Magos. Los Reyes Magos no te van a traer nada si no te has portado bien durante todo el año (o, peor aún, te van a traer carbón). Eso es una barbaridad. ¿Portarse bien durante todo el año? ¡Todo el año es mucho tiempo! Los adultos deberíamos ir recordando a los niños que los Reyes Magos los vigilan cada dos o tres días, para que no se les olvide… Y además ¿qué significa exactamente “portarse bien”? Exigimos a los niños que se porten bien pero no les explicamos en qué consiste eso. Así que cuando se acerca el 6 de enero y todo el mundo empieza a preguntar al niño si se ha portado bien, él, por si acaso, dice que sí y aparta la mirada esperando que no le hagan especificar en qué se ha portado bien o qué es lo que ha hecho exactamente. Porque en ese momento lo único que pasa por su cabeza es todo lo que recuerda haber hecho y que cree que, muy probablemente, encajaría en la categoría de “portarse mal”. Como cada vez que no ha obedecido a sus padres (como si obedecer fuera sinónimo de portarse bien) o que ha hecho algo a escondidas (algo imprescindible para el desarrollo de la personalidad) o que ha mentido para protegerse (porque uno nunca puede estar seguro de cuándo se va a desatar la ira de los adultos) o que no se ha terminado la comida (arriesgando con ello las vidas de un par de niños africanos).


Pero lo peor de todo es que, al final, es mentira. La mentira no es que los Reyes Magos no existen. La mentira es que, a pesar de todo, no es cierto que los que se han portado mal no reciban regalos. Al final los regalos llegan para todos, así que no hay motivo alguno para portarse bien el año que viene.



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lunes, 29 de diciembre de 2014

Homeschooling y monomaternalidad [Archivo del boletín]



No suelo hablar sobre este tema y, sin embargo (o tal vez precisamente por eso) el post sobre madres solteras educando en casa es uno de los más leídos de mi blog. El otro día, en un grupo de madres solteras que educan en casa, se trataron dos temas muy interesantes: la organización del hogar y la economía doméstica. Algunas de ellas cobran pensiones de sus ex-maridos, o pensiones de viudedad, o ayudas públicas, pero la mayoría no tiene ningún tipo de ayuda económica y dependen únicamente del dinero que consigan ganar. Por tanto, es muy importante para ellas aprender a gastar menos y ahorrar más.

La verdad es que casi todas las propuestas que se hicieron servirían también para las madres homeschoolers que conviven con sus parejas e incluso para las madres no homeschoolers. Aunque, no nos engañemos, las madres no homeschoolers tienen mucho más tiempo que nosotras.

Éstos son los puntos que me parecieron más interesantes:


Sobre la organización de hogar

-> baja tus expectativas. Tu casa no va a estar impecable y no hace falta que lo esté así que, antes de agobiarte, analiza bien si tus expectativas son realistas.


-> haz que tus hijos colaboren. Algunas de las madres solteras que comentaban tiene 3 o 4 hijos así que la mayoría tenían muy claro que, por poco que pueda ayudar un niño, el trabajo que te quita es mucho mayor. Claro que va a depender de la edad y la madurez de cada niño, pero siempre hay cosas que pueden hacer, como poner y quitar la mesa, recoger la ropa limpia, sacar la basura, etc.


-> abraza el minimalismo. Es difícil a veces, sobretodo si tienes varios hijos, pero merece la pena deshacerse de cosas innecesarias y quedarse sólo con lo imprescindible. Una madre de 4 comentó que en su casa cada uno tenía su plato, su vaso y sus cubiertos. Sólo un juego para cada uno. Así que cada uno se hacía responsable de sus cosas y tenían que lavarlos siempre después de usarlos para poderlos usar en la siguiente comida. Lo mismo puede hacerse con la ropa, los juguetes o los libros.


-> si puedes, contrata a alguien que te ayude a limpiar la casa. Aunque sólo sean dos horas a la semana, es un trabajo que ya no tendrás que hacer tú y podrás dedicarte a otras cosas (o dedicarte a las mismas que hasta ahora pero con la casa un poco menos sucia).


-> reparte las cosas de la limpieza por toda la casa. No lo guardes todo en un sólo lugar y así lo tendrás más a mano para aprovechar cualquier minuto que tengas libre. Ten, por ejemplo, un trapo y un limpiacristales en el baño; si no tienes que ir a otra habitación a buscarlo es más fácil que limpies un poco.



Sobre la economía doméstica


-> recorta gastos. Parece obvio pero a veces es fácil dejarse llevar, sobre todo por los gastos que parecen pequeños pero que, si los acumulas, al final no son cantidades tan pequeñas.


-> haz un presupuesto. Es importante saber con cuánto dinero cuentas y cuánto prevés gastar.


-> vende objetos de segunda mano. Muchas familias tienen la casa llena de cosas que no utilizan y que no necesitan. Tanto por internet como en mercadillos es fácil vender objetos de segunda mano, siempre habrá alguien que los quiera o los necesite.


-> crea un sistema de ingresos pasivos. Los ingresos pasivos, ya lo conté en mi libro Sin escuela y en mi blog Desde Villa Kunterbunt, son esos ingresos que llegan sin que tú tengas que hacer nada. Cambiar tu tiempo por dinero no es la única forma de ganar dinero, ni siquiera es la mejor forma. Un ejemplo de ingresos pasivos sería escribir un libro y seguir cobrando por ello años después de haber hecho el trabajo. Otro ejemplo serían las rentas por alquiler.


