lunes, 2 de febrero de 2015

Cómo hablar a los niños [Archivo del boletín]



La semana pasada estuvimos unos días en Andalucía visitando a unos familiares. En Granada fuimos a comer con unos amigos unschoolers. Estuvimos comentando algunos de los tópicos que nos toca desmontar casi siempre que hablamos con alguien que no conoce bien el tema y una de las cosas en la que coincidimos fue en que la mayoría de los adultos no saben cómo hablarle a un niño no escolarizado. Pensé que era un buen tema para el boletín de esta semana pero cuando me puse a analizar los puntos que quería comentar me di cuenta de que da igual que el niño esté escolarizado o no. Me explico:

Cuando un adulto se encuentra con un niño, lo más probable es que le pregunte cómo se llama, a qué curso va y cuál es su asignatura preferida. Incluso es posible que le pregunte si le gusta la escuela, cuestión que pone en un serio aprieto al niño que quisiera responder que no pero supone que esa no es una respuesta adecuada.

Los padres de niños no escolarizados solemos quejarnos de que se haga a nuestros hijos estas preguntas que no son pertinentes. Pero en realidad pienso que tampoco son pertinentes para los niños escolarizados. La escuela sólo es -o sólo debería ser- una parte de sus vidas. Su desempeño en la escuela o su preferencia por una u otra asignatura no definen quién es el niño.

Si tú tampoco sabes cómo hablar a los niños, aquí tienes algunas pautas:

  • No hables del niño como si no estuviera presente. El niño es una persona y como tal ha de ser tratada. Si quieres saber algo sobre él, pregúntale, no le preguntes a su madre.
  • No le preguntes a qué curso va. Si le preguntas a qué curso va, automáticamente lo estás poniendo en un grupo en el que inevitablemente se va a comparar o se va a sentir comparado. Mejor pregúntale cuántos años tiene.
  • No le preguntes cuál es su asignatura preferida, pregúntale qué cosas le gustan. A un adulto no le preguntarías cuál era su asignatura preferida en el colegio ¿verdad? Le preguntarías qué hobbies tiene o qué opina de algún tema de actualidad. Con un niño no tiene por qué ser diferente. Si quieres conocer a una persona lo mejor que puedes hacer es averiguar qué hace en su tiempo libre, es decir, cuando puede elegir qué hacer.
  • No le preguntes qué quiere ser de mayor. Puedes preguntarle qué hizo esta mañana o qué hizo en sus últimas vacaciones. Eso te dará información de quién es hoy, porque el niño, aunque sea pequeño, no se está preparando para la vida sino que ya tiene una vida aquí y ahora.
  • No le examines. Especialmente si el niño no está escolarizado. Preguntarle cuánto es 7x8 o cómo se dice "hoy hace viento" en inglés es situar al niño en una posición de inferioridad. Nadie va por ahí (nadie que yo conozca, al menos) intentando comprobar los conocimientos académicos de los adultos. Hay cosas mucho más interesantes que preguntar, como si tiene mascotas en casa, si toca algún instrumento o si le gusta más usar el ordenador o el ipad para jugar.
  • Escucha. Muchas veces las conversaciones entre un niño y un adulto no son conversaciones sino interrogatorios. El adulto lanza una pregunta tras otra sin orden ni concierto porque no escucha las respuestas. Si haces una pregunta, la respuesta del niño te dará pie a hacer otra pregunta o un comentario, porque tampoco hace falta acribillarle a preguntas, puedes hacer comentarios o explicarle cosas que haces y que te gustan.
  • Si ya es diciembre (como ahora) no le preguntes si se ha portado bien. Para empezar, porque el concepto de portarse bien que tú puedas tener probablemente no coincide con el que tenga él. Pero también porque eso de "portarse bien" se usa a modo de chantaje, y el chantaje siempre es reprobable. Además, los niños siempre se portan bien, porque no suele haber mala intención en las cosas que hacen "mal" (mal según nuestro criterio).

Y tú ¿cómo hablas a los niños?



**************
Artículos relacionados:





Suscríbete a mi boletín semanal gratuito