domingo, 31 de mayo de 2015

¿Es legal educar en casa en España? - Seminario online



 ¿Educas en casa en España o te planteas hacerlo?


¿Formas parte de un proyecto de educación alternativa o te gustaría empezar uno?

No te pierdas el exclusivo seminario online con Laura Mascaró, abogada especialista en homeschooling, autora de cuatro libros sobre el tema y educadora en el hogar desde 2008.


  • Aprende qué dice realmente la normativa de educación en España y cómo usarla a tu favor.

  • Descubre qué debes hacer y qué debes evitar a la hora de desescolarizar a tus hijos.

  • Conoce cuáles son los riesgos reales de esta opción educativa en nuestro país y qué hacer si se inicia un expediente de absentismo contra tu familia.

  • Infórmate sobre los errores más comunes que se cometen a la hora de crear un proyecto de educación alternativa ("escuelas libres").

PRÓXIMA EDICIÓN:
SÁBADO 20/06/2015
DE 16:00 A 18:00
PRECIO: 30€


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(haz el pago y envía un email a info@lauramascaro.com con tus datos personales y un email de contacto)




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ALGUNAS PREGUNTAS FRECUENTES -
INFORMACIÓN DE INTERÉS





  • La duración prevista es de dos horas (una de conferencia y otra de preguntas)


  • El seminario no se va a grabar porque de este modo los participantes pueden tener la libertad de contar sus casos particulares, así como sus miedos y dudas respecto de sus procesos de desescolarización. Los participantes no tendrán acceso a los nombres de los demás asistentes.



  • Las personas inscritas pueden enviar sus consultas con antelación a la realización del seminario siempre que sean consultas genéricas cuya resolución pueda ser de utilidad a los demás. En esta ocasión el seminario no incluye asesoramientos particulares.



  • Con la inscripción en el seminario estarán ustedes aceptando las condiciones de participación que se les harán llegar con anterioridad, condiciones entre las que se incluye una cláusula de confidencialidad respecto de las identidades y los comentarios de los demás. 



  • Las plazas son ilimitadas.

  • La asistencia al seminario no capacita a los participantes para el asesoramiento legal de familias en proceso de desescolarización, por lo que declino cualquier responsabilidad por el uso que de la información obtenida hagan los participantes en este evento.

  • Cualquier persona interesada puede participar en el seminario, pero está especialmente dirigido a familias que están educando en casa en España o se plantean hacerlo.

  • Al ser información de interés puramente privado/personal, no se expedirán certificados de asistencia ni de ningún otro tipo.

  • El pago se realiza exclusivamente vía paypal o por tarjeta de crédito/débito. No obstante, si alguien tiene algún inconveniente con estas formas de pago puede escribirme para que busquemos una alternativa 
       (info@lauramascaro.com)

  • Unos días antes del seminario, los participantes recibirán un email con el enlace para descargar el software necesario. El proceso es rápido y sencillo, no se requieren conocimientos técnicos específicos.



jueves, 14 de mayo de 2015

Violencia obstétrica: una y no más


Atención: post no apto para personas sensibles. Dedicado a las mujeres que no saben parir.


He tardado 10 años en poder decirlo y escribirlo. Diez años de sentirme culpable e inútil. Diez años de investigación, de muchas lecturas, de aprender y de reconciliarme conmigo misma. Diez años para entender y asumir que yo, en ese momento, no tenía información ni apoyo para hacer algo diferente de lo que hice.

¿Y qué fue lo que hice? Confiar ciegamente en los médicos. Creer que ellos eran los que sabían y no yo. Creer que eran ellos quienes tenían que tomar las decisiones. Pero estaba embarazada, no enferma.

Ahora que vuelvo a estarlo y que estoy logrando un embarazo respetado y suspirando por un parto igualmente respetado, mi gata también ha parido. Y me pregunto: ¿por qué todo el mundo me ha aconsejado dejar a la gata en paz porque "ella sabe lo que tiene que hacer"? ¿Por qué todo el mundo da por hecho que su parto va a ir bien, que va a ser capaz de parir, cuidar y alimentar a su crías? Pero sobre todo ¿por qué la gente no da lo mismo por hecho cuando se trata de una mujer y no de una gata?

