jueves, 7 de septiembre de 2017

Para qué sirve la escuela


Invité a mis amigos Paco y Pilar a comer a casa y, como sé que son grandes lectores y que les interesa el tema de la libertad en todas sus facetas y ámbitos, les regalé mi libro "Sin escuela". Hoy entro en Facebook y me encuentro este comentario en su muro:

Agradezco profundamente a Laura Mascaró Rotger su maravilloso libro "Sin escuela" un breve tratado sobre educación alternativa (y en el hogar) al modelo estatal del siglo XIX que aún padecemos, creado para formar súbditos, soldados o trabajadores según conviniera en cada momento o lugar, cortando de raíz la creatividad del niño e introduciéndole conceptos que no le van a valer para nada en la vida real. El abandono y reclusión forzosa de nuestros hijos en centros estatales o paraestatales la mitad del año durante tantas horas al día lejos de la tranquilidad de nuestra presencia que tanto necesitan a edades tempranas, rodeados de niños de su edad en quienes no pueden confiar y maestros que tienen un programa que cumplir dentro de no muchos años será contemplado como una oscura reliquia del pasado que muchos no creerán.



Citando a John Holt, uno de sus autores de referencia, "para lo único que sirve la escuela es para convertir a los niños en estrategas que, en vez de dedicar sus esfuerzos en el aprendizaje, los dedican al desarrollo de estrategias que les permitan superar las clases y los cursos sin mucho problema. Niños que fuera de la escuela son activos,abiertos y brillantes, se paralizan cuando están en clase y buscan la forma de pasar desapercibidos y de cumplir con los mínimos necesarios para no llamar la atención de los profesores. Insiste entonces Holt en que para que se dé el aprendizaje es necesario que exista un ambiente adecuado, distendido, en el que el niño se sienta tranquilo y seguro. De ahí concluye que el proceso de aprendizaje no requiere necesariamente de enseñanza sino que se da de manera natural cuando el niño tiene sus necesidades básicas cubiertas y es dejado en libertad."