martes, 27 de enero de 2015

Las matemáticas no sirven para nada




Después de ver el documental "Enséñame pero bonito" Edwino dejó este comentario en Youtube:

Lindo documental sin embargo, es obtuso (no abarca todos los procesos de aprendizaje), y lamento que se diga abogados no utilizan geometría para nada, o aspectos matemáticos como la lógica matemática que es vital para resolver casos. La matemática es la diferencia entre un comentario serio y una opinión fútil.
Estoy de acuerdo que podemos mejorar la forma de enseñar, pero no debemos dejar de dar importancia a los números.
En resumen como saben que la nueva enseñanza que proponen es mejor que la de los colegios públicos tradicionales. ¿que cuantum mejor es? (Estadística - Matemática).¿En que porcentaje promedio aumenta el rendimiento de un alumno?.Espero como profesionales que son tengan alguna tesis que contrastar ...

Por alusiones le contesté (porque yo, y creo que también Barbara Serrano, hablé de las matemáticas). El tema daría para un artículo o un libro completos pero, de momento, aquí dejo el comentario para invitar a la reflexión y al debate:

Hola Edwino. Que no abarque todos los procesos de aprendizaje no significa que sea obtuso, como dices, sino que 50 minutos no dan para mostrarlo todo. Mi argumentación, por ejemplo, no sale completa. Yo no dije que las matemáticas no sean importantes. Lo que dije, y sigo sosteniendo, es que no todos debemos aprender las mismas cosas, al mismo tiempo y de la misma manera. Tampoco digo que esta forma de enseñanza (aunque no es una, sino que hay muchas diferencias entre las opciones reseñadas en el documental) sea mejor que la tradicional, sino que cada uno debería tener derecho a optar por el modelo que mejor se ajuste a sus necesidades. No puedo hablar de otras pedagogías, pero en cuanto a la educación en casa todos los estudios muestras buenos resultados. Incluso las universidades de la Ivy League reservan cupos de plazas para jóvenes educados sin escuela.

lunes, 26 de enero de 2015

La otra carta [Archivo del boletín]



En el boletín de la semana pasada (puedes leerlo aquí) dije que esta semana iba a hablar sobre las aficiones no compartidas, un tema que trato en mis cursos de La Desescolarización Interior y que suele tener un gran impacto entres mis alumnos.

Ayer no pude enviar mi boletín (procuro enviarlo los martes) pero me alegro de no haberlo hecho porque hoy en Twitter me han enseñado un vídeo que no conocía y que tiene mucho que ver con el tema del que quería hablar. Se trata de un anuncio de Ikea que se titula "La otra carta". En el vídeo participan diez familias. Primero, los niños tienen que escribir una carta a los Reyes Magos. Como es de esperar, todos los niños piden juguetes. Después tienen que escribir otra carta, pero ésta es para sus padres. Al principio no saben qué poner en la carta pero, poco a poco, se ponen a escribir y todos acaban pidiendo las mismas cosas: "quiero que me hagas cosquillas", "que cenéis con nosotros", "que juegues conmigo al fútbol" y un largo etcétera que se resume en una sola cosa: quiero que estéis conmigo. O como bien lo expresa una de las madres: "siempre intentamos darles lo mejor y no nos damos cuenta de que lo mejor somos nosotros".

Todos los niños, si nos tomáramos la molestia de escucharles, piden una sola cosa: la presencia de sus padres.

¿Qué tiene que ver el anuncio de Ikea con el tema del que prometí hablar hoy? ¡Mucho! Ahora veréis por qué:

Cuando desescolaricé a mi hijo (él tenía 3 años) leí ávidamente todo lo que caía en mis manos sobre este tema. Una de mis autoras preferidas desde esa época sigue siendo Sandra Dodd cuyos consejos fueron la muleta en la que me apoyé cuando iniciaba este camino.

Sin embargo, llega un momento en que uno debe dejar de leer, dejar de fijarse en lo que hacen los demás, en lo que hicieron los que anduvieron antes el camino, y empezar a construir uno propio. Ese momento llegó para mi con el conflicto de las aficiones no compartidas.

