jueves, 17 de diciembre de 2015

Camino de Santiago con niños



Hacer el Camino de Santiago con niños es posible.

Adri es un niño homeschooler que a los 10 años se fue a hacer el Camino de Santiago con su madre. Durante el camino fue escribiendo un diario y haciendo fotos y, a la vuelta, se puso a trabajar para convertirlo en un libro. Lo publicó primero en inglés, ya que es su lengua materna, y después hizo una campaña de crowdfunding para la edición en español.

La aventura de Adri tiene, para mi, dos facetas muy interesantes: de un lado, el viaje. Las historias de niños que aprenden viajando son fascinantes, y ésta no lo es menos. De otro lado, el libro y el aprendizaje que supone un proyecto de esta envergadura: escribir el libro, conocer el proceso de edición, lanzar una campaña de crowdfunding y, finalmente, poner el libro a la venta iniciando así un sistema de ingresos pasivos.

La semana pasada fuimos a su casa a recoger nuestro ejemplar del libro y le hicimos esta entrevista:


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Documental "Educación a la carta". Los extras






Si te gustó el documental, no te pierdas los extras. Más de 120 minutos inéditos 
disponibles por sólo 9,99€ en vimeo.com/ondemand/educacionalacartaextras


martes, 15 de diciembre de 2015

Libertad para educar. Educar en Libertad.


Hace dos años di una conferencia sobre libertad educativa en Barcelona, invitado por el Partido de la Libertad Individual (ahora Partido Libertario). Allí conocí a Eduardo Martínez quien, inspirado por mi relato, escribió lo siguiente:


Podía haberse ido a otro país (y probablemente es lo que la prudencia hubiese aconsejado), pero decidió quedarse y plantar cara a ese monstruo descrito por Hobbes que usa su inmenso poder para doblegar la voluntad de las personas y su libre albedrío, en nombre de conceptos tan vacíos como "el bien común", "el bienestar social" y "la felicidad colectiva". Y además esa decisión vino acompañada de hechos, sin quedarse en la sola prédica, arropada en valores de libertad y ejerciendo su individualidad de la única forma coherente que existe: actuando. Y lo sigue haciendo al día de hoy. Desobediencia Civil, que diría nuestro admirado Thoreau.

Hablo de Laura Mascaró, una mamá que si bien en un primer momento comenzó a transitar el camino habitual, el que marca nuestro pretendido padrastro Estado en cuanto a la forma en que debemos educar a nuestros niños, un día sintió en carne propia y en primera persona, a través de su entonces pequeño hijo, la desatención, el peligro, el riesgo y el perjuicio irreparable que un sistema educativo hecho no para generar persona libres (tratándolas como tal) ni dedicado a cuidar el valioso material que queda a su cuidado, nuestros bebés, nuestros infantes, nuestros chavales, comenzaba a ocasionarle a su querido retoño. Una agresión contra su chiquillo, Damián, ni siquiera advertida por los docentes encargados de cuidarle, fue el desencadenante.

¿Puede haber causa más noble y digna de respeto que negarse a obedecer unas normas, unas leyes, unas imposiciones implantadas por el Estado, las cuales podrían causar un daño indeleble a personas indefensas? Personas sobre las cuales además tenemos una responsabilidad ineludible, porque hemos sido nosotros quienes los hemos traído al mundo, que se deriva (en la gran mayoría de los casos al menos) del ejercicio de nuestra libertad. Libertad para traer hijos al mundo, claro. Responsabilidad para evitar que nadie les pueda agredir ni perjudicar, no pueden ir la una sin la otra.

Laura se convirtió, contando con el pretexto perfecto para ello y seguramente no por primera ocasión, en una desobediente ante el Leviatán. Su condición de liberal, libertaria, puede que anarquista incluso, pudo canalizarse y ser llevada a la acción decidiendo educar a su hijo por sí misma, fuera del circuito estatal de enseñanza, aplicando y adaptando las experiencias del movimiento "unschooling" (sin escuela) y "homeschooling" (educación en casa) a su caso particular. Palabra y hechos. Coherencia en estado puro.

Después de escuchar a esta vehemente abogada devenida en pedagoga (en formación, como le gusta decir a ella), no puede uno sino sentirse esperanzado al saber que sí hay personas dispuestas no solo a criticar desde una tribuna a los políticos y su perverso instrumento de manipulación y afrenta contra la libertad, el Estado, sino resuelta a llevar hasta las últimas consecuencias la defensa de los derechos de la persona, a actuar bajo el principio de no agresión y a poner en un segundo plano un montón de cosas a nivel personal-profesional con el objeto de cumplir lo que considera su responsabilidad: ser madre.

