miércoles, 18 de mayo de 2016

Desescolarizarse después de la escuela



Cuando sus padres decidieron sacar de la escuela a su hermano de 9 años, él ya estaba en la universidad. Pensaron que, si es cierto que la desescolarización interior puede hacerse y es beneficiosa a cualquier edad, también a él deberían darle esta oportunidad.

Aceptó. Dejó la universidad y volvió a casa. No se trataba de dejarlo para siempre, sino sólo por el tiempo que él mismo considerase necesario.

A los 20 años, éste es su testimonio de desescolarización.

(Las negritas son mías)



Desescolarizarse después de la escuela


Suena algo absurdo juntar las palabras escuela y desescolarización pero yo he descubierto que la mejor forma para saber bien quien eres, es deteniendo la rueda de la escolarización, sino por siempre, por el tiempo que sea necesario para pensar, ser y decidir por sí mismo.

A los 20 años he descubierto quien soy, mis aptitudes, mis destrezas, mi personalidad y como diría mi madre mis inteligencias. Ya sé lo que quiero hacer con mi vida aunque admito que aún me quedan muchas cosas por aprender, mucho que vivir y un mundo inmenso por descubrir.

Pero no siempre fue así.

Fui lo que nuestra sociedad llamaría un niño muy afortunado. Asistí a colegios privados donde mis padres confiaban que me formarían para el futuro. Ellos son ingenieros ¿qué más podían desear para su hijo, sino la mejor educación?

Lo que no sabían ellos era que esa educación ya no era lo que pensaban o recordaban, estábamos en el SXXI, la Era de la información, la tecnología y las comunicaciones. Los niños de esta Era viajamos por el mundo, tenemos acceso a la información que queramos, usamos aparatos recién creados y vemos el mundo con ojos de asombro ante cosas que los “mayores” ni imaginaron que pudieran existir. Sí, seguimos siendo curiosos, creativos y soñadores acorde con nuestro tiempo pero no con el de nuestro profesores o familiares. Por eso somos considerados una generación difícil. ¿Difícil para quién?

A los 5 años conseguía crear melodías en el móvil de mi madre. Veía un piano y reproducía melodías con escucharlas una sola vez. Hasta los 9 años no fui a mi primera clase de piano y me encantaba tocar los domingos por la mañana. Todo se derrumbó con un despectivo comentario de un profesor “ Que va a tocar el piano ese niño”...

Suspendí varias veces educación plástica pero soy un buen dibujante. Suspendí matemáticas y resuelvo problemas con mucha agilidad incluso realizo operaciones complejas con facilidad. Suspendía historia y me intereso por saber sobre el mundo, el origen de la crisis, los líderes mundiales, las guerras, las culturas y las luchas emprendidas en las diferentes naciones. Suspendía literatura y me encanta leer biografías. Llegué a suspender educación física siendo bueno en el golf, el tenis y la natación. Algo que tampoco se creían los profesores del colegio.

El lado oscuro de la escolaridad.

Siempre he sido lo que llaman muy “amigable”. Aprendí desde muy temprana edad a preguntar todo y a todos sin temores, a pedir en un restaurante, a hacer las cosas por mí mismo y a ser justo, solidario y razonable.

Mi tendencia a defender la igualdad y la justicia me trajo muchos amigos pero también opositores, sobretodo adultos.


Adultos que decían a mi madre:


“ Su hijo se junta con los más problemáticos”
“ Su hijo no estudia”
“Su hijo es un vago”
“Su hijo tiene capacidades pero no las usa”
“Su hijo no atiende en clase”
“Su hijo no tiene motivación”
“Su hijo no podrá aspirar a una carrera profesional” “Con esas notas tendrá que dedicarse a ...”


Con tanto acoso pierdes la noción de la realidad y el sentido de estar escolarizado pierde su razón de ser. Si preguntas a cualquier adulto diría que eso es lo normal, que forma parte de crecer, que así es la vida, que es “culpa” de la adolescencia.

Fueron 6 años de infierno en los que sentía que no había salida, que había defraudado a mi madre y lo peor es que no entendía por qué había pasado todo aquello.

En medio de ese caos mi madre se dejó la ingeniería para pasar más tiempo conmigo y con mi hermano. Investigó y estudió todo lo que pudo sobre educación, entró al sistema escolar, se dedicó a buscar opciones educativas para nosotros y se empeñó en deshacer el embrollo y en ayudarnos a ser personas libres emocional y socialmente con el fin de guiarnos hasta encontrar nuestro propio potencial. Decidió que había que parar y pensar. Sigo siendo muy afortunado.

