lunes, 9 de febrero de 2015

Cómo llevar un registro de actividades cuando eres unschooler [Archivo del boletín]






*Boletín gratuito enviado el 29 de diciembre de 2014.


Gabriela me preguntó cómo se puede llevar un registro de actividades cuando se es unschooler. Tal vez primero habría que explicar qué es el unschooling pero, por hoy, daré por supuesto que todos los lectores lo saben y pasaré directamente a la cuestión del registro.


En principio, un unschooler no tiene porqué llevar ningún registro de sus actividades, pues no separa el aprendizaje del resto de su vida. ¿Llevarías un registro de todo lo que comen tus hijos o de a qué hora se acuestan y se levantan cada día o de cuánto tiempo pasan al aire libre y cuánto tiempo delante de una pantalla? Probablemente no, a menos que tuvieran algún problema de salud que lo hiciera necesario. Entonces ¿por qué habrías de querer llevar un registro de su educación?


Sólo se me ocurren dos motivos: uno, para cumplir con las exigencias legales de tu lugar de residencia. Y dos, para tranquilizar tu propia consciencia cada vez que dudes sobre lo que estás haciendo. Si éste es tu caso, tal vez deberías replantearte el método educativo que estáis usando porque quizás no sea el más adecuado para vosotros. Lo importante no es ser unschooler o no serlo. El objetivo no es ser unschooler a toda costa porque por algún motivo creemos que es lo mejor para nuestros hijos. Lo mejor para nuestros hijos es lo que permita que todos los miembros de la familia puedan vivir en paz. Si eso lo consigue el unschooling para tu familia, entonces no necesitas ningún registro ni ninguna forma de evaluar los progresos académicos de tus hijos, aunque siempre puedes llevar un diario, como tal vez hacías cuando tenías 12 años.


Ahora bien, si tu familia es unschooler y está satisfecha con esta forma de vivir, pero estáis obligados a cumplir con leyes educativas que os exigen presentar documentación que acredite la educación que vuestros hijos reciben, entonces sí debes buscar formas de registrar el progreso de cada niño.


El primer paso es anotar todo lo que hagáis. No hace falta ningún sistema sofisticado ni seguir ninguna estrategia. Más bien al contrario: lleva siempre contigo una libreta y un bolígrafo, o una aplicación de notas en el teléfono móvil, y ve anotando cualquier actividad que hagáis, dentro o fuera de casa, y la fecha.


También puedes ir guardando pruebas físicas de esas actividades, como las entradas a los lugares que visitéis, fotografías de los eventos, matrículas en los cursos en que se inscriban, si es el caso, y todo lo que los niños hagan (si hacen una manualidad, si escriben un cuento, etc).


El segundo paso es aprender a traducir todo lo que hagáis al lenguaje académico y escolar. Al principio cuesta un poco, pero si es cierto que has aprendido a ver el aprendizaje en todas partes, también aprenderás a explicar las cosas en términos escolares. Si un día, por ejemplo, salís a hacer volar una cometa, sabrás explicarlo como un ejercicio de conocimiento del medio y de física; cuando hagan una construcción en Minecraft, sabrás explicarlo como un ejercicio de geometría, etc. Simplemente tienes que leer la normativa educativa aplicable y usar los mismos términos.



Lo que nunca debes hacer es organizar actividades pensando que quedarán bien en el portfolio, ni mucho menos transmitir esa presión a tus hijos.



Finalmente, puedes organizar toda esa información por asignaturas y cursos si necesitas presentarla a las autoridades educativas, o usarla para crear un diario o un blog. La forma de hacerlo va a depender de los requisitos que la legislación exija.



Lo más importante, sin duda, es tener claro por qué y para qué quieres llevar un registro de actividades. Como dije al principio, a mi sólo se me ocurren dos motivos, pero si hay otros que estoy obviando os agradezco que me escribáis y me lo hagáis saber, pues estoy segura de que la respuesta será distinta si el motivo lo es.




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