"En esta sociedad altamente escolarizada, la decisión de educar a los hijos en casa supone hacer una serie de cambios en nuestras vidas que, en no pocas ocasiones, serán interpretados por los demás como una insolencia, un acto de rebeldía que amenaza al status quo establecido. Ésta es una de las grandes cuestiones que se plantean las familias cuando deciden no escolarizar: ¿Cómo vamos a compatibilizar nuestra vida profesional, no ya con la vida familiar, sino con la vida familiar como homeschoolers?".
Laura Mascaró Rotger - "Sin Escuela".

Aquellos que tuvimos el gusto de escuchar la pasada noche a Laura durante su conferencia en Barcelona y conversar con ella, tenemos muchas pistas para intentar descifrar la respuesta.

Quienes se lo hayan perdido y deseéis conocer de primera mano, narrado por la protagonista, en qué consiste y cómo se lleva en el día a día la apasionante tarea de ser madre educando en casa y por fuera de los cánones establecidos por los burócratas estatales, haceros con su libro. O mejor aún: haceros con su libro y asistid a la próxima conferencia en la cual participe esta menorquina universal que decidió pasar al combate, a la brega, y además colaborando con otros en su misma situación.

Enhorabuena Damián, naciste en libertad.

SITIO WEB DE LA PLATAFORMA POR LA LIBERTAD EDUCATIVA: http://www.libertadeducativa.org/


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No sé si la charla de Barcelona se grabó, así que os dejo esta de Cáceres, de este año 2015


viernes, 4 de diciembre de 2015

Conciliación laboral y familiar. ¿Cómo lo hacemos?



En uno de sus paseos matutinos con Víctor, Jon se animó a grabar un pequeño vídeo para mi videoblog y habló sobre la conciliación laboral y familiar.






El tema tiene mucho interés y por eso pensamos que sería bueno ampliar la explicación.

Lo primero que a uno le viene a la mente (y hemos recibido este comentario muchas veces) es: "Claro, trabajando en casa es fácil conciliar". Error número uno: pensar que por trabajar en casa la conciliación es más fácil, que se da como por arte de magia. Que así, cualquiera. Para empezar, porque trabajar desde casa no es lo mismo que trabajar por cuenta propia. Uno puede ser trabajador por cuenta ajena pero trabajando desde casa o puede ser autónomo trabajando dentro y fuera de casa.

Esto es lo que nosotros hacemos, trabajar por cuenta propia, con todas sus ventajas pero también con todos sus inconvenientes. Esto es un poco como el homeschooling, que aunque se llama educación "en casa" no significa que estemos todo el tiempo en casa. El trabajo a veces nos requiere salir de casa o, peor aún, viajar. Digo "peor aún" no porque eso sea malo en si mismo (que a mi me encanta viajar) sino porque ahora mismo, con un bebé, no puedo permitirme viajar y eso, en mis circunstancias, significa que estoy perdiendo dinero.

La clave que facilita la conciliación, entonces, no es el hecho de trabajar desde casa sino la independencia. El hecho de que podamos elegir si trabajamos mucho o poco, a unas horas o a otras, y de comprometernos sólo a aquello que podamos cumplir.

Los domingos organizamos la agenda familiar. Vemos qué actividades tiene Damián, si tenemos alguna cita médica, si hay alguna gestión inaplazable, y qué tareas laborales tiene que hacer cada uno y les asignamos un día, junto con las tareas domésticas. Así todas las semanas (y todos los días) sabemos cuáles son las tareas prioritarias y cuáles son secundarias.

Desde hace algún tiempo hacemos la compra por internet, que no es ideal pero nos ahorra mucho tiempo. Donde vivimos sólo hay un supermercado que tenga servicio online con reparto a domicilio, así que no hemos podido elegir. De hecho, no es el supermercado donde solíamos comprar cuando íbamos a la tienda así que nos estamos adaptando. Lo más importante es nunca hacer la compra sin antes haber hecho la lista. Y nunca hacer la lista sin antes haber hecho la planificación de menús diarios. Esto sirve para ahorrar tiempo y dinero.