“Parar” para poder Ser.

Algunos pensarán que si das a un jóven-adolescente la oportunidad de para y no hacer nada, se perderá o acabará mal. Eso depende de que exista o no una verdadera libertad. Una libertad que no está contaminada por las creencias y patrones de la sociedad.

Así empezó mi desescolarización. En casa, con mi familia y con la clara decisión de no hacer nada más que crecer como persona, fue lo que me propuso mi madre.

Qué haces cuando decides no hacer nada.

Como no estás acostumbrado a decidir, haces lo mismo hasta que te cansas. Dormir todo lo que quieras. Mejor dicho todo lo que te ha hecho falta por esos madrugones para ir al colegio y largas horas sin dormir haciendo deberes o estudiando. Hasta que un día empiezas a levantarte pronto y decides... ver series. Horas y horas viendo las series que yo mismo elegía. Constancia, perseverancia y dedicación no me faltaron. En las series que elegí aprendí lo que hacen las personas de éxito, su comportamiento, sus habilidades y sus destrezas. Descubrí el camino que debía emprender para llegar a ser un adulto feliz y de éxito, como espero llegar a ser. En medio de las series leí algunas biografías. Me gusta leer aunque mis profesores no se lo creyeran.

De repente sientes que te llama la atención algo diferente y empiezas algo nuevo: los videojuegos. Esos temidos por los adultos. Descubrí el LOL un juego que fomenta el compañerismo, el respeto, la interculturalidad, la cooperación y una forma más de “estar” con mis amigos. Juegas hasta que la teclas del ordenador se te desgastan pero te sientes parte de un equipo.

Luego llegó la música y tras muchas horas creando mezclas sólo por afición, me contratan como DJ Resident en un Pub que está de actualidad donde vivo. Aún paso horas creando música, he descubierto que es mi principal Hobbie.

Cuando puedes hacer lo que quieras, cuando quieras sin ninguna presión social o familiar empiezas a descartar cosas y centrarte en otras.

Es como un embudo en el que echas miles de cosas que piensas que harías si tuvieras tiempo (cuando no lo tienes), prácticamente todas ellas creadas por la sociedad.

Cuando decides no hacer nada echas en el embudo a muchas personas: compañeros del cole, del golf, del tenis, hijos de los amigos de tus padres, primos, vecinos... (sociedad)

También incluyes actividades como ir al gimnasio, pertenecer a un club, asistir a eventos...(sociales)

Incluso echas objetos materiales como la playstation, el dinero, los instrumentos musicales, las equipaciones deportivas, los polos de Hacket, Tommy, RL...(sociales)

Cuando tus padres te dejan decidir, equivocarte y pensar, la sociedad deja de ser relevante y empiezas a quitar: personas, cosas, eventos, objetos, lugares...

Te quedas por fin con lo que realmente eres. ¡Eso es lo mejor!

Por el embudo han pasado los verdaderos amigos, mis verdaderas pasiones, los deportes para los que soy bueno y disfruto: mi marca personal.

Comprendí que soy bueno para las mates. Que tengo habilidades comunicativas siempre que sean en persona. Empatizo fácilmente y me expreso con soltura. Puedo crear música y la gente admira mi habilidad musical. Me gusta un poco el lujo. Los restaurantes, la ropa y por supuesto, los coches. Pero no como objetos sociales para ser aceptado en un determinado círculo, sino como el resultado que espero obtener por ser un gran profesional como adulto.

Soy sensible, quizás altamente pero lo acepto y estoy aprendiendo a gestionarlo para hacer de mi sensibilidad un don.

He decidido ser un profesional de la psicología moderna, contrario a lo que muchos piensan de esta profesión no es para curarme a mi mismo, eso ya lo he hecho. Lo hago porque he descubierto que mi potencial está en la capacidad que tengo para analizar, empatizar y crear soluciones que ayuden a construir una mejor sociedad.

Desde hace 18 meses soy un Unschooler Post-schooling que quiere aprender, crecer, innovar y por supuesto, ser feliz y hacer felices a los que me rodean aportando bien al mundo en el que vivo con nada más que lo que yo soy.

Ps: es verdad que no soy bueno redactando pero mi madre si que lo es, así que gracias a ella tenéis en en estos párrafos la historia que tengo para contar. 



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