lunes, 2 de febrero de 2015

Tipología de familias homeschoolers


Existen diferentes clasificaciones de los tipos de familias que educan en casa pero yo nunca había hecho una. Aquí la tenéis:


Los alternativos.


Son quizás los más conocidos porque muchos de ellos, 
además de homeschoolers, también son activistas anti-sistema. No vacunan a sus hijos y pretenden que tú tampoco vacunes a los tuyos. Viven en comunas  en el campo, algunos sin agua corriente ni electricidad y lo hacen todo a mano con materiales reciclados: la ropa, el pan, los yogures, la huerta, los regalos de cumpleaños para sus amigos y hasta el jabón (el de la lavadora no, que no tienen). Hacen rituales para llamar a la lluvia y adoran a la Pachamama. Algunos viven en furgonetas cochambrosas y viajan de aquí para allá porque son ciudadanos del mundo y consideran que los humanos no están legitimados para poseer la tierra.
Consideran que la educación es, sobre todo, democrática, ecológica y sostenible.


Los fundamentalistas religiosos.

No pertenecen todos a la misma religión, aunque ya les gustaría. Consideran que la escuela es un lugar donde sus hijos pueden infectarse con ideas nocivas como la teoría de la evolución o la literatura artúrica y no permiten que sus hijos se relacionen con infieles bajo ningún concepto. Las necesidades sociales de toda la familia se cubren sobradamente en la parroquia. Aprenden de memoria sus libros sagrados y los domingos se reúnen para quemar libros de Harry Potter y de Julio Verne. Consideran que la educación es, sobre todo, religiosa y, por supuesto, todos los demás están equivocados y no se salvarán.


La élite económica.

Ningún colegio es demasiado bueno para estas familias que viven montadas en el dólar y que, no vamos a negarlo, son la mayoría de los homeschoolers. Como el dinero todo lo puede, tienen institutrices y tutores para cada uno de sus hijos. En casa tienen biblioteca, gimnasio,  piscina, laboratorio, aula de música con piano de cola y hasta sala de profesores. A menudo viajan por el mundo en sus jets privados, siempre con los tutores de los niños, y se alojan en hoteles de cinco estrellas porque sus familias merecen lo mejor y nada más.
Consideran que la educación es una cuestión de honor, prestigio y posición social.


La élite intelectual.

Son primos hermanos de la élite económica, pero de la rama pobre de la familia. No se puede tener todo en la vida, pero al menos ellos han sido dotados de cerebros prodigiosos y por eso controlan el mundo (cuando la élite económica les deja, claro). Sus hijos dedican 12 horas al día al estudio y a las artes ("artes" en su diccionario significa ballet clásico, solfeo y violín). El único fin de la socialización es conseguir buenos contactos para asegurar el futuro de los niños, así que sólo se relacionan con la élite económica. A veces incluso con la élite económica escolarizada. Estudian latín, griego y arameo, hablan francés entre ellos (porque el inglés ya está muy visto y lo hablan hasta los alternativos) y los domingos se reúnen para quemar libros de Lucía Etxebarría y Paulo Coelho.
Consideran que la educación es una cuestión de honor, prestigio y posición social pero, como no tienen pasta, hincan codos.


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Aunque éstas son cuatro descripciones hiperbólicas, sí es cierto que la mayoría de la gente piensa que los homeschoolers somos: 

a) antisistema, vegetarianos y antivacunas 

b) radicales religiosos 

c) ricos o 

d) intelectuales que nos creemos superiores a cualquier maestro de escuela (y a cualquiera en general)

Esto es, en parte, por nuestra culpa. Al menos en España. ¿Por qué? Porque no se nos conoce. Y cuando alguien no conoce algo, tiende a inventar y a exagerar cualquier aspecto negativo cuya existencia que crea posible.

¿Y por qué no se nos conoce? Porque no nos dejamos conocer.

Creo firmemente que la normalización a nivel legislativo no va a llegar nunca para este colectivo -y no debe llegar- si antes no se logra una normalización a nivel social. Esto es harto difícil puesto que la mayoría de las familias viven escondidas. No hablan de su decisión con casi nadie, no salen a la calle en horario escolar y, por lo general, tratan de pasar desapercibidas.

Si cada vez que me han escrito de un medio de comunicación pidiéndome información para hacer un reportaje y pidiéndome el contacto de alguna familia que quiera contar su experiencia, alguien se hubiera prestado voluntario, en este país habríamos tenido homeschooling en algún medio de comunicación prácticamente cada semana. Esto, durante los seis años que llevo dedicándome al tema, habría supuesto que, a día de hoy, el homeschooling ya fuera conocido por la mayoría de la población. Y el conocimiento, muy probablemente, conllevaría una aceptación cada vez mayor.

Así que este artículo irónico es un llamamiento serio a todas las familias homeschoolers españolas que estén dispuestas a darse a conocer la próxima vez que un medio de comunicación lo requiera. Contacten conmigo por privado, por favor, a través del email info@lauramascaro.com Muchas gracias de antemano por su colaboración.





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