Sandra tiene la idea de que, cuando tienes hijos, debes participar activamente de sus aficiones y debes hacerlo con gusto y disfrutarlo. Lo compara con lo que supuestamente hacen las parejas que están enamoradas: comparten las aficiones del otro porque les importa y quieren saber más sobre aquello que les gusta. Así que, al principio, me obligué a seguir su consejo. Pero era eso, una obligación auto-impuesta. Algunas cosas las disfrutaba. Otras, no. Intenté cambiar mi actitud pero resultaba forzado. Hasta que me pregunté si no sería más saludable para nuestra relación que cada uno pudiera dedicarse a aquello que quisiera sin necesidad de tener que hacerlo juntos. Ser sincera con él en cuanto a mis gustos y necesidades, enseñarle y aprender el respeto mutuo cuando queríamos hacer cosas diferentes.

Al final conseguí encontrar el equilibrio en este punto: me intereso siempre por todo lo que le gusta a mi hijo, le pregunto, le escucho, intento aprender qué es lo que hace y por qué le gusta, pero no me siento obligada a ser parte activa de sus aficiones. Ésa fue una decisión liberadora.

El equilibrio está, precisamente, en darle lo que reclaman esos niños del anuncio de Ikea: mi presencia. Eso no significa que tenga que implicarme activamente en actividades que no me gustan. No lo hago con mi pareja, no veo el fútbol ni las películas que le gustan; y tampoco lo hago con mi hijo, no juego al Minecraft ni juego al Lego. Pero siempre, siempre, estoy presente para ellos. Les escucho cuando me hablan de esas cosas, les escucho con interés genuino, procuro entenderlo y me alegro por ellos.

Me interesa mucho saber cómo manejan este tema otras familias, así que si queréis me lo podéis contar en la página de Facebook o por email (info@lauramascaro.com).





Suscríbete a mi boletín semanal gratuito

sábado, 24 de enero de 2015

Evidentemente, yo nunca fui a la escuela





"Me llamo André, soy un niño, no como caramelos y no voy a la escuela". Así se presentaba André Stern cuando era pequeño. Lo cuenta en su libro "Yo nunca fui a la escuela". Él dice que no es un libro autobiográfico sino un testimonio. Lo leí en diciembre y no me gustó, me encantó, porque siempre he creído que la mejor defensa de la no escolarización son este tipo de testimonio. Da igual cuantas teorías tengamos; el mejor argumento son los resultados.


Iba a escribir una reseña y decir que es un libro fácil de leer, que defiende bien la educación sin escuela pero sin entrar en polémicas, que cuenta anécdotas ilustrativas de cómo los niños educados en casa socializan, de cómo se puede aprender a leer y a escribir sin que nadie te enseñe, de cómo la educación sin escuela te deja mucho tiempo libre para explorar cualesquiera que sean tus intereses y pasiones y todo eso. Pero prefiero dejaros simplemente unos extractos del libro, que podéis comprar pinchando en los enlaces de abajo. Sólo voy a comentar una cosa que me llamó la atención: la cantidad de veces que utiliza el adverbio "evidentemente" para referirse a cosas que, para la mayoría de la gente, no son nada evidentes. Pero no pierdo la esperanza de que en un futuro no muy lejano, lo sean.





"Recuerdo mis días, hechos de encuentros y de juegos, como un fluido próspero a salvo de pruebas. Esa era, ciertamente, la clave: yo era un niño feliz y lleno de entusiasmo. Aprendizaje y juego eran para mí sinónimos... Yo era un niño feliz y mi horario era apacible y hermoso"



"Nunca he desdeñado a los que creen en la norma, pero nunca he intentado parecerme a ellos. Su omnipresencia no altera el rumbo de mis pasos, y nadar contracorriente no me da miedo. Cuando nado contra ella es por convicción, con un objetivo definido, y no por principio."

"Muchas veces mamá me señalaba que a mis textos les faltaban tildes y signos de puntuación. Yo permanecía hermético a esas observaciones, hechas sin insistencia, con la confianza de que llegaría un momento en que yo naturalmente pondría acentos y comas. Un día, durante uno de esos largos veranos que pasábamos en Lezan en casa de mis abuelos, nuestro amigo apicultor [...] se puso a leer en voz alta mi cuaderno de reflexiones sobre la dinanderie. Sinceramente interesado, me dijo, al final de una lectura a la que yo asistí sin perder ni una palabra: "Está muy bien, es muy interesante este libro, sólo le faltan los acentos y las comas...". Desde ese día no le han vuelto a faltar tildes ni comas a mis textos... algo había hecho clic."