-> aprende a invertir. No hace falta ser rico para invertir. Si aprendes los principios básicos puedes ver cómo aumenta el valor de tus inversiones con el paso del tiempo y además ir cobrando los dividendos correspondientes periódicamente.


Espero que estos tips os hayan resultado útiles. Si tenéis otras estrategias de organización del hogar y de economía doméstica estaré encantada de escucharlas.





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martes, 23 de diciembre de 2014

8 formas de evitar que te conteste un email


Cosas que definitivamente no funcionan si lo que pretendes es que yo te conteste un email:

1) Poner "urgente" en el asunto. Yo decido lo que es urgente para mi. Lo siento.

2) Reenviarme el mismo email cada 24 horas. Intento leer todos los correos todos los días, pero necesitaría una secretaria a jornada completa para poderlos contestar todos en el mismo día.

3) Escribir algo parecido a "necesito información sobre homeschooling" y no especificar más. Información sobre homeschooling hay mucha disponible en la red, no necesitas que yo te repita las cosas básicas.

4) Pedirme ayuda con cuestiones legales y no decirme cuántos años tienen tus hijos ni dónde vives. Es la primera información que voy a necesitar para poder ser de alguna ayuda.

5) Enviar el mismo mensaje a varias direcciones, como mi correo profesional, mi correo de prensa, mi correo personal, mi inbox de facebook y varias direcciones de la Plataforma por la Libertad Educativa (ha pasado. No invento nada).

6) Enviarme un whatsapp. No contesto whatsapps a personas a quienes no he dado mi número de teléfono. Es más, si te he dado mi número de teléfono y no somos amigos, tampoco voy a contestar tus whatsapps. El whatsapp para mi no es una herramienta de trabajo.

7) Enviarme el texto en un documento adjunto. No me tomo la molestia de descargar archivos adjuntos si en el cuerpo del mensaje no me explicas de forma convincente por qué debería hacerlo.

8) Contarme toda tu vida. Normalmente me escriben familias que quieren educar en casa evitando problemas legales, o que ya tienen problemas legales y necesitan asesoramiento. Para eso no necesito conocer vuestro historial completo de escolarización y de desgracias múltiples, ni toda vuestra filosofía de vida y vuestras teorías pedagógicas. Ve al grano, por favor, y dame la información más importante, que es la edad de los niños y el lugar de residencia.

Si quieres que conteste tus mensajes sólo hay una cosa que puedas hacer: demuestra que valoras mi tiempo.

Aún así, a veces algún email correcto se queda sin responder. Si ése es tu caso, no dudes en enviarme un recordatorio para asegurarte de que lo he visto y de que no lo he borrado por error. Gracias.




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lunes, 22 de diciembre de 2014

Esto es lo más feo que me han dicho por educar en casa [Archivo del boletín]




*Boletín gratuito enviado en septiembre de 2014.





Ayer en mi página de Facebook compartí esto:

"A mi una vez me dijeron que estoy criando a Norman Bates. 
¿Qué es lo más feo que os han dicho por estar educando en casa?"


No pensé que hubiera tantas respuestas pero las hubo, y algunas bien interesantes, así que quiero compartirlas con vosotros:


Lo de horrorizarse por tener a los hijos todo el día en la casa, es típico (pero le piden a extraños que si lo hagan por ellos). Me dijeron que era clasista, elitista, lo peor es que fue mi padre.


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A mí una psicòloga educativa, mientras hacíamos fila para pagar en una tienda, me dijo que eso de repetirle al niño un trabajo hasta que lo tenga todo bien es un acomodo razonable, por lo que esa A (10) es como una C (7). O sea que un niño debe saberlo todo de la primera, si no no cuenta. Otra señora me dijo, con cara de desaprobación, que lo veía muy independiente.


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Hace unos años, antes de tener hijos, hablé del tema con una amiga; era una conversación informal, en un viaje en bus. Y negando con la cabeza me dijo que mis hijos no tenían por qué ser distintos o especiales. Como dice Isa Salazar, parece que hay gente que piensa que la elección de educar en casa nace de la soberbia o de las ganas de llamar la atención


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En nuestro caso en realidad lo 'menos bonito' digamos, es 'lo que no dicen' pero expresan con su mirada. A cambio lo más gratificante es esa misma cara que se les queda cuando nuestro hijo se pone a conversar con ellos... #notieneprecio


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Saludos desde Puerto Rico,lo más que me dolió... Cómo puedes estar con tu hija las 24 horas del dia? Se nesecita un descanso de ellos...


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Que no convive con "suficientes" niños de su edad. Que cualquier rasgo "que no es bueno" de su personalidad se debe a que no esta escolarizado.


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Soy de Argentina, y, por suerte, lo más feo que me han dicho es que es un horror que no mande a mi hija a la escuela porque no sociabiliza con pares!!! Con mi hija estamos haciendo "educación en casa" con otras familias y son 14 niños todos los días, más 3 adutos cada día que vamos rotando! Y, a sus 9 años, está más sociable que nunca!!! La ignorancia sobre el tema es de temer!


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Hubo más comentarios pero creo que estos son representativos de las cosas que más nos suelen decir. Me quedo con la idea de que cualquier cosa negativa o fuera de lo común que le pase a un homeschooler se achaca al hecho de no ir a la escuela. En cambio, si las mismas cosas le pasan a un niño escolarizado nunca se relaciona con el hecho de ir al colegio. Por estas y otras cosas es importante que los homeschoolers estemos en contacto, para compartir nuestras experiencias, las buenas y las malas, y para darnos apoyo mutuamente. Gracias a todos los que estáis aquí y en las redes sociales (y también a los que escolarizáis pero ahí estáis apoyándonos a quienes no lo hacemos).




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