La planificación de menús es fácil porque solemos comer igual todas las semanas. A veces cocinamos para varios días y comemos varios días seguidos lo mismo o lo congelamos (nuestro congelador está siempre lleno de lentejas). Los días de más trabajo hacemos brunch, ese invento inglés mezcla de "breakfast" y "lunch". Tomamos un café por la mañana, después comemos el brunch sobre las 11 o 12 y ya no comemos hasta la cena (en esta casa cenamos temprano, que nadie se asuste por este semi-ayuno). Con esto el día cunde mucho más, recomiendo probarlo en épocas de mucho trabajo.

Nuestra vida social no es una prioridad para nosotros ahora mismo. Eso también es una ventaja a la hora de cumplir con todas las obligaciones laborales y familiares, porque el día sólo tiene 24 horas y la semana 7 días, así que no queda otro remedio que priorizar y descartar actividades.

Además aprovechamos el tiempo mucho mejor que cuando "teníamos tiempo" para todo. Por ejemplo, en los ratos de lactancia veo vídeos en internet. Audiolibros, conferencias o entrevistas (no penséis que me dedico a ver al Rubius). Todo eso es material que luego me sirve para hacer artículos o para mejorar el contenido de mis cursos. Incluso se me ocurren ideas para nuevos libros, pero eso queda aparcado hasta que, de verdad, volvamos a tener tiempo "para todo". Aprovechamos los paseos con Víctor para hacer recados en el pueblo e incluso llamadas si va durmiendo.

¿Tenemos suerte? No, en absoluto. Lo que tenemos es arrojo y la templanza necesaria para tomar decisiones que pueden parecer arriesgadas. Hemos decidido prescindir de la seguridad de una nómina que, de todos modos, tampoco es ninguna seguridad real hoy en día. Y sin embargo, hemos ganado independencia. Sobre todo la independencia financiera, por lo que nuestra supervivencia no depende de una nómina, ni siquiera de un único trabajo y, sobre todo, no de un jefe.



Recuerdo cuando me fui de viaje a América con Damián. Dos meses recorriendo ese bello continente y dando charlas de homeschooling. Mucha gente me dijo "qué suerte" y "qué envidia". Pero déjate de envidias. Si quieres hacerlo, hazlo. Yo no digo que sea fácil. Educar en casa, viajar con niños, conseguir independencia financiera, todas ellas son cosas que suelen causar envidia, supuestamente. Pero no las hago porque tenga suerte, no porque me haya tocado. Las hago porque así lo he querido. Porque he estado dispuesta a pagar el precio necesario para lograrlo. Y aquí estoy. Así es como creo que deben ser las cosas. Porque no tenía ninguna intención de quedarme sentada esperando a que una ley me permitiera conciliar mi vida laboral y mi vida familiar. Como tampoco me he quedado esperando a que una ley me permitiera educar a mi hijo como considero más conveniente para él.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Es importante el consenso educativo?




Respondo entrevistas casi todas las semanas (algunas recopiladas aquí). La mayoría de ellas, centradas en el homeschooling, son prácticamente un calco unas de otras. De vez en cuando aparece una pregunta fuera de lo común o fuera del tema del homeschooling.

Ésta es mi respuesta políticamente incorrecta a la pregunta sobre el consenso educativo:

¿Hasta qué punto es importante lograr un consenso educativo? ¿Es posible ese consenso? ¿Crees que un Pacto de Estado en Educación sería una solución deseable para nuestro sistema educativo?


Si asumimos que la solución al problema educativo pasa por cambiar de nuevo la ley, entonces sí es necesario un consenso. Sin embargo, aquí soy pesimista y no creo que sea posible alcanzarlo. Poner de acuerdo a padres, profesores y, sobre todo, a los diferentes partidos políticos con representación parlamentaria se me antoja misión imposible. El motivo es, sencillamente, que todos los implicados tienen ideas diferentes sobre cuál es el objetivo de la educación. Y mientras no haya un consenso sobre cuál es el objetivo, no podrá haber consenso sobre cómo ha de llevarse a cabo la reforma.


Ahora bien, el consenso no sería necesario si se permitiera que cada familia tuviera libertad de elegir qué tipo de educación quiere para sus hijos y, asimismo, si cada colegio pudiera decidir, también libremente, qué tipo de pedagogas quiere seguir y qué metodologías aplicar. De hecho, es algo que ya está sucediendo. Mientras una parte de la sociedad está enfrascada en el sempiterno debate sobre el estado del sistema escolar, otra parte de la sociedad está actuando y organizándose libremente para ofrecer a sus hijos la educación que necesitan. Cada año que pasa hay más escuelas libres y más homeschooling por el simple motivo de que nuestros hijos necesitan una buena educación hoy y no tenemos tiempo que perder.






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