lunes, 29 de febrero de 2016

Qué hizo que este profesor cambiara de opinión acerca del homeschooling



De vez en cuando un artículo o un vídeo aparece como de la nada y lo inunda todo. De repente parece que todo el mundo lo ha leído/visto, aparece decenas de veces en mi muro de Facebook, me etiquetan, me lo mandan por email y me dicen cosas como "¡tienes que verlo!", "Es genial", o "te va a encantar".

Mi experiencia me dice que, cuando esto sucede, el artículo o vídeo en cuestión tiene todas las papeletas par ano gustarme. O, al menos, para no parecerme "genial". Quizás por eso me entra una pereza enorme y procrastino -como se dice ahora- todo lo que puedo. Para que se hagan una idea: tardé más de un año en ver la famosísima charla de Logan Laplante sobre hackschooling.

Recientemente esto ha vuelto a suceder con un artículo publicado en el Chicago Tribune titulado "Qué hizo que este profesor cambiara de opinión acerca del homeschooling". El título era ciertamente prometedor, así que lo leí para ver si me daba algún nuevo argumento demoledor que se nos hubiera pasado por alto.




El artículo comienza comparando el homeschooling con las creencias religiosas que impiden la utilización de ciertos tratamientos médicos, aún a riesgo de poner en peligro la vida del paciente, incluso si éste es menor de edad. Así es como este profesor veía antes el homeschooling: como un abuso y una negligencia. Creía que se privaba a los niños de una educación de calidad y de una adecuada socialización y que no sabrían, por ejemplo, resolver raíces cuadradas.

Al -por otro lado clásico- comentario sobre las raíces cuadradas, un padre homeschooler le contestó con toda naturalidad que ellos no sabían hacerlas, pero que muy probablemente algún otro padre de su comunidad homeschooler sabría y podría enseñarles. Ese comentario fue lo que hizo que este profesor dejara de ser tan cerrado y comenzara a pensar que tal vez no era tan malo después de todo.

Y un buen día, en su clase de la universidad, apareció una nueva alumna. Una que hasta ese momento se había educado en casa. Resultó no ser no sólo una alumna brillante sino que su actitud era radicalmente distinta de aquella a la que sus otros alumnos le tenían acostumbrado: ésta era puntual, se sentaba en la primera fila, mantenía contacto visual, hacía preguntas y comentarios pertinentes y escribí mejor que cualquier otro.

Así que nuestro querido profesor leyó los estudios del Dr. Brian Ray y se convirtió en firme defensor del homeschooling porque ofrece "una mejor educación".

Normal que se hiciera viral. A todos nos gusta que nos cuenten una buena historia, y ésta sin duda lo es.

¿Adónde quieres llegar?, me preguntaréis. Muy sencillo: quiero llegar a haceros notar que este profesor era contrario al homeschooling por una serie de prejuicios que ni siquiera se molestó en comprobar. Que sólo después de conocer un único caso de "éxito" se decidió a buscar información sobre esta forma de educar.

¿Y bien?
Y bien, esto me lleva a dos conclusiones: no me parece que resulte especialmente significativo el caso de una persona que forma sus opiniones primero en base a prejuicios y, segundo, necesita conocer de primera mano un caso que él considera positivo para decidirse a investigar un poquito. ¡Y es un profesor universitario!

Y, en segundo lugar, me planteo una reflexión: probablemente haya muchas personas como este profesor. Muchas personas que, no sólo tienen una opinión basada en prejuicios sino que necesitan conocer casos reales que se los desmonten. Por eso propongo: ¿qué tal si vamos saliendo del armario, amigos homeschoolers?







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