domingo, 4 de enero de 2015

Hijos únicos y unschooling


En un grupo de Facebook sobre Radical Unschooling, una persona preguntó esto: "Tienen alguna referencia confiable de experiencia de familias RUS con un solo hijo o hija?"

A algunos puede sorprenderles la pregunta pero a mi sólo me recuerda que yo también la hice hace 7 años. Leía blogs de familias homeschoolers y todas tenían al menos dos hijos (y muchas, tres o cuatro). También caí en el tópico de creer que el homeschooling ideal debía darse en una casa grande, preferiblemente en un entorno rural, con un marido y varios hijos.

Busqué a madres solteras que educaran sin escuela y no las encontré hasta varios años después de haberme lanzado a la aventura. También busqué a madres de hijos únicos y, por suerte, una me escribió. No guardo su mensaje, pero venía a decirme lo que ahora me parece obvio: que sea cual sea tu circunstancia personal y familiar siempre tendrá ventajas e inconvenientes. En su caso las ventajas eran, sobre todo, estas dos:

1) Podía dedicar más tiempo y más energía exclusivamente a su hija. Podía darle una educación más personalizada si cabe, pues no tenía que conjugar sus necesidades con las de otros hijos.

y 2) Podían desplazarse más fácilmente. La logística de moverse con una sola niña es mucho más sencilla que la de moverse con varios niños. Ellas, concretamente, se movían mucho en bicicleta, cosa que habría sido imposible de haber tenido más hijos. También yo puedo afirmar que nuestro viaje a América habría sido imposible (o, al menos, más complicado) si hubiéramos sido más de dos personas. Así pudimos alojarnos fácilmente en las casas de otras familias, tuvimos que comprar menos billetes de avión y todas las decisiones eras más rápidas.

Al educar en casa a un hijo único la gente se vuelve más insistente con el tema de la socialización. No me canso de repetir que uno socializa en función de su carácter y de sus posibilidades, no en función de si va a la escuela o no (aunque lo cierto es que los que van a la escuela tienen muy poco tiempo para socializar, en realidad). En nuestro caso, resulta que Damián es un niño muy independiente, que le gusta hacer las cosas a su manera y a su ritmo. Si, por ejemplo, vamos a visitar un museo, prefiere que vayamos solos y no con amigos, para poder ver las cosas en el tiempo que él necesite y no tenerse que adaptar al ritmo o a las preferencias del grupo.

Educar en casa a un hijo único no es ni mejor ni peor, ni más fácil ni más difícil que hacerlo con varios. Lo único que cambia (y que importa) es la actitud que tú tomes al respecto. Puedes ver el vaso medio lleno o medio vacío, es tu decisión. O puedes decidir que no importa si está medio lleno o medio vacío porque eres capaz de ver más allá del vaso y comprobar que tienes una jarra llena de agua para rellenar el vaso cuantas veces sea necesario.


*Si educas sin escuela a un hijo único, te agradezco que dejes un comentario contando tu experiencia



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