viernes, 9 de enero de 2015

Homeschooling: una propuesta educativa innovadora



Alba García, Sandra García, Tamara Pau y Maria Rubio, estudiantes de Educación Primaria de la Universidad de Barcelona, contactaron conmigo para pedirme información sobre homeschooling para un trabajo que estaban realizando.

Les pedí, a cambio, que me enseñaran el resultado final y, no contentas con ello, además me dieron permiso para publicar un extracto de mi elección. Me he decantado por sus conclusiones, que traduzco a continuación (la negrita es mía):

Tras haber buscado información a través de la bibliografía en papel, blogs de asociaciones y familias homeschoolers y documentos en línea, hemos llegado a las siguientes conclusiones: 
En primer lugar, creemos que la mayor ventaja que tiene esta práctica es el respeto por los ritmos de aprendizaje de cada niño y las respuestas que da a las necesidades únicas y exclusivas de cada uno de ellos. 
En segundo lugar, entendemos que la flexibilidad horaria, espacial, de recursos, etc, es un punto muy beneficioso para el proceso de aprendizaje, basado principalmente en la experimentación, puesto que permite que cada familia se organice en función de la ocupación de los padres o de los ritmos biológicos de los niños, entre otros. Por tanto, no hay horarios preestablecidos más allá de aquellos que la propia familia se impone. 
Otro punto importante de resaltar es el hecho de que no haya objetivos curriculares específicos, lo cual favorece que los niños aprendan de manera natural y relajada. De esta manera, ni niños ni adultos actúan bajo la presión de tener que tratar y aprender unos contenidos, unas competencias y unas actitudes en un período de tiempo determinado. 
A partir de la no existencia de unos objetivos concretos, podemos deducir que no hay un compás que marque el ritmo de estudio o trabajo. Los niños no tienen que dejar una actividad a medias, con la que estén disfrutando y en la que están concentrados, sólo porque haya terminado la hora dedicada a esa materia. Al contrario, podrán invertir las horas como quieran hasta que decidan por si mismos cambiar de actividad. 
Esta libertad es posible gracias a que en muchos casos no hay un horario fijo ni unas áreas de conocimiento estrictamente delimitados. Al contrario, los niños aprenden de forma transversal y a menudo lo hacen por proyectos.  
No obstante, en este sistema no todo son ventajas, sino que también encontramos [dificultades] a la hora de elegir y llevar a cabo esta alternativa educativa. 
La primera se presenta incluso antes de desescolarizar o, si es el caso, de tomar la firme decisión de educar en casa y es la duda sobre si la decisión que se está tomando es la correcta o no. Creemos que en España este fenómeno es poco conocido y comprendido y, sumado a la ilegalidad, hace que las familias duden sobre si iniciarse en este mundo o no. 
La segunda desventaja será la poca comprensión por parte de la sociedad, simplemente porque es una práctica poco usual. Es más, en muchos casos habrá que demostrar que realmente se está garantizando el derecho a la educación de los niños ante los tribunales de justicia. 
Y, en tercer lugar, pero no por ello menos importante, nos encontramos con la falta de recursos. Un punto que dificulta mucho llevar a cabo el homeschooling, desde que el gobierno ni la administración destinan ningún tipo de subvenciones a estas familias. Por este motivo, muchas de estas familias, si no disponen de una gran variedad de recursos económicos, tendrán que aprender a necesitar menos para poder invertir en un proyecto a largo plazo como es la educación de calidad. 
Para finalizar, nos gustaría volver a repetir una idea que las dos entrevistadas [Maria Bellmunt y Laura Mascaró] nos han dejado muy clara que es que cualquier persona que se lo plantee puede educar a sus hijos en casa, siempre que se vea capaz de hacerlo, esté dispuesta a invertir el tiempo necesario y desee garantizar a sus hijos una educación integral y de calidad.