lunes, 19 de enero de 2015

Yo no puedo educar en casa [Archivo del boletín]



"Yo no puedo educar en casa" es la frase que más me dicen las madres que escolarizan. La mayoría prefieren pensar que no pueden a reconocer que, en realidad, no quieren. O que sí quieren, pero no están dispuestas a hacer todos los cambios que esa decisión requeriría porque, no vamos a negarlo, lo fácil y cómodo es llevar a los niños al colegio. Aunque sólo porque eso te deja muchas horas al día libres para hacer lo que quieras, para trabajar, para ocuparte de otras cosas, y porque te deja libre de la responsabilidad de tener que tomar muchas decisiones importantes. Al final, si el niño "sale mal" siempre podrás culpar al colegio y eso es maravilloso.

Pero es más preocupante que esa frase, "yo no puedo educar en casa, la digan a veces madres que sí educan en casa, porque se saturan, empiezan a verlo todo negro y se comparan con otras familias o con el ideal que se han montado en su cabecita.

Ayer una madre me escribía esto, que comparto con su permiso:

"Hola Laura:
¿Sabes cuál es mi miedo actual? ¿el más grande? el ser NEGLIGENTE. Ayer hablaba con mi marido y le decía que soy pura teoría. Pero que la mayoría de lo que hablo no soy capaz de llevarlo a la practica porque simplemente, estoy cansada, apática, no soy juguetona...supongo que es por esa sensación que te deja ver a otras familias que si se organizan para enseñar en casa y que son capaces de tenerlo todo impecable, con espacio para juegos tipo Montessori y mesa de luz, y sentarse con sus hijos a dibujar y jugar, a hablar bajito y dulce todo el día y ser superpacientes.....Y empiezo a pensar que nunca seré capaz de hacer ni la mitad, que muchos días estoy gruñona porque me he metido en demasiados campos a la vez y no voy a saber ordenarme para que mis hijos no vean el caos que nos rodea....¿Cómo voy a educar en casa si no se llevar mi propia vida?Este es mi miedo. Solo quería compartirlo."


Y me pregunta si me parece "normal". ¡Pues claro que me parece normal! Me parece tan normal como que yo también empecé con una teoría, la que me pareció más sólida y verdadera, el unschooling radical, y obviamente al principio mis actos estaban bastante lejos de lo que es el unschooling. Y aún a día de hoy, cuando repito el mantra de confiar en los niños ¿creéis que siempre lo hago? No lo hago siempre. O cuando repito lo de la cajita de "noes", os juro que la tengo en mi casa, pero se me escapan muchos más de los que desearía. Y en mi casa no hay rincones Montessori y tampoco me obligo a acompañar a mi hijo en actividades que no me gustan o que no me apetecen. Ése es un tema que trato en mi curso de la desescolarización interior y que os voy a contar en el boletín de la próxima semana. Es una cuestión que afecta tanto a los padres que escolarizan como a los que no.






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