lunes, 5 de enero de 2015

Nosotros, los ricos [Archivo del boletín]



La semana pasada Marvan publicó en su blog una nueva edición del carnaval de blogs de homeschooling, con reflexiones sobre qué pasa o qué creemos que pasará después del homeschooling, cuando nuestros hijos se incorporen al sistema o cuando lleguen a la edad adulta sin haber pasado nunca por el sistema. Una de esas reflexiones, la de Amparo, finalizaba con este comentario:

"Claro que ya puestos a soñar, lo mejor sería que nos tocara la lotería y pudieramos cambiar nuestro homeschooling por roadschooling, pero creo que eso da para otro Carnaval de blogs que podría titularse ¿cómo imaginas tu homeschooling si el dinero no fuera una limitación? ahí lo dejo."

Precisamente una crítica que suele recibir el homeschooling es que es una educación elitista, que es algo que sólo los ricos pueden permitirse. A veces incluso las propias familias homeschoolers desearían tener más dinero, pero no porque el homeschooling sólo sea viable para la gente acaudalada, sino porque el dinero suele facilitar las cosas, tanto si vas a la escuela como si no vas, tanto si tienes hijos como si no los tienes.

El roadschooling que comenta Amparo, vivir viajando, puede resultar mucho más barato que vivir en una casa y mantener un empleo al uso. Cuando viajas cambias tus prioridades y, aunque el viaje si conlleva unos gastos, también te obliga a reducir el número de cosas que posees, a valorar más las cosas y te permite deshacerte de otros gastos que antes a lo mejor considerabas imprescindibles. El que de verdad quiere vivir viajando, encuentra la manera de hacerlo. Ahí están los ejemplos de Laini Libertie, de Laura Dekker, o de tantas familias que un día deciden salir a dar la vuelta al mundo.

Si te quedas en casa, tu homeschooling puede ser tan caro o tan barato como quieras y puedas permitirte. No hace falta comprar todos los materiales que se comprarían en un colegio, ni apuntarse a las más caras academias. Hay muchas actividades gratuitas en museos, centros sociales, plazas y calles, etc. Hay cursos gratuitos de casi cualquier materia en internet. Hay mercados de objetos de segunda mano. Hay amigos con los que hacer intercambios. Hay bibliotecas donde prestan libros, películas y videojuegos e incluso tienen wifi gratuita.

Para hacer deporte no hace falta apuntarse a un curso ni a un gimnasio. Basta con salir de excursión al monte, jugar al aire libre, nadar en la playa, montar en bicicleta o patines, saltar a la comba, hacer aerobic o yoga en el suelo del salón de casa y mil opciones más.

En el día a día también se puede ahorrar mucho dinero revisando los contratos de suministros en la casa (el gas, el agua, la electricidad, el teléfono). Puedes usar bicarbonato y vinagre en vez de champú, una copa menstrual en vez de tampones y compresas y una navaja en vez de maquinillas de afeitar desechables. Las ocasiones de reducir el gasto son muchas, sólo hay que saber detectarlas y actuar en consecuencia.

Pensar cómo sería nuestro homeschooling si tuviéramos más dinero no es más que una estrategia para posponer decisiones y evitar hacer cambios en nuestra vida. Es como pensar en lo que haremos y lo maravilloso que será todo cuando perdamos esos quilos de más, o cuando por fin tengamos nuestra propia casa, o cuando acabemos la carrera y tengamos un título, o cualquier otra cosa que nos impida disfrutar plenamente del presente por la ilusión de un futuro *mejor*.

Tu homeschooling es perfecto hoy aquí donde estás.


_________________________________________________________________________________

Más sobre este tema en ¿Es caro el homeschooling?



Suscríbete a mi boletín semanal gratuito