En el parto de mi primer hijo me cascaron una maniobra de Hamilton sin avisar, sin informar y, desde luego, sin preguntar. ¿No sabes lo que es eso? No te preocupes, yo tampoco lo sabía. Sólo es una maniobra desaconsejada por la OMS para provocar el parto cuando éste no comienza de forma natural.   Te meten un par de dedos en la vagina y separan las membranas que rodean al bebé del cuello del útero. Es molesto, doloroso y humillante. Al menos así lo viví yo, porque nadie me avisó, nadie me explicó qué estaban haciendo, y no lo supe hasta varios años después.

Tumbada boca arriba en la camilla me separaron las piernas de un modo poco gentil y me pusieron un enema. De nuevo, sin informar, sin preguntar, sin avisar. 

Después repitieron la jugada. Esta vez, para rasurarme sin previo aviso. Yo no entendía nada. Nadie me había contado que te hacían todas esas cosas para que pudieras parir. ¿Cómo ha sobrevivido nuestra especie durante tantos siglos? Es incomprensible.

Para monitorizar la frecuencia cardíaca del bebé me ataron unos cinturones y me impidieron moverme con libertad durante casi 8 horas. Algunas mujeres cuentan que, además del cinturón, las atan de manos a la cama. A lo mejor tengo que dar gracias porque no me hicieron eso. Pero a mi el cuerpo me pedía moverme. Me dolían muchísimo las contracciones provocadas por la oxitocina sintética y, obviamente, pedí la epidural. De todo el "pack" de intervenciones es lo único que pedí y que realmente quería. Quería porque desconocía, porque el resultado fue que me insensibilizó medio cuerpo, de modo que yo no sentía nada de cintura para abajo. No sentía a mi bebé, no sabía dónde estaba. Y, por eso, los pujos tuvieron que ser dirigidos. La matrona me avisaba cuando "tocaba" empujar y yo lo hacía porque soy muy obediente, no porque mi cuerpo me lo pidiera. Porque ¿qué va a pedir un cuerpo anestesiado? Entretanto, la mujer aprovechó para preguntarme "si no me habían enseñado nada en las clases de preparación al parto". Y como el niño no salía, se subió encima de la cama y me regaló una maniobra de Kristeller, también sin avisar y sin pedir permiso. Es otra de esas cosas que la OMS desaconseja y que las gatas no necesitan. Pero, claro, las mujeres que no sabemos parir sí las necesitamos.

Otra palabra que aprendí después de esa experiencia es "episiotomía". Una cosa que no supe que me habían hecho hasta que me dijeron que iban a coserme. Creo que les dio tiempo a sacarse un máster en punto de cruz, y se negaron a decirme cuántos puntos me ponían.

De lo que vino después no voy a hablar porque casi le costó la vida a mi hijo, que pasó su primera semana en una incubadora en la que, con sus más de cuatro kilos de peso y sus 52 centímetros de longitud, apenas cabía.

Tuve la "suerte" de tener una lactancia exitosa y un niño sanísimo. Tuve la suerte de vivir en la era de internet y poder informarme, tarde pero bien, de todo lo que había sucedido en el hospital. Y por eso yo, que no me gustan los "días de", todos los años me uno a la Revolución de las Rosas, al día internacional contra la violencia obstétrica, para que ninguna mujer pase por lo que yo pasé. Para que, si un día tengo hijas, ellas puedan tener partos respetados y disponer de toda la información necesaria para no ser víctimas de la violencia obstétrica como tantas lo hemos sido.

Han pasado diez años y sólo quedan unos meses para mi segundo parto. Esta vez estoy informada.  Esta vez sé lo que quiero y lo que no quiero. Sé lo que no voy a admitir bajo ninguna circunstancia y sé que aquella matrona no tenía razón cuando me hizo creer que algunas mujeres no sabemos parir. Esta vez no tengo miedo.





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lunes, 11 de mayo de 2015

Conferencia sobre libertad educativa



El pasado 10 de abril di una charla en Cáceres sobre la libertad educativa. En ella respondí a varias cuestiones:

¿Qué es la libertad educativa y cómo se configura jurídicamente en España?

¿Cuál es el origen del actual sistema escolar?

¿Qué es el homeschooling?


miércoles, 6 de mayo de 2015

Cómo convencer a tu marido de que educar en casa es una buena idea



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*Boletín gratuito enviado el 2 de abril de 2015.


“Quiero educar en casa, pero mi marido no está muy convencido. ¿Qué puedo hacer?”- No sé ni cuántas veces me han hecho esta pregunta. Incluso han comprado mis libros y me han pedido que se los dedicara a los maridos, “ a ver si así…”. Nadie me ha escrito nunca para decirme que lo de regalarles el libro hubiera funcionado. Dudo mucho que lo haya hecho alguna vez.