"Además de estas actividades semanales de estructura rigurosa estaban todas las demás horas, las horas "improvisadas".

Estas estaban llenas de tal cantidad y tal variedad de preocupaciones y actividades que no creo que se pudiera hacer un inventario exhaustivo de ellas. Además, ciertos procesos de aprendizaje son interiores y permaneces invisibles, tanto a los ojos del protagonista como a los de los que están a su alrededor."

Cómpralo en Amazon y colabora en el mantenimiento de este sitio.
Estos son enlaces afiliados, no tienen coste extra para ti.
¡Gracias!

viernes, 23 de enero de 2015

Enséñame, pero bonito [Documental]



Sara me mandó un email y me dijo que estaba haciendo un documental y que si quería participar. Me contó que había estado en una escuela libre en Perú y que, al volver a España, los vídeos que había grabado con su teléfono móvil la habían inspirado para seguir investigando el mundo de las educación alternativa y hacer un documental con la información que recopilara. Contactó con algunos proyectos educativos y con formadores y asesores y se puso manos a la obra. Inició una campaña de crowdfunding (financiación colectiva) y recorrió varias provincias entrevistando a ocho personas vinculadas a las escuelas alternativas. Después pensó que yo podría completar la visión ofrecida en el documental hablando de educación sin escuela y de la legalidad de una y  otra alternativa. Así que nos encontramos en una tarde lluviosa de hace ya más de un año y me entrevistó.

La semana pasada, finalmente, estrenó su documental en una sala de Madrid con capacidad para setenta personas. La sala quedó pequeña (muy pequeña) y hubo que hacer dos pases. Al día siguiente, la historia se repitió: dos pases de setenta personas y algunas todavía quedaron fuera. Así que se reestrenó el documental en una sala para 240 personas. Otra vez, lleno absoluto. Lamentablemente hubo poco tiempo para el coloquio, pero estoy convencida de que todo el mundo se fue con la conciencia agitada que, al fin y al cabo, creo que era el objetivo de Sara al hacer este documental. Así lo describe ella:

El objetivo del documental Enséñame pero bonito es presentar alternativas educativas eficaces para la formación integral de los/as niños/as. Es nuestra aportación para trabajar por una renovación pedagógica, que parte de pensamientos críticos, experiencias reales y que se desarrolla en y para la libertad. Queremos pues, mostrar y promover la reflexión sobre la pedagogía que conocemos y con la que aprendimos a multiplicar y leer. Ayudar a cuestionarnos si fue la más eficaz y si existen otras maneras más respetuosas y actuales. Este trabajo muestra experiencias educativas que motivan la reflexión profunda sobre el concepto de Escuela.




Al terminar la proyección la noche del reestreno, tomó la palabra Barbara Serrano, fundadora y directora de la escuela democrática El Dragón (de Torrelodones, Madrid) para anunciar que su proyecto ha sido homologado como escuela privada extranjera. Es una gran noticia porque la mayoría de estas “escuelas” no están homologadas y viven, por tanto, al margen de la legalidad. Algunas llevan más de treinta años funcionando, son conocidas y toleradas por la administración pero no se les da cabida dentro del sistema oficial de escolaridad.

Es probable que una persona no familiarizada con las pedagogas alternativas se lleve una idea equivocada de lo que éstas son y representan. En el documental hablamos nueve personas que pertenecemos a colectivos diferentes dentro de la educación alternativa y los 50 minutos que dura la cinta son insuficientes para mostrar las diferencias entre unos y otros. No es lo mismo escuela libre que escuela democrática; hay muchas diferencias entre la pedagogía Waldorf y la Montessori; y dentro del homeschooling (educación sin escuela) hay una ingente variedad de formas y métodos que serían suficientes para otro documental completo.


Pero, en definitiva, se cumple el objetivo de la directora, Sara Moreno, que pretendía mostrar que hay otras formas de hacer las cosas, otras formas de enseñar y, sobre todo, de aprender. Bromeaba, de hecho, con cambiar el título y llamarlo “Aprendo, pero bonito” porque se pone el énfasis en el aprendizaje más que en la enseñanza. Lo que quería, sobre todo, era dar visibilidad a este tipo de proyectos, que cada vez son más habituales y numerosos, y alentar al público a reflexionar sobre el estado de la educación y de la escolarización al tiempo que da esperanza a todos aquellos que quieren otro tipo de educación para sus hijos y a todos aquellos que quisieran ver un cambio dentro del sistema oficial de educación.



