domingo, 1 de febrero de 2015

¡Socorro, mi hijo juega a juegos de guerra!





* Artículo de Salva Peris, programador informático


Los videojuegos son un arte con una capacidad educativa increible, ahora bien, capacidad educativa no tiene porque ser bueno y es que el ejército de EEUU invierte millones en financiar estos juegos.

Hay juegos de guerra que venden muchísimo, Call Of Duty o Battlefield son posiblemente los ejemplos más sonados, pero al mismo tiempo hay juegos que son justo lo contrario. This War of Mine es un maravilloso ejemplo de esto, si vuestros hijos juegan a estos juegos de guerra This war of Mine puede ser un fantástico regalo, el jugador es un civil que tiene que sobrevivir en una ciudad devastada por la guerra y sumida en la anarquía, una maravillosa lección que muestra la otra cara de la moneda. 

Por otra parte tampoco pasa nada si vuestro hijo juega a juegos de guerra, estos tienen al mismo tiempo bastantes cosas buenas y al final lo que realmente va a ser importante es la interpretación que el niño haga sobre el juego y sobre la guerra. Lo explico mejor porque he visto algunos padres muy alarmados por estos juegos. 

Lo realmente importante en estos juegos es el “filtro” del niño, las capacidades críticas del niño para saber lo que esta bien y lo que esta mal, estos conceptos se van construyendo a lo largo de toda la infancia y los videojuegos normalmente ayudan bastante. 

La experiencia es la madre del aprendizaje, los videojuegos violentos dan la oportunidad de experimentar la violencia sin hacer daño a nadie, luego depende precisamente del filtro del niño pero en la mayoría de casos será incluso beneficioso. La violencia es algo natural que tenemos los humanos y los animales, es en la mayoría de casos una reacción a una situación determinada lo que nos pone violentos, para controlar esta violencia en las situaciones difíciles la experiencia suele ser buena. Al igual que pasa con los celos, el amor, el miedo, la envidia… en el aprendizaje de todas estas cosas la experiencia es buena y la represión mala. Dicho de otra forma, la mejor forma de aprender a reprimir la violencia es experimentándola en el juego, es el proceso natural y todos los niños juegan con pistolas de juguete y cosas así por algo. 

Por último estos juegos pertenecen a los eSports y como todos estos juegos mejoran el trabajo en equipo, la cooperación, la competitividad, la estrategia y los reflejos. Hay estudios que demuestran que los jugadores de este tipo de juegos desarrollan unos reflejos y una capacidad de atención muy superiores a los no jugadores, tienen entre otras cosas una probabilidad inferior de tener accidentes de tráfico.

__________________________________________________________________________________