El caso es que firmar un libro no me cuesta nada pero dar consejos sobre cómo convencer a los maridos ya es otra historia. Casi siempre me he negado por una sencilla razón: he sido madre soltera durante 9 años. He tomado todas las decisiones sola. No he tenido que convencer a nadie. No he tenido que convencer a un marido ni de educar en casa, ni de criar de cierta forma, ni de ir de vacaciones a mi lugar de preferencia, ni de ninguna otra cuestión. Tengo cero experiencia en este campo así que no entendía por qué me preguntaban a mi. Pero después de conocer a muchas parejas en esta situación (mujer quiere convencer a marido, salvo en una honrosa excepción en la que era el marido el que quería convencer a su mujer) y con la perspectiva y la neutralidad de quien lo ve desde fuera, sin implicaciones personales ni emocionales, he llegado a algunas conclusiones y ya me atrevo a dar algunos consejos. Si usted los aplica y le funciona, le ruego que me escriba para contármelo.





La semana pasada entrevisté a Francisco Rubia para el documental que estamos realizando para la Plataforma por la Libertad Educativa (si quieres colaborar, clica aquí. Gracias). Resulta que el profesor Rubia ha escrito un libro titulado “El sexo del cerebro” y me contó, no sólo cómo aprendemos los humanos, sino cómo y por qué aprendemos y nos comportamos de forma diferente los hombres y las mujeres. El resumen que hace es: “El cerebro femenino es mejor para empatizar con otros. El cerebro masculino, para analizar, explorar y sistematizar.”


Y ahí se encendió una lucecita en mi cabeza. Entendí por qué a las mujeres les cuesta convencer a sus maridos de que educar en casa es la mejor opción para sus hijos: es porque se enfocan en lo emocional pero los hombres son analíticos, necesitan argumentos racionales, datos que puedan analizar y comparar y que les van a servir de base para sus conclusiones.



Así que el primer consejo sería: dale datos. ¿Qué tipo de datos? Se me ocurren varios: la cantidad de horas que los niños escolarizados han de dedicar a sus obligaciones y las escasas horas verdaderamente libres que les quedan (9 horas semanales según John Taylro Gatto); la cantidad de horas realmente necesarias para aprender a leer, a escribir y la aritmética básica (no más de 100 horas, siempre que se haga en el momento en que el niño está dispuesto y preparado para ello); el nivel de estudios formales de los homeschoolers adultos, su grado de participación social y sus fuentes de ingresos por comparación con los adultos que fueron escolarizados (pueden encontrarlos en el estudio “15 years later” realizado en Canadá en el año 2009); el porcentaje de alumnos admitidos en universidades como Stanford (27% de los aspirantes homeschoolers frente al 5% de los aspirantes escolarizados); el porcentaje de analfabetismo funcional y de fracaso escolar en tu país; y un largo etcétera. Por ejemplo, si a tu marido le preocupa la situación legal del homeschooling (algo muy probable si vives en España) dale datos también sobre eso: porcentajes de familias denunciadas y condenadas; consecuencias que pueden tener; formas de acceder a los títulos oficiales o de entrar en el sistema reglado, etc.



El segundo consejo es: dale ejemplos reales. Tú conoces mejor que nadie a tu marido (o al menos, le conoces mejor que yo) así que tú sabrás qué tipo de ejemplos son más convenientes para él. Puedes enseñarle reportajes y documentales, o darle artículos y blogs para leer o invitarle a algún encuentro homeschooler donde pueda conocerlos en persona.



Y el tercer y más importante consejo es: no arriesgues tu matrimonio y el equilibrio familiar por tu idea de cómo debería ser la educación de tus hijos. Esto es cosa de dos (sin incluir a los niños) así que, si él está completamente cerrado a esta opción, no lo fuerces, pues un hogar feliz siempre es mucho mejor para cualquier niño que poderse poner la etiqueta de homeschooler o unschooler. Hay muchas cosas que puedes hacer por tus hijos aunque vayan a la escuela, y darles una infancia feliz en una familia unida es la mejor de ellas.



lunes, 4 de mayo de 2015

Enséñame pero bonito. Proyección y coloquio en Guadalajara.



El viernes 8 de mayo a las 17:00 se proyecta el documental "Enséñame pero bonito" en la biblioteca pública de Guadalajara. Después habrá un coloquio conmigo y con Sara Moreno, directora del documental.