Suscríbete a mi boletín semanal gratuito


*El documental puede verse íntegro en Youtube y se proyectará en las siguientes ciudades:

En Valencia:  21 de febrero. La Tribu Espacio de Crianza. C/ Cardenal Benlloch 41 en Mislata,  de 18h a 20h. Precio: 3 euros por personas. Para más información y reservar mandar un Email a carolgcucarella@gmail.com con: nombre apellidos y número de personas.  Habrá coloquio con Sara Moreno (directora), Céline Hameury (guía Montessori), Javier Herrero (Ojo de Agua) y Laura Mascaró.

En Salamanca: viernes 13 de marzo

En Cáceres: Sábado 14 de marzo a las 18:30 en el salón de actos de la biblioteca pública. Entrada gratuita.

En Barcelona: Abril, fecha por confirmar.




miércoles, 21 de enero de 2015

¿Se va a legalizar el homeschooling en España?



Hemos preguntado a varias personalidades qué opinan del homeschooling y si creen que se va a legalizar en España. Esto es lo que nos han contestado:


lunes, 19 de enero de 2015

Yo no puedo educar en casa [Archivo del boletín]



"Yo no puedo educar en casa" es la frase que más me dicen las madres que escolarizan. La mayoría prefieren pensar que no pueden a reconocer que, en realidad, no quieren. O que sí quieren, pero no están dispuestas a hacer todos los cambios que esa decisión requeriría porque, no vamos a negarlo, lo fácil y cómodo es llevar a los niños al colegio. Aunque sólo porque eso te deja muchas horas al día libres para hacer lo que quieras, para trabajar, para ocuparte de otras cosas, y porque te deja libre de la responsabilidad de tener que tomar muchas decisiones importantes. Al final, si el niño "sale mal" siempre podrás culpar al colegio y eso es maravilloso.

Pero es más preocupante que esa frase, "yo no puedo educar en casa, la digan a veces madres que sí educan en casa, porque se saturan, empiezan a verlo todo negro y se comparan con otras familias o con el ideal que se han montado en su cabecita.

Ayer una madre me escribía esto, que comparto con su permiso:

"Hola Laura:
¿Sabes cuál es mi miedo actual? ¿el más grande? el ser NEGLIGENTE. Ayer hablaba con mi marido y le decía que soy pura teoría. Pero que la mayoría de lo que hablo no soy capaz de llevarlo a la practica porque simplemente, estoy cansada, apática, no soy juguetona...supongo que es por esa sensación que te deja ver a otras familias que si se organizan para enseñar en casa y que son capaces de tenerlo todo impecable, con espacio para juegos tipo Montessori y mesa de luz, y sentarse con sus hijos a dibujar y jugar, a hablar bajito y dulce todo el día y ser superpacientes.....Y empiezo a pensar que nunca seré capaz de hacer ni la mitad, que muchos días estoy gruñona porque me he metido en demasiados campos a la vez y no voy a saber ordenarme para que mis hijos no vean el caos que nos rodea....¿Cómo voy a educar en casa si no se llevar mi propia vida?Este es mi miedo. Solo quería compartirlo."


Y me pregunta si me parece "normal". ¡Pues claro que me parece normal! Me parece tan normal como que yo también empecé con una teoría, la que me pareció más sólida y verdadera, el unschooling radical, y obviamente al principio mis actos estaban bastante lejos de lo que es el unschooling. Y aún a día de hoy, cuando repito el mantra de confiar en los niños ¿creéis que siempre lo hago? No lo hago siempre. O cuando repito lo de la cajita de "noes", os juro que la tengo en mi casa, pero se me escapan muchos más de los que desearía. Y en mi casa no hay rincones Montessori y tampoco me obligo a acompañar a mi hijo en actividades que no me gustan o que no me apetecen. Ése es un tema que trato en mi curso de la desescolarización interior y que os voy a contar en el boletín de la próxima semana. Es una cuestión que afecta tanto a los padres que escolarizan como a los que no.






Suscríbete a mi boletín semanal gratuito