martes, 10 de enero de 2017

Luchar



Una mujer a la que admiro (y a la que os recomiendo seguir en Facebook) ha escrito esto hoy en su muro:


Harta de leer sobre emocionantes sistemas educativos que revolucionarán las aulas.Flipped clasroom, aulas abiertas, los jesuitas se inventan un nuevo método como el finlandés... 
Harta de investigaciones punteras, que nos dejarán boquiabiertos y de legislación inclusiva que nos salva cada día de la mediocridad. Hasta las narices de leer con ilusión sobre profesores luchadores y heroicos que saben sacar lo mejor de sus alumnos y que venden libros y dan charlas motivadoras que nadie pone en práctica en ninguna parte pero que todos aplauden. Mis ídolos eran esos profesores geniales que han llegado a lo más alto tras años de desesperación. Ya no.
Cansada de recibir panfletos, llamadas y consejos con soluciones para mentes brillantes, adaptaciones, psicólogos de métodos novedosos y experiencia probada. Ejercicios y técnicas, a la mierda. Tampoco me lo creo. 
Llevo casi diez años leyendo sobre educación y Altas Capacidades y dando la chapa con este tema hasta darme cuenta de que ya es hora de cerrar el chiringuito. Nada de esto existe en mi mundo, no existe, y me siento estúpida por haber leído tanta gilipollez inútil y buscado y creído que luchando se consigue la victoria. Pues no. No se consigue. 
Esto es tan inútil como cuando pasé seis años leyendo sobre el cáncer, desbrozando cada año los informes del congreso americano de oncología, leyendo cada estudio, investigación puntera, debatiendo con médicos y radiólogos, siguiendo ese nuevo protocolo en marcha, y ese novedoso tratamiento que curaba tal o cual tipo de células malignas en ratones. 
Ahí está el tema. El cancer se cura en ratones. Se cura sobre el papel. Se cura si hay suerte y si no, pues no.Ni somos ratones, ni luchar equivale a nobleza."Luchar" es una forma de creer que algo tiene solución.



Estoy completamente de acuerdo con ella. Comprendo su hartazgo, su frustración, su cansancio, su impotencia. Y creo que se equivocó de batalla. Ni siquiera me gusta la expresión de "luchar por". Por más noble que sea el propósito yo no elijo la batalla. Elijo la paz. Y la paz pasa por cambiar la lucha contra algo por el trabajo a favor de algo. ¿A favor de qué? De los niños, de su educación y de la paz en la familia.




Esto es lo que le he respondido, porque a esto es a lo que dedico mi vida entera:


Yo lo tengo clarísimo: "piensa globalmente, actúa localmente". La solución siempre va a ser individual, familiar. A mi no me sirve de nada que en 2030 vayamos a tener un sistema escolar de la leche (que tampoco me lo creo). Ni me sirve de nada copiar a Finlandia para ser los primeros en Pisa. Lo que me sirve es que mis hijos reciban una educación adecuada HOY. Así que hago todo lo que está en mi mano para dársela. 
Por eso mis talleres y asesorías ya van más dirigidas a familias que escolarizan que a familias que no escolarizan. Para que se den cuenta de cuánto pueden hacer por sus hijos, de que pueden empezar YA mismo, y de que no tienen que recoger firmas, ni salir a la calle con camisetas verdes ni pelearse con ningún inspector de educación ni mucho menos con el ministro. Hay que dejar de victimizarse y buscar culpables y empezar a responsabilizarse. "Piensa globalmente, actúa localmente". La pregunta es: ¿Qué estás dispuesto a hacer hoy, aquí y ahora, por tus hijos?



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